Turista ruso salió de Corea del Norte con un cartel y no fue encarcelado

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marzo 18
/ 2016

El estudiante estadounidense Otto Warmbier, detenido el pasado 2 de enero y condenado recientemente a 15 años de trabajos forzados, no había viajado solo a Corea del Norte, sino dentro de un grupo de más de cien turistas. Únicamente él se enfrentó a problemas con la ley y la redacción de RT ha intentado averiguar qué sucedió y por qué un hurto se ha castigado como un delito grave.

Con este fin nos hemos puesto en contacto con otro turista que, junto con Otto, atravesó en un tren la frontera chino-norcoreana el 29 de diciembre del año pasado. Cinco días después salió de Pionyang con un cartel de propaganda en su maleta, pero el estadounidense ya no estaba en su grupo. El testigo es un joven residente en Japón, también alumno universitario, pero de origen ruso, Alexánder Belkin.

El grupo no se enteró de la detención del estadounidense. Habían salido todos juntos del hotel y la Policía actuó en el aeropuerto.

cartel de Corea de Norte

“Teníamos una guía de Occidente. Intentó averiguar qué estaba pasando y le dijeron que el turista se había sentido mal y lo habían llevado a un hospital”, relató Belkin. “Otro guía prolongó su estancia durante un día para arreglar el problema pero no lo logró. Nos enteramos de lo ocurrido ya en casa, a través de Facebook”.

El turista ruso descartó que él pudiera haberse visto en la misma situación: “Precisamente me daba cuenta de en qué podría terminar”. Y también se pregunta: “¿Para qué [hurtar los carteles]? Se podían comprar, nos habían llevado a una tienda específicamente para eso. Me compré uno, lo tengo en una pared de mi casa”.

Alexánder Belkin afirmó que la agencia de viajes había informado de las normas de comportamiento en Corea del Norte a todos los participantes del viaje en tres ocasiones. Primero, enviaron las recomendaciones por correo electrónico. Después, en el sitio web de la agencia había una lista de normas. Y finalmente, en Pekín los instruyeron a todos antes de que ocuparan sus plazas de tren.

No se habló nada sobre las consecuencias de un hurto, dijo el miembro ruso del grupo, pero “a nadie se le podría haber pasado por la cabeza que alguien quisiera hurtar”. Al contrario, dijo, “nos habían advertido de que se podían comprar”.

Warmbier y Belkin estaban alojados en el mismo hotel, donde cerca de 800 habitaciones estaban reservadas para extranjeros. El cartel que despertó interés en el estudiante estadounidense estaba en una zona reservada para el personal de la segunda planta del edificio. “Exhortaba a la unidad popular o algo así” y en comparación con la propaganda que se llevó Belkin, no tenía imágenes, solo caracteres.

La gravedad del delito, tal y como lo perciben los norcoreanos, no es el hurto en sí, sino quizás que el cartel “es político y contiene nombres de dirigentes”, explicó Belkin. “Se toman muy en serio los atentados contra los nombres de sus líderes”.

La agencia de noticias estatal de Corea del Norte ha publicado el video que muestra el preciso momento en que el estudiante estadounidense Otto Warmbier roba un cartel propagandístico con el lema ‘Vamos a armarnos fuertemente con el patriotismo de Kim Jong-un’.

ART