¿Sufres de acné? Frota tomates en tu cara y sorpréndete con el resultado

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mayo 16
/ 2016

El acné puede ser frustrante e incluso vergonzoso a cierta edad. Típicamente se sufre durante la adolescencia aunque algunos lo siguen teniendo en la adultez. En realidad es un problema que no tiene edad. Las espinillas rojas no sólo son molestas, algunas son bastante dolorosas por eso el Instituto Nacional de la Salud de EE.UU. lo establece como una enfermedad común de la piel.

El acné es una enfermedad a la piel que implica una inflamación de las glándulas sebáceas de la piel, o también puede suceder con folículos capilares. Estos “eructan” en granos cuando el poro se obstruye, lo que sucede en dos etapas.

Pero a pesar de toda la molestia que puede causar no es algo peligroso y suele ser algo pasajero de una edad. Sin embargo deshacerse del acné requiere de mucho cuidado de la piel y muchas veces o no contamos con el dinero o el tiempo y paciencia para hacerlo. Pero aunque no lo creas quizás una fruta que puede crecer en tu jardín puede ser la solución.

Según el sitio Home Remedies for Life, usar el tomate como parte de tu rutina de limpieza ayuda a reducir las cicatrices del acné. Esta fruta es alta en vitaminas A, C, E, K y B6. Estas vitaminas ayudan a reducir los poros y ayudan a nutrir tu piel. La acidez del tomate puede ayudar a balancear los niveles del pH de tu piel reduciendo la posibilidad de que hayan brotes de acné. Además, según destaca este sitio, contiene acido salicilico, un ingrediente típico de los tratamientos que ofrecen las farmacias comúnes.

Las formas más simples de usar el tomate son las siguientes:

1. Simplemente corta un tomate a la mitad y frótalo en el área afectada. Masajea el jugo en la piel y enjuaga. Si bien no es el tratamiento más eficaz, funciona muy bien para los brotes menores y cuando sólo tienes unos minutos para hacerlo.

2. Si tienes un poco más de tiempo, una máscara de tomate puede ayudarte con el acné. Toma un tomate y córtalo a la mitad. Luego haz una X en la parte superior. Después pon el tomate bajo agua caliente por un par de minutos para remover la piel desde donde cortaste hacia abajo. Saca las semillas del tomate y tritura el resto de su tomate hasta convertirlo en una pasta. Aplica esto sobre tu rostro y déjalo reposar durante alrededor de una hora antes de enjuagarte.

3. Si no quieres sentarte por una hora con tomates en la cara puedes probar una variación. Mezcla una cucharada de jugo de tomate natural con unas gotas de limón en un pequeño plato. Aplica esta mezcla en el área afecta y deja que se asiente por cinco minutos. Luego enjuaga con agua tibia.

¿Conocías este remedio casero? ¡Cuéntanos si funciona!

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