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Macron lleva la delantera en las elecciones según sondeos realizados

El centrista proeuropeo Emmanuel Macron derrotaría ampliamente a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, según dos sondeos realizados este domingo tras anunciarse los resultados de la primera ronda. Para Ipsos Sopra Steria, el candidato del movimiento ¡En Marcha! obtendría 62% de los votos contra […]

El centrista proeuropeo Emmanuel Macron derrotaría ampliamente a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, según dos sondeos realizados este domingo tras anunciarse los resultados de la primera ronda.

Para Ipsos Sopra Steria, el candidato del movimiento ¡En Marcha! obtendría 62% de los votos contra el 38% para la líder del Frente Nacional. Para Harris Interactive, la diferencia sería aún más importante: con 64% para Macron y 36% para Le Pen, señaló AFP.

Los dos candidatos se calificaron el domingo para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se disputarán el próximo domingo.

Si se cumplen estos sondeos, Macron, de 39 años, quien nunca antes de había sometido a un sufragio universal, se convertiría en el presidente más joven de la historia de Francia, capitalizando toda la corriente contraria a la ultraderecha representada por Le Pen.

Macron prometió que “encarnará la voz de la esperanza” en la segunda ronda del 7 de mayo.

“En su nombre, encarnaré… la voz de la esperanza para nuestro país y para Europa”, declaró Macron al tomar la palabra frente a cientos de simpatizantes que celebraban su triunfo en la primera ronda en una velada en París.

“En un año, hemos cambiado el rostro de la vida política francesa”, aseguró este exministro de Economía de François Hollande, quien creó su movimiento “¡En Marcha”, “ni de izquierda ni de derecha”, hace apenas un año poco antes de renunciar al Gobierno.

“En momentos en que nuestro país atraviesa un momento inédito, marcado por el terrorismo, los desafíos económicos y ecológicos, los sufrimientos sociales, respondió de la mejor manera, yendo a votar masivamente”, apuntó Macron.

La participación en estos comicios rondó el 70%, una de las más altas de los últimos 40 años.

Macron, quien se sometió por primera vez a un sufragio universal, se disputará la segunda vuelta de las presidenciales con la ultraderechista Marine Le Pen.

Según dos sondeos realizados este domingo, Macron derrotaría ampliamente a la candidata de extrema derecha, con al menos 20 puntos de diferencia.

Resultado implacable

El resultado de la primera ronda es implacable. Por primera vez, en casi 60 años, la derecha estará ausente de la segunda vuelta y no habrá representantes de los dos grandes partidos que dominan la política desde hace medio siglo: los socialistas del presidente saliente François Hollande y los conservadores liderados por François Fillon (Los Republicanos).

Según las proyecciones de tres institutos de sondeos, la diferencia entre Macron y Le Pen es estrecha, con entre 23,3-24% para el primero y el 21,6-21,8% para la segunda. Les siguen François Fillon (Los Republicanos) y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa).

A sus 39 años, al frente de un nuevo partido, ¡En Marcha!, Macron, que no se considera de derecha ni de izquierda, ha ganado una arriesgada apuesta, y eso sin haberse sometido nunca antes al veredicto de las urnas.

“Los franceses han expresado su deseo de renovación”, zanjó el exbanquero Macron.

Hollande, del que fue ministro de Economía, lo llamó para darle la enhorabuena. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, lo felicitó con un tuit en el que le deseó “ánimo para lo que sigue”.

Marine Le Pen, de 48 años, estaba exultante de alegría ante un “resultado histórico” y “una primera etapa superada” para el partido Frente Nacional (FN), con el que repitió la hazaña de su padre 15 años después.

“La gran alternancia”

Los franceses tendrán que escoger entre la “globalización salvaje”, dijo Le Pen, refiriéndose a Macron, y “la gran alternancia”, que para ella representa su programa.

Toda la clase política francesa, de derecha y de izquierda, llamó a frenar a la ultraderecha, como Fillon, que dijo que Le Pen sólo traería “desgracia”, “división” y “caos”.

Cualquiera de los dos haría historia: Macron como el presidente más joven y ella como la primera mujer en la jefatura del Estado.

Una victoria de Macron supondría una bocanada de aire fresco para la Unión Europea. Macron ha hecho campaña con un programa abiertamente proeuropeo y liberal. Alemania, voz cantante de la UE, se declaró “feliz” con el resultado.

Y es que si se impusiera Marine Le Pen se avecinaría, en cambio, una época de gran incertidumbre para la Unión Europea debido a su defensa de la salida del euro, que podría propinar un golpe fatal a un bloque ya debilitado por la Brexit, la salida británica de la UE.

Capitalizando el hartazgo de los franceses con el sistema, la ultraderechista se benefició de la misma ola populista que propulsó la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, con un programa centrado en la “preferencia nacional”.

Pese a la amenaza de atentados yihadistas que planeaba sobre estos comicios, los franceses no se dejaron amedrentar y acudieron a las urnas. La participación rondó el 70%, una de las más altas de los últimos 40 años.

La recta final de la campaña se vio sacudida esta semana por un ataque en la emblemática avenida de los Campos Elíseos de París y el desbaratamiento de un atentado inminente, en un país ya traumatizado por una ola de ataques yihadistas que ha provocado más de 230 muertos desde 2015.

En este clima de tensión máxima, las autoridades no escatimaron en medios para garantizar la seguridad en todo el territorio para la votación, con el despliegue de más de 50.000 policías y gendarmes, que contaron con la ayuda de 7.000 militares.

A nivel interno, estas elecciones son consideradas cruciales en un país con una economía maltrecha por el desempleo y un crecimiento que no acaba de arrancar desde la crisis de 2008.

La carrera por el Elíseo ha sido muy atípica. Debilitado por una impopularidad récord, Hollande se vio obligado a renunciar a presentarse de nuevo. El candidato socialista Benoît Hamon ni siquiera llegó al 7% de los sufragios.

La campaña estuvo marcada por los enredos judiciales, relegando a un segundo plano el debate sobre los temas de fondo.

Fillon pagó un alto precio por el escándalo de los empleos públicos presuntamente ficticios de su esposa y de dos de sus hijos.

Le Pen también está siendo investigada por empleos presuntamente ficticios en el Parlamento Europeo, donde ocupa un escaño, y supuestas irregularidades en el financiamiento de campañas pasadas. Sin embargo invoca su inmunidad para no ser interrogada por la justicia.

Macron y Le Pen disponen ahora de dos semanas para convencer a los 47 millones de electores de que son la mejor opción para dirigir el país.

El que lo consiga tendrá luego que tejer alianzas de cara a las legislativas a dos vueltas de junio, que hasta ahora han favorecido a los partidos tradicionales.

por El Periódico Venezolano
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