¡Que baje el precio del petróleo! ; Por Gustavo Briceño

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mayo 26
/ 2016

Todos los economistas y politólogos venezolanos y extranjeros dicen muy clara y objetivamente que el problema de Venezuela, sobre todo por su gran crisis económica y social, es por habernos ocupado de vender solo petróleo y vivir única y exclusivamente de esta renta, actuación que tanto mal ha hecho a nuestro país en los últimos cincuenta años de su historia política. La política del rentismo petrolero –y su deficiente uso– ha carcomido los cimientos naturales de un país que ha podido ser ejemplo de desarrollo y progreso en la comunidad internacional en especial en la América Latina.

Yo diría que el petróleo como tal no ha sido el culpable real de ello, no; los verdaderos culpables de esta situación es la administración –los gobernantes venezolanos- de la venta de este importante producto de la naturaleza que ha tenido nuestro país después de 1922, cuando fue formalmente descubierto en el pozo del Campo la Rosa en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.

Es un reto maravilloso que tienen las nuevas generaciones de hombres y mujeres de este país: cambiar radicalmente esa política del rentismo y sustituirla por una política económica y social de producción masiva y nacional de bienes que tenga doble finalidad: por un lado, producir para vender en el exterior y ser desde luego, una nación productora y exportadora a su vez fundamental de bienes muebles, y así obtener abundantes divisas e invertirlas en Venezuela y en segundo lugar, desarrollar una auténtica y tenaz cultura del trabajo y convertir al venezolano en un ser capaz de crear modelos de conducta de crecimiento y enseñarlo con educación técnica y superior a producir bienes para su subsistencia personal y colectiva. El facilismo que nos dio la deficiente administración del petróleo y sus ganancias en dólares, no debe tener más lugar en Venezuela. Es pues, una idea de fondo a la orden de las nuevas generaciones de jóvenes que se traduce en todos los campos del saber, así agarrar a Venezuela desde sus bases para transformarla desde sus raíces. Aceptar un reto de esa magnitud, daría grandes beneficios al país y la idea de irse a vivir en el exterior o de huir, se esfumaría automáticamente cuando los resultados se vieran a la vista, el reto continúa y las ganas se harían realidad.

Es una desgracia decir lo ocurrido en nuestro país: por culpa de unos administradores que dilapidaron el dinero del petróleo y hoy día observamos sus terribles consecuencias. Esta situación ha sido fervorosamente agravada y maquinada sistemáticamente por el actual gobierno populachero y mediocre que ha conferido a la opinión pública más pobre del país, que el petróleo es para regalarlo y repartirlo entre los más desasistidos de la población más vulnerable, cuando ello ha sido lo más pernicioso y dañino para la economía y la sociedad venezolana.

Si el barril del petróleo y su precio está muy bajo en estos momentos, demuestra dos cosas muy importantes: los países desarrollados y aun los no desarrollados –los que nos compran el petróleo– intentan sana y lógicamente diseñar políticas de energías alternas que les coloque en posición de poder sustituir energías distintas al petróleo, lo que supone menos compra del petróleo y su consecuente ahorro, y en segundo lugar, independizar sus políticas energéticas y sus economías en parámetros diferentes, que les garantice en mejores condiciones económicas, un desarrollo sustentable para favorecer más sus deseos internos o nacionales. Si haber vamos, a Venezuela le conviene que el petróleo siga bajando de valor en precio, para obligar a los venezolanos a producir y con ello cambiar la cultura del rentismo por el de la producción.

Si el petróleo sigue existiendo, y si siguiera vendiéndose caro en el exterior, (supuesto negado) sería conveniente solo si fuera bien administrado y bien distribuido en sus ganancias. Dejar a la empresa de PDVSA cual se creyó inicialmente como una organización estatal técnica y no un mero mercado para el pueblo enlatando la frase que el petróleo es del pueblo. Con la política petrolera diseñada en estos tiempos, el petróleo no es del pueblo sino del gobierno y de unos pocos. Ha sido uno de los daños más importantes y graves que se le ha conferido a la sociedad venezolana. El reto es ese, cambiar la mentalidad del facilismo y sustituirlo por la cultura real del trabajo, del crecimiento y la competencia. Así lo creo.

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@gbricenovivas