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21 de octubre de 2021

Cuando los conocimientos sobre astronomía eran escasos, que el Sol una vez cada tanto desapareciera y todo se sumiera en la oscuridad daba algo de pánico. Como respuesta, y a lo largo de la historia, la humanidad ha tendido a encontrar explicaciones causales muy inverosímiles que hoy en día nos suenan a chiste.

Embarazadas

En muchos países de Centroamérica, y especialmente en México, se piensa que hay peligro para las mujeres embarazadas porque puede provocar malformaciones. Se les recomienda directamente no ver el evento ni salir durante el mismo. Está relacionado con la idea de que durante los eclipses se producen radiaciones dañinas. En realidad no hay evidencia alguna de que las radiaciones solares afecten a fetos, ni a otros organismos vivos, ni en eclipses ni durante cualquier otro día.

Cegueras y envenenamientos

Sí, el Sol puede dañarte la vista. Después de minutos de ver el Sol directamente sin protección, cualquier día del año, la mayoría de las personas tendrá cierto grado de daño permanente en la retina, lo que pasa que brilla tanto que a penas somos capaces de aguantar mirándolo.

Durante un eclipse solar total, cuando el disco de la luna empieza a cubrir el Sol, la corona brillante emite sólo radiación lumínica parcial, y se hace más cómodo observarlo directamente, pero está haciendo daño igual y de ahí viene el peligro. No es nada místico, la realidad es que siempre causa daño a la retina mirar directamente.

Por otro lado, relacionado con la falsa idea de los rayos solares nocivos, algunas personas creen que durante el eclipse se estropea la comida y se recomienda no cocinar. No explican, eso sí, qué ocurre con la comida ya cocinada y la almacenada en las despensas.

Premoniciones celestiales

Las ideas de que durante el eclipse “pasará algo” no son nada nuevo. Desde el fin del mundo hasta el futuro de Donald Trump, dicen los astrólogos, está escrito en las estrellas, y varios han vaticinado que el eclipse solar total tendrá “graves consecuencias para el presidente”.

Huelga decir lo indemostrables que son estas predicciones, pero todas ellas descansan sobre la premisa de que en la historia algunas veces ha pasado algo antes o después de un eclipse.

Por ejemplo, el historiador griego Heródoto aseguró que Thales de Mileto predijo un eclipse en 585 aC que paralizó una sangrienta batalla. O, cuando el rey Enrique I de Inglaterra, hijo de Guillermo el Conquistador, murió en el año 1133, el evento coincidió con un eclipse solar total.

La realidad, siempre tan poco poética, es que los eclipses solares totales no se registran a menudo y es normal que, cada tanto, coincida y pase algo. Lo matemáticamente imposible, de hecho, sería que nunca pasase nada durante ellos.

En medio de esta ‘eclipsemanía’, es una buena oportunidad para mostrar que realmente conocemos el sistema solar y no dejarnos llevar por supersticiones y teorías absurdas. Disfrutemos del espectáculo y conozcamos a fondo este momento fascinante de la naturaleza.

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