¿Quién lo ha visto? Héctor Rodríguez dice que busca medicinas y pañales “como todos”

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mayo 06
/ 2016

Héctor Rodríguez, diputado oficialista, aseguró en una entrevista ofrecida a El Estímulo que su sueldo como parlamentario se complementa con el de su esposa.

“Yo no gasto mucho, vivo con mucha precariedad, pero estamos en la situación más difícil”, dijo cuando le preguntaron si le alcazaba su sueldo como diputado.

“Nosotros sufrimos lo mismo. Por lo menos yo, no sé si todos los políticos, sufro todo lo que sufren los venezolanos”, aseguró para hablar de la búsqueda de los pañales y las medicinas para sus hijos.

“Nuestra familia se ha convertido en una red para buscar pañales o medicinas”, aseveró.

Para Rodríguez hay un nivel de violencia en un sector de la política tan alto que no le permite ni ir al cine. “Sufrimos para conseguir una medicina o una harina de maíz, igual que todos los ciudadanos”, resaltó.

En la entrevista también reveló lo que extraña del fallecido presidente Chávez, de cómo se ve en el futuro y hasta lo que le dice a Ramos Allup cuando se acerca al palco.

ACÁ LA ENTREVISTA COMPLETA DE EL ESTIMULO

Antes de iniciar la entrevista, uno de sus asistentes le comentó: “El Estímulo fue el que hizo el artículo de los diputados más sexys de la Asamblea”, a lo que Rodríguez respondió:

“Estoy ofendido por ese artículo. ¿Cómo es eso que soy el segundo en una lista en la que aparece (Henry) Ramos Allup de primero? ¡Yo puedo estar de décimo, pero que me pongan a Ramos Allup de primero!”.

Ya en un tono más serio, el abogado de 34 años, egresado de la Universidad Central de Venezuela, pide responsabilidad en este especial momento que vive Venezuela: “Hay que tener cuidado porque ahora estamos en una etapa en la que mucha gente se puede decepcionar de la política, porque independientemente de cómo se resuelva la situación políticamente, lo que no podemos permitir es que algo que se ha ganado, que es que la ciudadanía en general se preocupe más por lo colectivo, se pierda y la gente se asquee. Por ejemplo, ahí está eso de que todo el mundo se denuncia de corrupto. Si hay un corrupto acusémoslo y metámoslo preso, pero hacer esa generalidad o vulgarizar la política va a terminar en que los ciudadanos comunes digamos: `yo me di con mi vida y listo’, y esos son los peores momentos de la sociedad”.

A Rodríguez le preocupa la banalidad que rodea a la política: “Pasó en Italia. ¿Quién es el actual presidente de Italia? Creo que nadie lo sabe. A nadie le interesa la política en Italia. Llega un momento en que `no nos importa’. Hay gente que comparte la tesis de la despolitización de la sociedad, yo creo que eso es muy peligroso”.

¿Está decepcionado de la política?

No. Pero hay dos conceptos de política. El concepto más aristotélico que señala que la política es todo lo que pasa en la sociedad y por lo tanto todo ser social es un ser político, y esta el concepto más maquiavélico que es el de la lucha por el poder.

A mí me gusta más el de Aristóteles: todo ciudadano es un ser político. En estas circunstancias siento que algunos están haciendo política de una forma muy rastrera, que puede traer como consecuencia que el ciudadano menos militante de la política se canse. Un poco como nos pasó en los 90, cuando había mucho de eso. Los ciudadanos sentían asco por la política, decían que todo político era corrupto, que la política era una cosa sucia.

¿La situación actual del país es resultado de esa sensación que había en los 90?

Creo que pudiéramos volver a eso si no le damos altura, si no le damos responsabilidad a la política. No es que nos pongamos de acuerdo en todo pues las diferencias son históricas y naturales.

Y necesarias, ¿no?

Así son las democracias, pero sí creo que tenemos que tener un poquito más de responsabilidad cuando denunciamos o proponemos algo.

¿Qué opina de la violencia política?

¿La violencia? La violencia es condenable, sea donde sea.

¿Cómo evalúa la actual gestión de la Asamblea Nacional (AN)?

Pésima.

¿Por qué?

Siento que se está tratando de usar como plataforma para llegar a otro poder, más que un espacio de encuentro, de discusión, de debate o de solución a los problemas de la gente. Incluso lo puedes medir en la cantidad de temas que han propuesto. Además, esta AN quien la ganó, la ganó sobre una promesa concreta: “El 6 de diciembre hacemos la última cola”. Creo que hay un grado de decepción de la gente ante eso.

