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28 de octubre de 2021

Tras haberse salvado de un juicio por corrupción, el presidente de Brasil, Michel Temer, toma un nuevo impulso para llevar a cabo varias reformas de leyes, sin olvidar que el camino puede estar sembrado de nuevos obstáculos.

Temer le bastaba con el apoyo o la abstención de apenas un tercio de la Cámara de Diputados (172 de los 513 escaños) para evitar que la denuncia de corrupción en su contra fuese enviada a la corte suprema.

Pero después de horas de agrias discusiones, con unos cuantos empellones, la posibilidad de juzgar a Temer como presidente fue rechazada por 263 diputados, frente a 227 que se prenunciaron a favor y dos abstenciones.

Sin embargo, el voto no indica la inocencia de Temer, que podría ser juzgado por un tribunal ordinario cuando concluya su mandato a fines de 2018 o por el mismo Supremo Tribunal Federal (STF), sin necesidad de la aprobación de la Cámara, en caso de que mantenga un cargo con privilegios.

Ante estos resultados del congreso, Márcio Olímpio, analista político de Brasil, explica que “la Fiscalía General ya imaginaba este escenario y ahora por eso, ya están preparadas – muy probablemente – otras dos denuncias que serían enviadas a la Cámara en momentos distintos en hasta un mes (antes que termine el mandato del actual Fiscal-General Rodrigo Janot). Además, hay la posibilidad de nuevas informaciones venidas de delaciones en el ámbito de Lava Jato”.

El sucesor de la expresidenta de Brasil, Dilma Roussef, se convirtió en el primer mandatario en ejercicio en ser acusado de un crimen común, cuando el fiscal general Rodrigo Janot pidió el 26 de junio su inculpación por corrupción pasiva, como beneficiario de un soborno ofrecido por la gigante de la alimentación JBS a cambio de favores para la empresa.

Temer, del partido Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), afirma que la acusación es una “ficción” construida para perjudicarlo. Ve además en ella motivaciones políticas que amenazan la reconstrucción del país, que emerge de la peor recesión de su historia con un tendal de 13,5 millones de desocupados.

Posibles riesgos

La oposición acusa a Temer de haber liberado en las últimas semanas fondos para proyectos de diputados vacilantes.

“Fue una mayoría conseguida con recursos públicos”, afirmó el diputado Alfonso Florence, del Partido de los Trabajadores (PT), de los expresidentes Lula da Silva (2003-2010) y Rousseff (2010-2016).

“El PT va a tratar de profundizar la movilización popular contra las reformas y por elecciones directas ya”, añadió.

Las manifestaciones contra Temer no lograron ni por asomo hasta ahora la amplitud de las que debilitaron a Rousseff antes del impeachment, pero en algunos casos derivaron en enfrentamientos violentos.

En el campo judicial, Janot podría inculpar aún a Temer de obstrucción a la justicia y de organización para delinquir.

Gesner Oliveira duda sin embargo que ello ocurra, debido a la contundencia de la victoria de Temer y al hecho de que el fiscal general concluye su mandato en septiembre.

“Si la victoria hubiese sido débil, o con manifestaciones callejeras, existiría espacio político” para nuevas acusaciones, afirmó.

Baja popularidad

El dominio de Michel Temer, el presidente de Brasil, sobre el Congreso contrasta con su popularidad de apenas 5%, la peor desde el retorno de la democracia en 1985, según un reciente sondeo Ibope. Un 81% de los brasileños apoyaba además que el mandatario sea juzgado, de acuerdo con el mismo instituto.

Pero según el diputado Darcisio Perondi, del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la popularidad es lo de menos.

“Un gobierno que hace reformas no es popular y Temer sale fortalecido”, aseguró Perondi.

“Temer retomará la próxima semana discusiones sobre la reforma de las jubilaciones (…) y va a estimular la reforma fiscal”, adelantó.

Después de haber bloqueado el techo de gastos por 20 años y flexibilizado la legislación laboral, su desafío será la reforma de las jubilaciones, que requerirá de una mayoría cualificada de tres quintos en la Cámara y en el Senado, por tratarse de una reforma constitucional.

Temer prometió proseguir con “todas las acciones necesarias para sacar al país de de su peor crisis económica y haremos mucho más poniendo nuestras cuentas en orden, de forma definitiva y equilibrada”.

El resultado de la votación muestra que Temer cuenta con “números suficientes para movilizar a su base para votar reformas importantes”, explicó el analista Gesner Oliveira, de la consultora GO Associados.

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