Presos pero libres ; por Gustavo Tovar-Arroyo (@tovarr)

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marzo 19
/ 2016

Nosotros

Pese a mi instinto de poeta (fugaz) y la necesidad de escribir desde lo íntimo, he decidido saltar a la primera personal del plural: “nosotros”, motivado por las conmovedoras palabras de Lilian Tintori en la presentación en Madrid del libro Preso pero libre escrito por su esposo Leopoldo López tras las rejas militares de Ramo Verde, que a todas luces no han podido encarcelar su alma, ni la encarcelarán.

A partir de esta entrega ?y hasta que alcancemos la libertad? soy el que me lee y quien conmigo escribe a coro todas las semanas, soy Leopoldo López y todos los presos políticos y sociales. Soy un desabastecido y todo el que hurga por comida. Soy el enfermo que no encuentra medicina y también el que pierde su vida en miserables colas. Soy la víctima de la delincuencia, el torturado y el hermano en el exilio. Soy el hombre incendiado vivo y el masacrado en Tumeremo por el chavismo.

Soy…, somos los encarcelados por la dictadura chavista. Sí, soy un “nosotros” monumental que pese a la crueldad y el desprecio chavista permanecemos indoblegables, libres.

Nosotros somos los presos libres.

El alma de Diana

Conocí a Diana López ?hermana de Leopoldo? en la Universidad Católica Andrés Bello. Ambos éramos dos almas curiosas atrapadas por los grilletes ?poco creativos? que impone el estudio del Derecho.

Recuerdo que compartíamos inquietudes por las artes plásticas, la poesía, la música y la filosofía. Emocionantes e intensas conversaciones nos distraían de leyes, códigos civiles y otras estructuras formales de la justicia. Nosotros preferíamos la justicia como estética, esa que sublima el espíritu humano y cuida su sensibilidad de las aberraciones inhumanas.

Espíritu noble, perceptivo y culto, Diana siempre entendió que las más bellas manifestaciones de la cultura se daban a través del arte. Quizá por esa precocidad ilustrada prestó la piel de su alma para que sobre ella Leopoldo López escribiese su estremecedor e inspirador testimonio carcelario: Preso pero libre.

Gracias Diana por tu sensibilidad, por tu comprensión de la historia y el arte. Hoy Venezuela ?es decir “nosotros”? es mejor por ti y este extraordinario y urgido esfuerzo.

El buen Retiro

Caminamos ?tú y yo, nosotros? por los jardines del parque El Retiro en Madrid. Un frío penetrante recorre cada instante de nuestro cuerpo. No nos importa. Queremos distraer tensiones. Las vamos distrayendo hasta que nos topamos con las ramas invernales y secas de unos árboles que intentan atrapar el cielo. Son las raíces aéreas del espíritu de Don Quijote que se entrelazan al firmamento, y sus nubes.

Sus nubes.

La visión nos conmueve. Flotamos. Somos ideas, pensamientos, anhelos. Somos un sueño de libertad. Nos recogemos a la vera de un buen Retiro y su sombra, y pensamos en Venezuela. Otra vez Venezuela, siempre Venezuela.

Tenemos el libro de Leopoldo López en nuestras manos.

Leámoslo juntos.

La Puerta del Sol

Ya la Puerta del Sol nos había anunciado, con sorpresa, que López estaba más libre que nunca. Dos gigantografías con su rostro rotulaban de amarillo, azul y rojo la entrada principal de una de las más conocidas y emblemáticas edificaciones españolas. Increíble. Miles de transeúntes de todas partes del mundo se fotografiaban frente a ella, y él (“nosotros” Venezuela). Hecho sin precedentes.

Como sin precedentes fue escuchar al líder moral de la izquierda hispanoamericana, Felipe González, reconocer el sacrificio de López ?de “nosotros”? por la democracia; al nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, señalarnos como emblemas de libertad; al estricto observador de derechos humanos, José Miguel Vivancos, anunciar a detalle nuestra resistencia; o a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, alertar que no es concebible que en

Hispanoamérica existan presos políticos, como “nosotros”.

¿Por qué?

Presos pero libres

Mientras “nosotros” leemos en el parque El Retiro decidimos ?tú y yo? cederle la palabra a Leopoldo López para entender el porqué de la reacción mundial que nos ha convertido en un emblema universal de resistencia y moral republicana:

“Sé que voy a salir en libertad y cuando lo haga estaré más fuerte de alma, mente y cuerpo. Saldré fortalecido y sin rencores; el odio y el resentimiento son las reacciones propias de los miserables que han llevado a nuestro país a esta crisis humana tan severa, a hacernos, física y espiritualmente más pobres e infelices. Voy a salir en libertad para seguir luchando por las mismas causas por las que siempre he luchado, y voy a seguir luchando mientras tenga vida por las mismas nobles causas por las que fui encerrado: la defensa de la democracia y la libertad del pueblo venezolano.

“Siempre he sido optimista y hoy he fortalecido esa condición. Nuestro peor enemigo en la cárcel no son los custodios que atropellan de manera permanente nuestros derechos, no son los desalmados que nos lanzaron excrementos, ni siquiera son los que decidieron mantenernos presos, tampoco es Maduro ni la élite corrupta que lo acompaña. Nuestro peor enemigo es la desesperanza, es el pesimismo. Y siendo estos nuestros principales adversarios, la lucha se ubica principalmente en el terreno del ánimo de nuestro espíritu, de nuestra convicciones. Es ese el principal terreno de nuestra lucha: el terreno de nuestras convicciones, y es allí donde me he dedicado a fortalecerme, es el ámbito del espíritu en donde estamos obligados a vencer.

Por eso me permito decir que estoy preso, pero soy libre”.

Y con él, como dijo su ejemplar esposa Lilian Tintori, todos nosotros, los venezolanos, estamos presos pero libres.

Y pronto, muy pronto, si permanecemos luchando, si no nos cansamos y persistimos firmes en nuestras convicciones, nuestro espíritu vencerá. Y no habrá más nunca prisión que nos encarcele, seremos libres a secas.

Y Venezuela será mejor por nosotros, por nuestro sacrificio y entrega.

El de Leopoldo, el tuyo y el mío, el nuestro…

@tovarr

LP