¿Cómo la AN puede cumplir si el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dicta sentencias que frenan las leyes que buscan resolver los problemas? Además, es el Poder Ejecutivo quien tiene más poder sobre la solución de esos problemas, ¿no le parece?

Hay dos debates en estas preguntas. Primero, tú como político no puedes hacer ofertas engañosas. Si tú dices “yo voy a hacer esto”, y luego dices “no, pero eso no lo hago yo, lo hace el Ejecutivo”, entonces mentiste. La reflexión que hago es que no hay que mentir en la política.

Segundo, coincido con que la AN no es el espacio para resolver el tema, pero no hay duda de que puedes contribuir con eso. Ahí está el ejempo de todos los diputados que han salido al exterior. Eso debe costar unos cuantos recursos de los venezolanos. Han salido con un discurso político como: “En Venezuela se están violando los derechos humanos”; algunos piden la intervención de la Carta Interamericana (Democrática de la Organización de Estados Americanos). Qué pasaría si todos esos diputados se dedicaran a decir que Venezuela es un país con muchas reservas, decir que la evaluación negativa que hacen del riesgo país no es cierta, que hay potencial para invertir, que tenemos una emergencia y diferencias, pero que queremos ponernos de acuerdo para resolver el tema económico. Es decir, si bien la AN no es responsable, es indiscutible que podría hacer mucho, y la oposición podría hacer mucho, si la prioridad no fuera tomar el poder. Creo que el centro del debate no ha sido el problema cotidiano de la gente. Nadie puede tener dudas de que en Venezuela hay una emergencia (económica). Bajar los ingresos (petroleros) de 3.500 millones de dólares a 100 millones mensuales es una emergencia.

Usted ha dicho muchas veces que el modelo rentista se agotó, pero han pasado 17 años en los que se pudo, como dijo alguna vez Arturo Uslar Pietri, “sembrar el petróleo” ¿En qué falló el gobierno?

Ahí hay dos narrativas. El chavismo va a decir que es la guerra económica y el imperialismo, y la oposición que es la ineficiencia y la corrupción del gobierno. A lo mejor pudiera haber un poco de las dos, pero supongamos que la culpa es toda del chavismo, ¿eso quita que hoy hay una emergencia por la baja de los ingresos petroleros? No. Si reconocen que hay emergencia, ¿por qué no trabajamos juntos para resolverla?

Pero la caída del precio del petróleo no justifica la falta de producción…

Más allá de echarnos la culpa, hagamos un ejercicio y digamos que todo eso es verdad. ¿Eso excluye que hay una emergencia y que deberíamos trabajar juntos para resolverla?

No es suficiente con que la oposición diga “la culpa es del chavismo, porque el chavismo es corrupto, es ineficiente, porque el chavismo no sembró, no formó a la gente, porque el chavismo no se preparó para una baja de los precios del petróleo”. Al final hoy hay una emergencia que está sufriendo el pueblo. Lo que aspiramos los ciudadanos es que los políticos se pongan de acuerdo.

¿Hay responsabilidad del gobierno en esta emergencia?

Seguramente la hay y seguramente la hay en la oposición. Pero lo cierto es que hay una emergencia y deberíamos trabajar todos para resolverla. Esa mesa de empresarios (impulsada por el gobierno), todos deberíamos apoyarla, lo cierto es que al mundo hay que decirle: “Venezuela es un país que, independientemente de cómo resolvamos nuestras diferencias políticas, pueden tener confianza en venir a invertir”.

Parte de la lectura de la oposición es que a esa emergencia le pueden sacar provecho político. Tan es así, que hay un tuit de Henrique Capriles que siempre cito que dice algo como esto: “En tal año sacamos tantos millones de votos, hoy la situación es peor, así que vamos a sacar más votos”. ¿Qué lees ahí? La emergencia me conviene, la crisis me conviene. El resultado del 6 de diciembre en gran parte tiene que ver con la situación económica, pero yo no creo que es responsable tratar de sacarle provecho político a una emergencia. El chavismo ha hecho muchísimo en el tema económico. Hay mucho más potencial hoy de que surja una nueva economía, del que teníamos hace 15 años.

¿Me podría explicar de forma sencilla, como si fuese para un niño de cinco años, qué es la guerra económica?

Que me digas que no hay azúcar y que haya refresco. Que me digas que no tienes dólares para producir harina de maíz, pero tienes dólares para producir cerveza.

