Subsector textil trabaja solo al 25% de su capacidad instalada

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mayo 22
/ 2016

En la Agenda Económica Bolivariana figuran 15 Motores llamados a impulsar la nueva economía productiva que dé al traste con el viejo modelo rentista petrolero, y dentro del Motor Industrial, está el subsector textil, llamado a regresarle al país la época de esplendor que en antaño vivió, no solo hacia el mercado interno sino el foráneo también.

Venezuela históricamente tuvo una industria textil fuerte basada en tejedores planos, tejedores de punto, confeccionistas e importadores de tela. Su máxima capacidad de producción se obtuvo en la década de los 80, en la cual el consumo de tela por habitante alcanzó un promedio de 1,3 metros2 de tela por mes, para un total de 15,6 m2 por año, con una capacidad de generar 350.000 empleos directos y más de 1.200.000 empleos indirectos. Eso quedó atrás y se trata de revertir con el Motor Industrial que incluye esta área textil y confección.

Así tenemos que en la década de los 80 el subsector textil tenía la siguiente capacidad instalada: 26 hilanderías produciendo 32.000.000 Kg. de hilo por mes. 8 tejedurías planas produciendo 12.000.000 metros de tejido plano. 150 tejedurías de punto produciendo 26.000.000 Kg. de tejido de punto. Importaciones de mayoristas de tela por 2.000.000 metros de tejido plano por mes y 3 productores de fibra sintética.

¿Qué pudo ocurrir?. El Plan denominado “El Gran Viraje”, de CAP, entre 1992 y 1993, acabó con todo esto. Veamos.

Además, se produjo el cierre masivo de hilanderías y tejedurías, lo cual ocasionó una pérdida en más de 100.000 empleos directos y un 80 % de decrecimiento en la oferta de hilados y telas planas nacionales. Como ejemplo, pueden mencionarse los cierres de las siguientes empresas:

Mantex, Polyquim, Sudamtex, Telares Los Andes, Hilanderías Venezolanas, Hilados de Cumaná, Compañía Textil Venezolana, Lanex, Hilana, Hicril, Hilanderías Suprema, Hilados Tauro, Hilados Barlovento, Hilanderías Unidas, Hilados San Juan, Hilasintex, Petroff, Texfin, Maratex, Tejinac, Peltess, Silatex, Wonder, Satela, Silatex, Hilados del Táchira, Hilandes, Novofil , según datos aportados por el subsector.

La situación continuó. Para inicios del año 1994, al asumir el poder el presidente Rafael Caldera, surgió un gobierno con poca coherencia en su programa económico, evitando contener la inflación y generando desajustes en el mercado bursátil, lo cual propició una severa crisis en el sistema bancario venezolano. El derrumbe económico trajo como consecuencia la intervención de decenas de instituciones bancarias privadas y culminó con una multimillonaria fuga de capital por conceptos de auxilios financieros. Esta inestabilidad económica forzó la aplicación de un nuevo paquete neoliberal a comienzos de 1996, conocido como “Agenda Venezuela”, el cual propició una devaluación del Bolívar en un 180 %, que arrastró a este subsector.

Años recientes

El subsector textil se mantiene con niveles bajos de producción en los últimos años de la década de los 90. A partir del año 1999 se inicia el repunte del subsector. La estabilidad generada se detuvo en diciembre de 2002 hasta febrero de 2003, por consecuencia del sabotaje petrolero. Empero, gracias a la bonanza económica, entre los años 2004-2006 se implementó la Misión Vuelvan Caras, para capacitar a jóvenes y adultos desempleados en oficios de interés común, logrando un repunte del 2 % a escala nacional. Aprovechando la gran importación de productos terminados y telas para el subsector textil, se le enseña el oficio de confección, creando nuevos empleos y una reactivación leve en este subsector, según datos del Ministerio de Industria y Comercio.

Alli conocimos, que actualmente el subsector textil está operando aproximadamente a un 25 % de su capacidad real, debido a la baja disponibilidad de materia prima, ya que la última asignación de divisas en el 2014 no fue suficiente para abastecer las necesidades de los productores”

Además, el sector industrial se encuentra en un estado de obsolescencia tecnológica con respecto a las industrias textiles de países de la región como Colombia, Perú, Brasil y Ecuador. Esto hace que exista una diferencia en la calidad de los productos elaborados en estos países con respecto a los elaborados en Venezuela.

La producción de materia prima de la cosecha nacional de algodón para el año 2014 fue de 1.200 toneladas al año, comparado con la producción de 60.000 toneladas al año en 1989. Es decir, la reducción de la cosecha alcanzó 98 % según la Asociación Nacional de Cultivadores de Algodón (ANCA).

Genera empleos

La industria textil es el tercer subsector generador de empleo en Venezuela. Esta industria ha creado 89.000 empleos directos y 356.000 indirectos.

Empero, la falta de capacidad para generar nuevos empleos, sumado al problema para la adquisición de divisas, la falta de materia prima, la obsolescencia tecnológica y los decretos de inamovilidad, ha causado que parte de la fuerza laboral de las empresas del subsector textil se dedique al comercio informal, revendiendo productos regulados; si las empresas se ubican en zonas fronterizas, se dedican al contrabando de extracción.

Por otra parte, se considera que la principal mano de obra de este subsector es un público femenino de madres solteras. Asimismo, se dificulta enormemente satisfacer la demanda nacional y, más aún, la posibilidad de exportar. Las importaciones en el subsector textil, en dólares, de los últimos 3 años fueron: 2012 – USD 1.924.197.860; 2013 – USD 1.337.132.000; 2014 – USD 924.349.393; sumando un total de USD 4.185.679.252. La importación cubre el 89,9 % de la demanda nacional. (INE).