¡Solo en Venezuela! Malandros ganan más haciendo colas que vendiendo drogas

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abril 04
/ 2016

A raíz de la grave situación de desabastecimiento que se ha presentado en el país, han surgido los llamados bachaqueros, que son personas que se dedican a venta de productos de primera necesidad a precios exorbitantes.

Por ejemplo, medio kilo de café que viene marcado con un precio justo de Bs. 24 lo venden en Bs. 2.000, a igual precio ofertan que un kilo de leche que tiene un costo de Bs. 70. Un paquete de harina pan marca de Bs. 19, lo venden en Bs. 700 y un kilo de pasta con un costo de Bs. 15, lo ofertan en Bs. 500.

Unos estudios realizados por Datanálisis, en octubre del 2015, señalaban que un bachaquero con solo invertir Bs. 400, puede ganar más de Bs. 5.000 revendiendo los productos que compran. También indicaba la investigación que uno de estos comerciantes puede obtener Bs. 60 mil al mes con estas actividades, consideradas ilegales por las autoridades, pero un modo de negocio para otros.

Se han conocido muchos casos de personas que se dedicaban al robo para obtener dinero y que ahora a través del bachaqueo, se redondean un buen dinero para subsistir, ya que consideran este un negocio muy rentable.

Obtener un buen dinero, sin necesidad de grandes inversiones, o sin tener capital alguno, ha motivado a los vendedores de droga de varios sectores de Caracas, a dejar la actividad para ahora entrar en el mundo del bachaqueo, de productos o puestos en las colas, como así lo hacen un grupo de hombres y mujeres, considerados, “los mala conductas” de la zona del Guarataro, en la parroquia San Juan, del municipio Libertador, en Caracas.

“Los vendedores de droga de la zona, han visto un negocio más rentable en vender cupos en los tres negocios principales ubicados en la parroquia San Juan, dos automercados y una perfumería, donde la gente acude diariamente en busca de alimentos y productos de limpieza. Ellos se han organizado en grupos, duermen a las afueras de estos establecimientos y se apoderan de los primeros 30 cupos, en cada comercio en total son 90 puestos en todas las filas diariamente, para la compra los cuales ofertan a los interesados entre mil y mil 500 bolívares, antes de que abran los negocios es decir a las 8 de la mañana”, dijo una de las líderes comunitarias de la zona, que prefirió mantener su nombre en el anonimato.

Dice que los propios “mala conducta”, señalan que esta nuevo “trabajo” que tienen es menos peligroso, que no tienen que estar peleando por los clientes, tienen dinero en efectivo tempranito y las ganancias son superiores que lo que se rebuscan vendiendo droga.

-Sacando cuentas-

Si tomamos en cuenta que el precio de estos puestos en la cola, vendidos por este tipo de bachaqueros, estamos hablando que diariamente pueden obtener entre Bs. 90 y 135 mil bolívares, en dinero en efectivo antes de las 8 de la mañana.

Si sacamos la cuenta, por los siete días de la semana, los bachaqueros de puestos en la cola, pueden tener una ganancia entre Bs. 630 mil a 945 mil, y si llevamos esta cuenta multiplicada por las cuatro semanas del mes las ganancias son entre Bs. 2.520 millones a 3.780 millones, sin invertir nada.

“Algunas veces dejan para ellos mismos, por lo menos cinco puestos en cada cola, y así obtienen productos que pueden vender durante el día, en las calles, aumentando las ganancias. También dejan personas en las filas, con la meta de seguir vendiendo puestos, por si acaso llega otro camión con mercancía durante las horas de la tarde”, dijo la líder vecinal.

-Con la violencia por delante-

Esta clase de bachaqueros, llegan imponiendo su poder, su control, la mayoría de las veces, con la violencia. A la medida que van llegando, durante la madrugada, otras personas interesadas en comprar comida, les advierten que están cuidando la cola a otras personas.

“Nadie puede decirles nada, pues te insultan y hasta te agraden. Acostumbran que cuando ya va llegando el camión, formar un bochinche al comienzo de la cola, momento en que aprovechan para meter a todas las personas a las cuales les vendieron los puestos, asegurando así que puedan comprar todos los productos que vendan y los pendejos que estamos desde horas de la madrugada haciendo la fila, muchas veces salimos con las bolsas vacías”, dijo el señor Lenin Castillo, quien también señaló que ha dejado de ir a comprar en esos establecimientos de la parroquia San Juan.

Dicen que los encargados de los supermercados y la perfumería, así como los inspectores y funcionarios policiales los conocen, que saben quiénes son, de dónde vienen y a qué se dedican, pero no hacen nada por temor a represalías futuras.

“Una vez estaba haciendo mi cola, habíamos llegado muy temprano a eso de las cinco de la mañana, cuando ya permitirían el acceso al supermercado una mujer, con tres acompañantes, me gritó “mira voy delante de ti”, no entendía que estaba pasando, le dije que no, que hiciera su cola y me amenazó con agredirme, comenzó a insultarme, allí estaban los funcionarios policiales, quienes no hicieron nada por ayudarme, me defendieron otras personas de la cola, al final esas mujeres sometieron a otra persona más adelante y entraron de primero”, señaló la señora Daniela Aular, vecina de la parroquia San juan.

EE