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28 de octubre de 2021

Pese a las unánimes críticas mundiales, Corea del Norte sigue desarrollando imperturbable sus programas militares, como lo demuestra su último disparo de un misil que sobrevoló en esta semana Japón.

Ello ha provocado desde hace años enfrentamientos entre Pyongyang y Washington, pero la situación se agrava actualmente tras la llegada de un presidente muy poco ortodoxo a la Casa Blanca.

Lo que ocurrió

En estos dos meses, Pyongyang lanzó con éxito dos misiles balísticos intercontinentales (ICBM), que ponen a su alcance parte del continente norteamericano. También amenazó con atacar el territorio estadounidense de Guam, isla del Pacífico que alberga importantes instalaciones militares.

Como respuesta, un apocalíptico Donald Trump amenazó con que el «fuego y la cólera» se abatirían sobre Corea del Norte.

Pyongyag afirma que debe protegerse de una invasión de Estados Unidos. Los ICBM refuerzan su capacidad de disuasión, y le permiten amenazar ciudades estadounidenses, además de Corea del sur y Japón, dos aliados de Washington.

Respuesta por parte de Pyongyang

El dirigente norcoreano Kim Jong Un anunció otros diparos en el Pacifico, y no hay motivos para no creerle. Pyongyang da en cada ocasión un paso hacia adelante, lenta pero seguramente.

Según los analistas, la próxima etapa podría tratarse de disparos simultáneos sobre Japón. Corea del Norte podría también ampliar la distancia recorrida (2.700 km el martes), teniendo en cuenta que Guam está a unos 3.400 km de su territorio.

Intervención estadounidense

Por el momento, parece poco probable, según los expertos. El Pentágono tiene 28.500 soldados en Corea del Sur ante un posible conflicto en la península. Hace años que contempla esta hipótesis, y lleva a cabo maniobras militares anuales con Seúl, llamadas «Ulchi Freedom Guardian», cuya edición actual termina este jueves.

Las opciones sobre la mesa van desde los ataques quirúrgicos limitados hasta un «bombardeo preventivo» para «decapitar» al régimen norcoreano.

Corea del Norte es especialista en el arte de los túneles. Tras la guerra de Corea (1950-1953), cavó pasadizos bajo la fronteriza zona desmilitarizada (DMZ). Sus arsenales nucleares y convencionales están enterrados, y por lo tanto a buen resguardo, según los expertos.

Por ello es improbable que un primer bombardeo destruya todas sus armas nucleares. Además, el Norte tiene una impresionante artillería que tiene a su alcance Seúl, donde viven 10 millones de personas.

«No hay solución militar, olvídense de ello», había afirmado el exconsejero estratégico de Trump, Steve Bannon.

Posible dialogo

En los años 2000, las negociaciones a seis (las dos Coreas, China, Rusia, Japón y Estados Unidos) parecieron convencer al Norte, entonces dirigido por Kim Jong Il, padre del máximo líder actual, para que frenara sus programas militares. Pero este proceso terminó en 2009.

El Norte llevó a cabo cinco ensayos nucleares y asegura controlar las técnicas de miniaturización de ojivas nucleares, y del retorno a la atmósfera de las mismas.

Para el profesor Koh Yu-Hwan, de la universidad Dongguk de Seúl, el disparo del martes es un «mensaje claro» de que el Norte no se detendrá mientras no tenga misiles nucleares capaces de alcanzar Estados Unidos. Pyongyang está persuadida de que así «podrá estar firme ante Estados Unidos en cualquier negociación».

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