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16 de octubre de 2021

Kinder sorpresas, el producto básicamente es un chocolate en forma de huevo con “sorpresa” en su interior que se distribuye en Europa, parte de Sudamérica y Canadá. La compañía que los hace es Ferrero, mismos fabricantes de Nutella.

Se calcula que Ferrero vende más de 1.500 millones de estos huevos al año, pero ninguno en Estados Unidos, país donde los chocolates son ilegales. ¿Por qué? Porque rompen una norma enmarcada en la Ley de Alimentos, medicamentos y cosméticos tipificada en 1938 donde se prohíbe cualquier tipo de alimento “con objetos no nutritivos en su interior”.

El acta fue redactada en su momento para proteger al público de los fabricantes sin escrúpulos, a veces simplemente negligentes. La ley surgió como respuesta a varios casos de envenenamiento, siendo uno, el conocido como el Incidente del Elixir de Sulfanilamida que causó la muerte de más de 100 personas (la mayoría niños), el más grave de todos.

Dicho elixir era un preparado del medicamento Sulfamida, aunque un preparado de forma inadecuada que causó una intoxicación masiva. En 1937, el químico y farmacéutico, Harold Watkins, creó una preparación de sulfanilamida con dietilenglicol (DEG) como disolvente. El DEG es venenoso para los humanos, pero Harold (quién trabajaba para Massengil Company), no fue consciente de ello.

El hombre se limitó a añadir saborizantes de frambuesa a la sulfamida que había disuelto en DEG y la empresa posteriormente comercializó el producto. El resultado fue la muerte de más de 100 personas y la posterior aprobación de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos de 1938. Por cierto, Watkins acabó suicidándose al enterarse de que su error había resultado letal.

Entre otras cosas, la Ley exigía que, por primera vez en la historia de Estados Unidos, los fabricantes de fármacos demostraran a la FDA que eran razonablemente seguros antes de que pudieran ser comercializados al público, estableciendo normas sobre cómo deberían estar empaquetados los productos y especificados claramente si fuera necesario como “ciertas sustancias venenosas” añadidas a los alimentos y bebidas.

¿Y eso que tiene que ver con Kinder y sus huevos? Pues que la ley también incluyó una pequeña sección que prohíbe explícitamente la venta de cualquier confitería que contenga alcohol (excepto en cantidades limitadas, ya que un número asombroso de cosas que todos comemos todos los días realmente contienen trazas de alcohol).

Los huevos de Kinder son esencialmente una cáscara de chocolate, en forma de huevo, que contiene otro huevo de plástico duro en su interior, dentro del cual viene un pequeño juguete. Según la FDA, “el juguete no sirve como valor funcional práctico para la confitería”, por lo que ha sido considerado como perjudicial (específicamente como un peligro de asfixia).

Obviamente, esto nos puede parecer un poco extremo. En Europa no parece que mueran todos los días niños por culpa del huevo de Kinder (aunque a lo largo de su historia desde 1974 han existido casos de muerte). En cambio, el número de pequeños que se asfixian por un simple caramelo duro es probablemente más elevado, y nadie pide que sea ilegal. Además, en los países donde se comercializa, Kinder advierte en su etiquetado que no es apto para menores de 3 años porque “las partes pequeñas podrían ser ingeridas o inhaladas”.

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