Una bolsita de comida para que no los tumben ; Por César Miguel Rondón 

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junio 10
/ 2016

Mientras la señora Tibisay Lucena continúa irresponsable e indolentemente sin darle respuestas al país, éste sigue desmoronándose día a día. 2001 publica hoy un titular elocuente: “El hambre nubla el entendimiento”; a propósito de las manifestaciones cada vez más desesperadas, incontenibles, que por comida se dan en todo el país y a todos los niveles. La grafica que acompaña el titular muestra a hombres y mujeres del pueblo, enardecidos, contra los escudos de las Guardia Nacional Bolivariana; que pareciera es el único organismo del estado que trabaja en estos tiempos. “Ni los pollos vivos perdonaron en la intercomunal Barquisimeto-Cabudare, cuando los vecinos de la zona se les fueron encima al camión que transportaba las aves”. Es la leyenda que acompaña a la foto.

Hay una reseña de Efecto Cocuyo que nos describe, de manera elocuente, la penuria que estamos viviendo: “En Zulia venden comida por cucharadas y sortean escasez con productos colombianos. Al abasto de la “Gocha María”, un anexo de su residencia en el barrio La Polar, al sur de Maracaibo, llegan los niños con vasitos. La anciana, oriunda de los Andes, sacude la cuchara que guarda en un envase con agua sobre su mostrador y le sirve la porción de lo que necesiten: aceite, mayonesa, margarina, salsa de ajo, salsa negra, arroz o harina de maíz. La compra por kilos, gramos, y unidad desaparece en estos municipios y ahora es más común adquirir los alimentos por cucharadas, “tética o chorrito”. En esas estamos.

Ante ello, la supuesta solución del gobierno son los CLAP. Pero ayer, en un arrebato de sinceridad, prominentes dirigentes del régimen aclararon la verdad sobre los CLAP. Según titular de primera página de El Nuevo País, Freddy Bernal, quien está al frente de estos organismos, declaró: “Los Clap los aplicamos para que no nos tumben. Son una política de estado con objetivos definidos, entre estos evitar que nos tumben en el marco de la denominada guerra económica contra el país”. La nota reseña que “mediante los comités se busca evitar la explosión social al garantizar que los alimentos lleguen a la población y avalar la producción, por lo que rechazó (Bernal) las protestas por comida que se generaron en las avenidas Fuerzas Armadas y Urdaneta el pasado jueves.”.

Si los CLAP resolviesen entonces no habría protestas; si la gente tuviese suficientes alimentos entonces no saldría a protestar. Pero no hay suficientes alimentos –cada día menos- y la gente sale a la calle iracunda porque los CLAP no solucionan el asunto, y no lo solucionan porque sólo tienen una intención política. “El CLAP es un instrumento político de defensa del pueblo que lucha contra una burguesía y una oligarquía que quiere derrotar la revolución y nosotros somos los primeros que tenemos que tener conciencia”. Eso lo dice Aristóbulo Istúriz. Pero fíjese usted la idea que maneja Istúriz: “Una burguesía y una oligarquía que quiere derrotar la revolución”. Ellos no son un gobierno, son una revolución. Por lo tanto, la revolución no puede salir jamás del poder. No son un gobierno más, ni un partido más, por eso ese criterio enfermo que tiene al país absolutamente postrado y en la catástrofe. Para remate, Erika Farías sentencia: “En los CLAP no puede haber escuálidos ni anti revolucionarios” Con lo cual se ratifica ya de manera tajante y sin dudas que los CLAP son sólo para beneficiar a los del partido de gobierno.

“Entre septiembre y octubre podremos sustituir las importaciones”, dice el General Rodolfo Marco Torres, Ministro de Alimentación. (¡Qué cosa! Esta gente siempre habla en futuro. Como si no tuvieran 17 años acabando con el país). La cita es del diario de propaganda del régimen, Últimas Noticias. Y ayer, precisamente, se cumplió un año de un lamentable titular, también de Últimas Noticias. El entonces Ministro de Alimentación y también General, Carlos Osorio, declaró: “En dos meses se soluciona el problema del desabastecimiento”. Pasaron dos meses y pasaron diez más y el problema lejos de solucionarse empeoró.

No tienen palabra y mucho menos dignidad.