Mucha cerveza no hay. De hecho, Empresas Polar tiene sus (cuatro) plantas de cerveza paradas.

(Guerra económica) es que me digas que una empresa que tiene producción internacional y vende internacionalmente, pero no tiene dólares para producir aquí. Que califiques como riesgoso un país que tiene las principales reservas de petróleo, grandes reservas de gas, de oro, de diamante, 30 millones de hectáreas cultivables y una población mayoritariamente joven.

Quizá hay desconfianza de parte del inversionista porque es un gobierno que expropia.

Bueno, eso puede hacer que un privado piense en no producir en Venezuela. Pero que una calificadora de riesgo diga que Venezuela es un país riesgoso para prestarle (dar crédito), no es aceptable. Venezuela siempre ha pagado, y aquí no importa cuál gobierno esté, nadie duda de que Venezuela, dentro de cuarenta años, tendrá la posibilidad de pagar sus deudas por todos los recursos que tiene.

Se prevé que en pocos años el petróleo perderá mucho valor, ¿qué pasará entonces?

Está bien, pero tienes petróleo, oro, diamante, coltán, tienes bauxita, agua, tienes tierra cultivable, y tienes población joven. A nadie se le puede pasar por la cabeza que Venezuela no va a poder pagar (préstamos).

¿Está de acuerdo con todas las sentencias que ha dictado el TSJ?

No las conozco todas.

¿Las que ha dictado desde que la nueva AN asumió?

Estoy de acuerdo con la que tiene que ver con la Ley de Amnistía, creo que esa ley es una aberración jurídica y política. Para aplicarla debemos desaplicar la Constitución. Estoy de acuerdo con la sentencia que tiene que ver con el reglamento interno de la AN porque aquí tiene que haber coherencia política. Ésta plantea cosas como que se convoque a sesión 48 horas antes y no se cambie el orden del día para que los diputados se preparen para el debate.

¿Y con la sentencia que suspende a los diputados electos por el estado Amazonas?

Completamente de acuerdo. ¿Quién puede tener duda de que hubo trampa en Amazonas? Lo triste es que cuando Liborio Guarulla (gobernador del estado) fue electo por primera vez, los adecos intentaron hacer la misma trampa que él está haciendo ahora, y en el PSUV nos fajamos para que los adecos no hicieran esa trampa. A eso me refería cuando a Ramos Allup lo hicieron presidente de la AN. (En un momento) él me preguntó: “¿usted se está metiendo con mi edad?”, y yo le respondí: “no, estoy criticando lo que simbólicamente representa, el acta mata votos, el dispara primero y averigua después”. Yo pensé que esa política estaba superada.

¿Qué tanto le dice a Ramos Allup cuando sube al palco presidencial en el hemiciclo?

Depende (risas). A veces le critico porque viola mucho el reglamento. No da los derechos de palabra, corta el tiempo antes de tiempo. Son muy irresponsables con el Reglamento (de interior y debates de la AN).

¿Cómo se ve usted en el futuro?

¿Cómo me veo yo? Bueno aspiro a que salgamos de esta emergencia y retomemos la senda que habíamos logrado de inclusión social. Sueño con un país en el que todos vivamos con dignidad.

¿Va a continuar en la política?

Bueno, desde mi concepto político sí: “Todo ser social es un ser político”.

¿Qué extraña de Chávez?

Su liderazgo. Para mí, Chávez era un maestro político. Dónde más aprendí de la vida política fue con él. Fui ministro de su despacho a los 26 años. Y además, le contaba ahorita al diputado de oposición Stalin González, que en una gira muy intensa, Chávez y yo visitamos 18 países en 6 meses, y además era (época de) elecciones de gobernadores y visitamos todos los estados. Y como él me veía como un hijo me decía: estudia esto, léete este libro, hazme un resumen. Es como un padre. Un hombre muy inteligente, muy disciplinado, muy ético.

¿Distinto al presidente Nicolás Maduro?

Creo que Maduro es un hombre muy inteligente, disciplinado y ético, pero yo no he tenido la oportunidad de vivir con Maduro. Yo durante seis meses viví con Chávez. Entonces no conozco esa intimidad con Maduro. Creo que a él le ha tocado una de las cosas más difíciles en la vida para un ser humano, porque no es lo mismo ser presidente después de Carlos Andrés Pérez o de (Rafael) Caldera que después de Chávez. El patrón de comparación es Chávez. Tú puedes ser chavista u opositor, pero nadie puede negar que él tenía un liderazgo extraordinario. Además, que a eso le sumes que te bajen los ingresos petroleros en un 90%… Creo que es un hombre que está haciendo un esfuerzo extraordinario.

