¿Quién los entiende? El juicio al presidente venezolano que los chavistas celebraron

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abril 19
/ 2016

La incoherencia roja no tiene límites. No conforme con haber intentado derrocar en dos oportunidades por la vía de las armas al expresidente Carlos Andrés Pérez -quien finalmente fue destituido y enjuiciado por la Corte Suprema de Justicia, previa aprobación del Congreso- el chavismo, dirigido hoy por el presidente Nicolás Maduro -que para entonces no solo celebró sino que promovió la medida contra Pérez- no tardó en salir en defensa de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, luego de ser aprobado el impeachment en la Cámara de Diputados, alertando que se trataría de un “golpe de Estado”.

“La derecha del continente desconoce la Soberanía Popular ¿qué pretenden desaparecernos?” escribió Maduro en su cuenta en la red social twitter la noche de este domingo, luego de conocerse el resultado de la votación en el Parlamento brasilero, que deja a Rousseff a un paso de su separación temporal del cargo para enfrentar un juicio por corrupción, de ser refrenda la medida por el Senado.

Vale recordar que en marzo de 1993 el fiscal general de la República, Ramón Escovar Salom, introdujo una solicitud de antejuicio de mérito contra el presidente Carlos Andrés Pérez por el delito de peculado doloso, y en abril, la Corte Suprema de Justicia sentenció que había fundamentos para someter a juicio al jefe de Estado, y el mismo mes, el Congreso bicameral autorizó a la corte a iniciar el juicio y suspender temporalmente al gobernante de su cargo, hasta que cuatro meses después se declaró la falta absoluta. En ese entonces, ni Hugo Chávez ni Nicolás Maduro hablaron de “golpe de Estado” ni pidieron respeto la soberanía popular.

Quienes ahora forman parte del Gobierno o han ejercido algún cargo en el Ejecutivo, como el caso del exvicepresidente José Vicente Rangel, no solo aplaudió la destitución de Pérez sino que fue uno de los que denunció el desvió de uno 17 millones de dólares de la partida secreta para que se iniciara el juicio en su contra. Durante el proceso se reveló que dicho dinero había sido utilizado para ayuda internacional a la presidenta de Nicaragua, Violeta Chamorro, no muy distinto al escándalo del maletín de Guido Antonini Wilson en 2007, en el que llevaba cerca de 800 mil dólares en efectivo a Buenos Aires, procedentes del Palacio Presidencial de Venezuela, para financiar la campaña de la presidenta argentina Cristina Kirchner, según confesó el empresario posteriormente.

A Dilma Rousseffe se le acusa de irregularidades administrativas relacionadas con maniobras contables ilegales para maquillar los resultados del Gobierno en 2014 y 2015, así como de modificar presupuestos mediante decretos y acumular deudas y contratar créditos con la banca pública.

Entre las incoherencias rojas también destaca el exhorto de Nicolás Maduro a respetar la soberanía popular del pueblo brasilero, luego del desconocimiento público de los resultados del 6 de diciembre en el estado Amazonas y el constante asedio a la Asamblea Nacional, valiéndose de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

EC