Se acabó el circo del carnaval y la Semana Santa ; Por Froilán Barrios Nieves

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marzo 30
/ 2016

Versa el viejo refrán que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran, más aún cuando el sol pega en la espalda de un régimen que lo tuvo todo para reconstruir a un país y despilfarró el capital político y económico de una nación, a niveles inimaginables que trascienden las fronteras, al dejar como niños de pecho las tropelías de Chapita en Republica Dominicana, al viajero de la vaca sagrada y tantos otros que han asolado estos lares tropicales.

A tal extremo que la gestión gobernante es más parecida a una saga de fechorías, de las que ya conocemos en los canales internacionales de entretenimiento, trastocada en realidad a los ojos de la comunidad universal; ni los piratas del Caribe compiten con los chicos del entorno presidencial que transportan droga, militares que son apresados con toneladas de cocaína, los que transportan estupefacientes del aeropuerto de Barquisimeto, son apresados y luego liberados o los que mantienen millonarias cuentas en dólares y euros en Andorra.

Pues bien, la desesperación de mantenerse en el poder y en el botín del erario nacional conlleva a la gestión gobernante a transferir también la felicidad a la población y tratar de correr la arruga de la agonía gubernamental, en medio de festivales y jolgorios, con la peculiaridad y la sorna de pretender hacer olvidar la amargura popular con el calendario de festividades tradicional. De allí la inventiva inagotable de las salas situacionales del Palacio Blanco y Miraflores, en adelantar en octubre 2013 las Navidades con la pareja presidencial montando pesebres y echando un pie en cadena nacional o decretar dos años en forma consecutiva que la Semana Santa es un espacio para el disfrute de vacaciones colectivas a nivel nacional, así se paralice la economía y tengamos los niveles de desabastecimiento y escasez que padecemos.

El trasfondo del asunto se centra en la megalomanía gobernante de creer que se puede manipular eternamente a un pueblo y salir ileso, sin percatarse como decía el poeta español Gabriel Celaya, que hay un movimiento que viene del fondo dispuesto a cambiarlo todo. Comenzó a manifestarse en 2010 dándole mayoría de votos a la oposición en las legislativas de ese año, para luego asestarle derrotas consecutivas en las elecciones presidenciales, primero al Gigante en octubre 2012 y luego a su heredero en abril 2013, trastocadas en victorias por aquello de la picaresca política venezolana.

Verdad que algún día cercano saldrá a flote como ocurriera con las elecciones de 1952 y el plebiscito de 1957 pirateadas por el CNE de la época y por la dictadura perezjimenista, e igualmente con las elecciones recientes de diciembre 2015 donde la pela descomunal que sufrió el régimen versiona que no fueron 112, sino una cantidad muy superior.

Las lecciones de nuestra historia indican tanto a gobierno y oposición que el circo se agota porque tampoco hay pan, acentuado luego de los asuetos habituales deja en ciernes un espacio para definiciones, que no podrá ser relegado ni manipulado por proyectos políticos o personales.