¿A qué diputado admira de la oposición?

No los conozco mucho. Y los que más conozco no son los referentes más agradables. Empiezo a conocerlos y hay gente que parece ser muy honesta, pero déjame conocerlos un poquito más.

En la página 117 de la Memoria y Cuenta de 2015 del Ministerio de Educación, el cual usted dirigía, en el apartado de Construcción de espacios educativos en el Subsistema de Educación Básica, dice que de 162 proyectos que están en la ficha, sólo hay 27 concretados. Y de esos 27, al menos 3 ya existían antes de 2015. ¿Cómo explica esto?

Tendría que ver el informe. No sé de qué me estás hablando. Lo que sí sé es que construimos 500 instituciones educativas. El informe administrativo tiene que ver con los recursos que manejaba el Ministerio de Educación, y hay muchas escuelas que las construimos a través del Ministerio de Infraestructura. Pero el período en el que estuvimos fue el de mayor construcción de escuelas en los 15 años de revolución. Muchas obras estaban adscritas al Poder Popular y las terminamos, incluso en gobernaciones de oposición que no habían culminado sus obras. Las terminamos, además, en pleno año de la “guarimba”.

El 1 de abril, usted dio unas palabras durante la instalación del Congreso de la Patria, llevada a cabo en el Teatro Teresa Carreño de Caracas, en las que explicó la agenda de ese congreso. Entre los puntos que consideró como amenazas concretas al país mencionó la inseguridad. ¿No es incompetencia de parte del gobierno el hecho de que Venezuela sea de los países con más muertes violentas en América Latina?

Creo que entre nuestras amenazas urgentes está el tema del agua, el de la electricidad, el de la seguridad y el tema económico. Creo que son los cuatro temas que más nos preocupan a los venezolanos y venezolanas. ¿De quién es la responsabilidad? Creo que hay muchas responsabilidades. El Estado tiene el principal compromiso de construir los cuerpos de seguridad. ¿Es (la culpa) del chavismo o de la oposición? Podría poner el ejemplo de Miranda. Había 5.000 policías y vamos por 2.000

Pero la gobernación alega que no tiene suficientes recursos para cubrir las necesidades, lo mismo pasa con las alcaldías.

Está bien, pero si Capriles fuese presidente, diría que no haría nada porque el petróleo bajó.

Pero más allá de quién es responsable, ¿qué haría usted para solucionar el problema?

Pero es que tu pregunta fue quién tiene la responsabilidad. Trato de responder la primera pregunta. Entonces creo que la inseguridad es un problema nacional y todos tenemos que asumirlo así. ¿Será que los medios tienen alguna responsabilidad? Seguramente concluiremos que también. ¿Será que la educación formal también tiene responsabilidad? Seguramente concluiremos que también. Creo que es un error, en función a como iniciaste tu pregunta, seguir preguntándonos o echándonos la culpa. Asumámoslo como problema y comencemos a solucionar. Hay miles de cosas que hay que hacer, desde el ejemplo más soñador que tengo, que es que podamos construir una ciudad planificada, donde podamos desayunar, almorzar y cenar con nuestros hijos, cosa que impactaría profundamente a la sociedad, hasta lo menos soñador, que es que los medios de comunicación dejen de legitimar la violencia como si fuese algo normal. También haría otras cosas más concretas como poner más policías y que estos estén mejor preparados. Un error que tenemos es el tiempo de formación de las fuerzas de seguridad, tanto de las nacionales y regionales. ¿Sabes de cuánto es?

Muy corto.

¡Aja! ¿Por qué? Porque los policías tienen que salir ya a la calle, pero así no soluciona el problema. Pero ahí entramos en un debate del tamaño del papel del Estado. Hay quienes dicen que el Estado debe ser chiquito, yo digo que el Estado debe ser grande y que sus principales burocracias deben ser policías, médicos y maestros. Es lo que llamo la democracia sustantiva. Es una burocracia que presta un servicio concreto. Pero eso es un debate de modelo.

Ya que me cambiaste la pregunta, creo que debemos identificar los factores que generan violencia pero para atacarlos, no para seguir echándonos la culpa.

¿Pero hay voluntad de cambio para mejorar la seguridad?

Yo la tengo. Y como yo hay muchísima gente en el chavismo y en la oposición. Reconozcamos que lo económico está entre los principales problemas, así como la seguridad y atendámoslo. No vamos a estar de acuerdo, pero seguramente estaremos de acuerdo en muchas cosas.

