¡Salen caros! Estos son los cinco errores de belleza que te envejecen

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abril 03
/ 2016

La genética es responsable del envejecimiento de la piel en solo un 25%, mientras que otros factores externos –tabaco, alcohol, sol, comida basura, malos hábitos…– influyen en el 75% restante. Te ayudamos a corregir los errores que cometes con mayor frecuencia y que más afectan a tu piel.

No utilizar protección solar todo el año

El problema. Pensar que estar más morena es sinónimo de estar más guapa es un error, asegura la Dra. Paloma Cornejo, jefa de la Unidad de Dermatología del IML (Madrid, tel. 917 02 46 27). “Generaciones anteriores a la actual han sufrido los estragos del sol por la moda de estar bronceadas a toda costa, sin ningún tipo de protección. Esa generación es la que ahora tiene la piel tan envejecida que parece más mayor, con lentigos, arrugas en rostro, escote y extremidades e incluso con algún carcinoma incipiente”, asegura la experta. De hecho, el cáncer que recogemos hoy se sembró hace 30 años, porque la piel tiene memoria y nos quemamos cuando éramos niños y adolescentes. “Por eso la mayor incidencia de cáncer de piel se da en personas de 50 años”, señala el dermatólogo Pedro Jaén, presidente de la AEDV.

La solución. Si queremos estar guapas toda la vida, debemos usar protección solar a diario y en cualquier momento del año, incluso cuando está nublado. “Ya hay cremas hidratantes y maquillajes con factor de protección solar alto. Un SPF 20 para una piel mediterránea sería suficiente como protección diaria los meses de menor radiación solar, y en verano no nos equivocaremos nunca si escogemos un SPF 50 +”, aconseja el Dr. Jaén. Además, utiliza sticks 50 + en las zonas más vulnerables –contorno de ojos, nariz, frente, pómulos, orejas, dorso de las manos y escote–, y protectores solares para el cabello –spray, loción, aceite o mascarilla– resistentes al agua y el sudor.

No utilizar la crema adecuada

El problema. Lo más importante para cuidar la piel es elegir la hidratante que mejor nos va. A veces recurrimos a una que quizá usa nuestra madre desconociendo que la cantidad de grasa que tiene puede no ser adecuada para nuestra piel. Si esto ocurre, lejos de lograr un efecto positivo sobre nuestra piel, lo único que conseguimos es su empeoramiento o la aparición de acné. Cada edad y tipo de piel requieren un excipiente diferente, por tanto las cremas muchas veces no se pueden compartir. Ni con nuestras madres ni con nuestros hijos.

La solución. Los expertos recomiendan realizarse un análisis dermocosmético una vez al año para acertar con nuestra compra cosmética. Supone una entrevista personalizada para averiguar tus hábitos cosméticos y estilo de vida –alimentación, horas de sol, horas de sueño, consumo de tabaco, etc.–, y una exploración de la piel con sofisticadas herramientas –Cutometer, Sebumeter, Corneometer, Ecografía Cutánea y Microscopia Confocal– que miden la elasticidad, la grasa y la hidratación cutáneas”, explica la dermatóloga Natalia Jiménez (Madrid, tel. 914 31 78 61). A partir de este diagnóstico, puedes saber cuáles son tus puntos débiles –arrugas, manchas, flacidez, falta de volumen y/o densidad, y aspecto cansado–, para acertar con las cremas que debes usar o evitar.

No utilizar contorno de ojos hasta los 30 años

El problema. La piel que rodea los ojos está cubierta por la piel más fina de todo el cuerpo, es especialmente delicada, frágil e irritable, tiene tendencia a la deshidratación y escasez de glándulas sebáceas, y sufre agresiones constantemente –sol, viento, contracciones musculares–. Además, sufre microcirculación perezosa y acumulación de toxinas. Todo esto da lugar a la aparición de las patas de gallo, las ojeras y las bolsas, y la flacidez de los párpados.

La solución. Utilizar un cosmético específico que se adapte precisamente a las peculiares características de esta zona tan frágil. “El contorno de ojos hidrata, descongestiona y estimula la síntesis de colágeno y elastina –sustancias fundamentales para la firmeza cutánea– en una piel tan delgada y expuesta a tantas agresiones (parpadeo, retención de líquidos, exposición al frío y el viento…). Conviene usarlo a partir de los 30 años y aplicar un contorno de ojos de día y otro de noche”, recomienda la Dra. Cornejo.

No hidratar la piel grasa

El problema. “Las mujeres de piel mixta o grasa evitan utilizar cremas e incluso filtros solares, por miedo a los granitos. Sin embargo, aunque es obvio que a la piel grasa le sobra grasa, muchas veces está deshidratada”, asegura la Dra. Cornejo. Es cierto que los rostros con la piel grasa o mixta tienen mayor producción de sebo y esto hace que su manto hidrolipídico sea más eficaz a la hora de combatir la deshidratación, pero este no siempre es suficiente, sobre todo a medida que envejecemos o que las condiciones externas no son favorables –ambiente muy seco, calefacción, aire acondicionado, viento frío–.

La solución. Hay que utilizar hidratante también, pero optando por fórmulas ‘oil free’ o libres de aceites, no comedogénicas ni oclusivas, texturas en gel, fluidas y fórmulas con activos matificantes que ayudan a controlar los brillos. “Las pieles grasas deben apostar por ingredientes como la niacinamida –vitamina B3-, el ácido retinoico y los retinoides, y los alfahidroxiácidos –ácido glicólico y salicílico–, que regulan la grasa y afinan los poros”, según la Dra. Jiménez.

No desmaquillarse antes de dormir

El problema. “No desmaquillarnos a diario la piel, mañana y noche, hace que a la larga se dilaten los poros y sean más visibles, acumulen toxinas, creen edemas –responsables de muchas manchas–, tengamos menos hidratación, nos salgan arrugas y nuestras células tengan más dificultad para regenerarse”, asegura la esteticista Natalia de la Vega (Tacha, Madrid, tel. 913 07 68 29). En definitiva, la piel envejece prematuramente. Además, está comprobado que de las 0 h a las 2 h de la madrugada tu piel trabaja al máximo, se encuentra relajada, digiere mucho mejor los ingredientes que le aportas y se emplea a conciencia para favorecer la renovación celular.

La solución. Para no sucumbir a la pereza puedes recurrir a las toallitas desmaquillantes y al agua micelar, aunque no es aconsejable utilizar estas medidas a diario, ya que no limpian en profundidad. Lo ideal es que utilices una limpiadora y un tónico mañana y noche, y que te exfolies la piel una vez a la semana para eliminar todas las células muertas y toxinas, y recuperar la luminosidad en el rostro.

VNT/EC