Represión como solución ; Por Pompeyo Márquez

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marzo 15
/ 2016

Lo que está en juego, lo hemos dicho en otras oportunidades, no es el prestigio de un líder ni de un partido en particular, sino de Venezuela, salvarla de esta crisis sistémica es una tarea prioritaria

Venezuela está sometida a un régimen de corte autocrático al estilo cubano, dirigido por una cúpula militar y un grupo civil encabezado por Maduro. Fiel a su legado, Maduro escogió el camino de la represión para enfrentar a la disidencia que han adoptado todos los dictadores que a lo largo de la historia han atropellado al pueblo. Lo lamentable es que en pleno siglo XXI los venezolanos estemos padeciendo esta experiencia que debe cesar cuanto antes con un cambio de modelo y de régimen.

En las elecciones del 6-D los electores dieron un mensaje bien claro: la inmensa mayoría del país quiere un cambio. Los argentinos lo lograron recientemente sin ningún trauma y nosotros también lo alcanzaremos sin que ello implique lágrimas y sangre, porque el otro mensaje que envió esa mayoría del pueblo es que quiere cambio por la vía constitucional y democrática.

Están dadas las condiciones para alcanzar un gobierno de consenso, de Unidad Nacional. Sumemos a la alternativa democrática a sectores del chavismo y a militares institucionalistas, a la iglesia, los empresarios, los gremios profesionales, las academias y los rectores universitarios y a los sectores populares que votaron a favor del cambio.

Este conjunto de fuerzas, con una dirección unitaria, es capaz de producir ese cambio, de salir del gobierno de Maduro y reemplazarlo por el gobierno de Unidad Nacional que restablezca las instituciones y convoque a unas elecciones dirigidas por un CNE renovado. Hay que superar ese escollo de elecciones desproporcionadas, con un evidente ventajismo oficial. Esa será una de las tareas que deberá asumir el nuevo gobierno que abrirá las puertas al retorno a la democracia, a la República civil, a la libertad, a un modelo económico con equidad.

En nuestra opinión, ese cambio debiera ser lo antes posible. El lapso de un semestre propuesto inicialmente habría que acortarlo. La urgencia no responde a un capricho mío, depende de segmentos de la sociedad venezolana golpeados por la crisis. Lo que está en juego, lo hemos dicho en otras oportunidades, no es el prestigio de un líder ni de un partido en particular, sino de Venezuela, salvarla de esta crisis sistémica es una tarea prioritaria.

Una advertencia final, cuando hablamos de la mayoría del pueblo, es porque estamos tomando en cuenta la existencia de una minoría, que producido el cambio de gobierno, tendrá todas las garantías que la Constitución y las leyes establece a favor de los venezolanos todos.

Aclaramos esto porque los fanáticos chavomaduristas hablan a nombre del pueblo, cuando en realidad constituyen una minoría. Cuando un pueblo mayoritariamente se decide a cambiar un gobierno fracasado, no hay fuerza capaz de detenerlo.