¿Cuánto tiempo tomará estabilizar la situación en el país? ¿Ese diálogo del que está hablando puede suceder entre gobierno y oposición?

Ahorita no sé. Creo que la oposición está convencida de que la circunstancia de emergencia es una gran oportunidad de ellos para tomar el poder.

Creo que por eso, aunque no lo dicen frontalmente, evitan el diálogo. Yo ahorita que estaba hablando con Stalin le pregunté: “¿Por qué no acompañaron la mesa de diálogo con los empresarios?”. ¿Por qué cuando el presidente Maduro propuso la Comisión de la verdad, no se sentaron?

Muchos alegan que había una experiencia anterior, con la mesa de diálogo de 2003, que fracasó y no tuvo resultados.

Bueno pero si uno quiere dialogar y me dices: “Héctor pero es que la otra vez gritaste”, yo te digo: “Bueno, pero tú me diste un golpe de Estado”, y me senté en una mesa de diálogo y después me hiciste un paro petrolero, entonces eso denota que no hay disposición. Mi análisis como político es que la oposición está convencida de que esta situación de emergencia les permitirá tomar el poder. Creo que no avanzan con mayor velocidad porque no están convencidos de quién es el sucesor y eso los tiene con una peleíta interna.

¿Es el Sistema Marginal de Divisas (Simadi) una devaluación?

No lo sé.

¿Le alcanza el sueldo como parlamentario?

Lo que pasa es que mi sueldo se complementa con el de mi esposa. Ahora estamos en la situación más difícil económicamente. Yo no gasto mucho, vivo con mucha precariedad, pero estamos en la situación más difícil. Entonces los pañales, las medicinas para mis hijos… Mucha gente dice “ustedes lo políticos no hacen colas” y no es así, nosotros sufrimos lo mismo que sufren, por lo menos yo, no sé si todos los políticos, sufro todo lo que sufren los venezolanos. Nuestra familia se ha convertido en una red para buscar pañales o medicinas.

¿Y cuándo está en la cola para comprar algo piensa: “Esta es la guerra económica”?

Bueno, pienso que es la emergencia económica que estamos viviendo. Vivimos lo que viven todos. Igual con la seguridad. Está uno en un nivel de exposición que ya no le permite ir al cine porque además hay un nivel de violencia en un sector de la política al que hay que bajarle la intensidad. Creo que es una reflexión que hay que hacer. Sufrimos para conseguir una medicina o una harina de maíz, igual que todos los ciudadanos.

¿Quisiera usted ser presidente?

No. Ni quisiera ser diputado (risas). Yo soy profesor universitario, es lo que realmente soy. Lo que quisiera es estar a dedicación exclusiva en la universidad. Sin embargo, creo que el país necesita que los ciudadanos nos involucremos. La mayoría de los cargos que he tenido no los he querido. Yo quise ser presidente del Centro de Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela y lo fui; quise ser presidente de la Federación del Centro Universitario y me ganó Stalin; quise ser alcalde del municipio Sucre y me nombraron Ministro de Despacho, y a partir de ahí, perdí total autonomía. Fui Vicerrector de la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana (UNEFA), fui Ministro de Deporte, que no me lo esperaba porque yo no sabía absolutamente nada de deporte, y sin embargo, me pusieron porque yo peleo poco con la gente y allí había una peleíta interna que solucionar.

Después fui ministro de la Juventud y luego de Educación, cosa que tampoco me esperaba, porque no soy educador. Después me dijeron vas a ser diputado y realmente uno de los espacios que jamás he querido ocupar en mi vida eran los órganos parlamentarios, porque hablan mucho y hacen poco. Me gustan más los espacios de hacer cosas. Creo que es un error de los políticos hacer política como si fuese una carrera administrativa. Terminan siendo esos políticos que están dispuestos a cualquier cosa por su aspiración de cargo.

Yo quiero un país donde tus hijos y mis hijos vivan con respeto y dignidad, un país donde todas y todos vivan en una vivienda digna. Siempre digo, nosotros vamos a luchar por la (Gran) Misión Vivienda hasta que el último adeco tenga su casa. (Un país) donde, cuando te jubiles tengas una pensión, donde las cosas que consumas en su mayoría las produzcamos en Venezuela y que a pocos metros de tu casa quede la escuela de tus hijos. Ese el país que yo quiero y lo voy a luchar desde donde me toque.

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