¿Será este el primer paso para normalizar el país?

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enero 16
/ 2016

La sesión en la cual Nicolás Maduro presentó su mensaje anual ante la Asamblea Nacional puede constituirse en el primer paso para normalizar la difícil situación política que vive el país. Normalización dentro de la tensión que hemos vivido, pero que permita una convivencia más civilizada entre dos fuerzas políticas que tienen muchos años ya en franca confrontación.

Maduro asistió a la Asamblea Nacional y reconoció, explícitamente, a la oposición democrática que es mayoría en su seno. Claro que precisó que era circunstancial, lo que generalmente ocurre con las mayorías en los regímenes democráticos. Muy pocas lo han sido de manera permanente y el chavismo no iba a ser la excepción.

El discurso presidencial fue ambivalente. Por momentos fustigó con fuerza a quienes lo adversan. En otras ocasiones habló de diálogo y de enfrentar en conjunto la difícil coyuntura en la que está sumida Venezuela. Es cierto que hubo poco, casi nada, de disposición a la autocrítica y a andar un camino distinto al hasta ahora transitado. El decreto de emergencia económica es una muestra de lo que afirmamos.

Hemos recogido opiniones del mundo chavista donde consideran que el Presidente perdió una gran oportunidad para lanzar un mensaje nuevo, que propusiera algo distinto que alentara a sus copartidarios, pero repitió el cuento de la guerra económica que no se lo cree nadie.

Pero también hubo algunos destellos de que desde Miraflores se quieren cambiar las cosas. Maduro reiteró que no acepta la Ley de Amnistía, pero propuso la creación de una Comisión de la Verdad que analizara lo ocurrido. Puede ser una instancia para avanzar en el camino para liberar a los presos políticos y para el retorno de los exiliados. Para la reconciliación tan necesaria.

Se trancó, innecesariamente, en relación con la titularización de la propiedad a quienes han recibido inmuebles de la Misión Vivienda, tal como lo propuso la MUD. Tal vez si el diálogo se mantiene pueda cambiar de posición. Durante la intervención de Henry Ramos Allup manifestó que los ministros y demás funcionarios de su gobierno ofrecerán la información que los diputados requieran. Es un avance.

Por su parte las palabras de Henry Ramos Allup no pudieron ser más acertadas. Le dijo lo que opina la oposición de su “revolución” y de su gobierno, pero con altura y respeto. Le reiteró que esta nueva Asamblea Nacional es un poder autónomo y que como tal ejercerá sus funciones.

Fue respondiendo uno por uno los puntos planteados por Maduro. Dejó por fuera algunos a los que no se refirió el Presidente, pero tampoco recordó la decisión de la MUD de buscar la salida este Gobierno dentro de seis meses. Omisión inteligente o muy bien pensada, pues hubiera trancado el juego.

Aceptó la propuesta de la comisión de la verdad, pero le reiteró al jefe del Estado que en Venezuela hay personas presas y exiliadas por pensar distinto. Reconoció los logros de la Misión Vivienda pero lo reconvino a aceptar el planteamiento opositor.

Se mostró dispuesto al diálogo y a buscarle soluciones conjuntas a la crisis del país, pero exigió que se le entregue a la oposición democrática toda la información que requiera, a lo que accedió Maduro. No obstante, responsabilizó al Gobierno de lo mal que lo está pasando la gente y de que su derrota el 6D es producto de esa mala gestión que generó el voto castigo.

Capítulo especial tiene sus palabras a la Fuerza Armada Nacional, a la que le dijo que no tiene apellidos, que así es como está denominada en la Constitución y que si quieren hacer política cuelguen los uniformes. La respuesta de Padrino López no se hizo esperar a través de Twitter, pero se escudó en el Libertador para eludir el verdadero meollo de su actuación, que no es otro que presentarse como una fuerza armada chavista.

También le dijo a Maduro que toda la culpa de lo que ocurría no era suya, sino del difunto expresidente Chávez, lo cual es absolutamente cierto.

La semana había comenzado mal para la MUD, la decisión de la Sala Electoral del TSJ donde la obligaba a desincorporar a los tres diputados electos por el estado Amazonas la hizo aparecer como derrotada. La imagen mejoró un tanto con las sesiones, pero las palabras de Ramos Allup constituyeron un triunfo para el país civil y democrático. Como dijo el politólogo Luis Salamanca, utilizando una expresión del beisbol, el líder adeco dejó en el terreno al chavismo.

Tal vez seamos un poco ingenuos y muy optimistas, pero creemos que lo ocurrido este viernes en la Asamblea Nacional puede ser el primer paso para normalizar la vida política nacional y aislar a los radicales de ambos bandos. Es cierto que ya en anteriores ocasiones se han tenido oportunidades semejantes que no han llegado a feliz término. De la habilidad de los líderes de cada sector depende que en esta ocasión el resultado sea distinto.

TC