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Venezuela no está preparado para afrontar accidentes aéreos

La Organización de Rescate Humboldt, asegura que Venezuela no esta preparada para afrontar siniestros aéreos, ya sea que estos ocurran en mar o aire. En el accidente de la aeronave ejecutiva Lear Jet 25 de siglas YV3191, la cual se estrelló poco después de haber despegado, el sábado pasado en el estado Vargas, frente al […]

La Organización de Rescate Humboldt, asegura que Venezuela no esta preparada para afrontar siniestros aéreos, ya sea que estos ocurran en mar o aire.

En el accidente de la aeronave ejecutiva Lear Jet 25 de siglas YV3191, la cual se estrelló poco después de haber despegado, el sábado pasado en el estado Vargas, frente al Club Puerto Azul, no han sido localizadas las cajas negras.

Enrique Martín, coordinador de operaciones de la Organización de Rescate Humboldt, aseguró que hasta los momentos han localizado restos de partes humanas, pero no las cajas negras necesarias para determinar la causa del accidente.

“Se necesitaría de un robot submarino y el alquiler diario de ese equipo ronda los 20.000 $ diarios si son robots con brazos mecánicos. En Venezuela no existe la tecnología necesaria para hacer labores de rescate en esta clase de accidentes”, aseguró Enrique Martín.

El 4 de julio del presente año en Nueva Esparta., el piloto de la aeronave Gulfstream III, con siglas YV2896, intentó amerizar cuando el avión presentó una falla hidráulica. El resultado fue el catastrófico accidente al estrellarse la nave a 41 millas del aeropuerto internacional y a 20 millas de Punta Arenas, municipio Península de Macanao.

Y desde esa fecha, hasta los momentos, aún no se han encontrado las dos cajas negras del avión (la que contiene los datos del vuelo y la que graba las voces de los tripulantes) ni tampoco se han logrado localizar los siete cuerpos restantes de las nueve personas que tripulaban el Gulfstream III.

Aunque el gobierno venezolano pusiera a disposición un buque oceanográfico de la Armada Nacional para recuperar las dos cajas negras haciendo un barrido lateral, se necesita al menos un robot submarino con brazos que facilite la labor. Sin embargo, se carece de esa clase de equipamiento tecnológico. Además, de acuerdo con Martín, el buque no posee la tecnología necesaria para cumplir con efectividad la labor de recuperación.

Un ejemplo de ello es que el sonar de barrido lateral (el encargado de obtener imágenes de las profundidades) solo tiene un cable de 100 metros y se requiere de al menos uno de 300 metros para realizar una mejor búsqueda. Asimismo destacó que se carecen de equipos AUV (vehículo subacuático utilizado con el fin de descender en el agua y tomar fotografías, además de recoger elementos que pudieron hundirse luego de un accidente aéreo). También se necesitan sondas náuticas, las cuales se encargan de determinar las profundidades del mar.

“Somos una nación marítima y por tanto requerimos de equipos navales de alta tecnología para poder atender labores de rescate y recuperación en este tipo de siniestros aéreos. Y no los tenemos”, señaló Martín. “Los equipos de rescate quedamos relegados”, puntualizó.

La Organización de Rescate Humboldt, según Martín, apenas se abastece de los equipos básicos de rescate: bombonas de aire, comunicadores submarinos y las cámaras submarinas. Equipamiento que resulta insuficiente cuando se habla de misiones de recuperación con más de 100 metros de profundidad.

Más aviones son menos accidentes

Desde el año 1983 hasta el presente año ha ido en descenso la cantidad de aeronaves en el país. Según cifras dadas por el Registro Aéreo de Venezuela, para este 2016 había 1.500 aeronaves activas. En 1983, según Martín, había 5.000 aviones activos. De acuerdo con las cifras oficiales, en 2015 ocurrieron tres siniestros aéreos en el primer trimestre del año. Sin embargo, cifras extraoficiales indicaron que para ese trimestre hubo 10 accidentes aéreos, incluyendo los tres del registro oficial.

Dos de ellos acaecieron fuera del territorio nacional (uno en Estados Unidos y otro la Isla de Dominica), una aeronave militar caída (la cual no se contó en las cifras oficiales) y cuatro accidentes de vuelos ilegales que tampoco se sumaron a los números suministrados por el Registro Aéreo.

Expertos indicaron que la Ley de Aeronáutica Civil, en su artículo 96, tiene competencia plena sobre los vuelos no autorizados y que por ello esos siniestros debieron ingresar en la suma total. Y tomando en cuenta la cantidad de aviones operativos en el país, que en un trimestre se tengan 10 accidentes es motivo de preocupación, como así lo indicaron las fuentes extraoficiales.

Una inversión muy importante

La tecnología avanza progresivamente al pasar del tiempo. En la actualidad existen nuevos métodos de rescate y aparatos que facilitan la búsqueda de aeronaves hundidas, de cuerpos que quedaron a la deriva o de sobrevivientes de un siniestro. Los equipos AUV, los helicópteros de rescate y los robots submarinos (RUB), son algunos de los elementos tecnológicos que el país necesita para hacerle frente a los accidentes aeronáuticos.

Para Enrique Martín, con su vasta experiencia en rescates de este tipo de tragedias, “es importantísimo invertir en la tecnología”. Aunque el gobierno ha invertido en helicópteros de rescate, apuntó Martín, no ha servido de mucho debido a que los cuatro MI-17 adquiridos se encuentran parados porque no se tiene el presupuesto requerido para las reparaciones pertinentes.

“Todo el dinero que entra por la tasa de sobrevuelo, debería invertirse en servicios como el de rescate. Lo que ocurre es que en el país no hay políticas de personal claras. Ponen ese dinero para contratar a más personal y cada vez menos preparados. Se beneficia al aspecto cuantitativo y se descuida el aspecto cualitativo”, manifestó.

por El Periódico Venezolano
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