Pueblo heroico ; Por Pompeyo Márquez

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junio 20
/ 2016

El chavomadurismo es un régimen dictatorial militar ­civil que acentúa la represión ante el fracaso de un régimen que le tocó vivir el derrumbe de la Unión Soviética y del muro de Berlín. Le quedó como soporte la dictadura cubana que data desde 1959 hasta el presente.

Los líderes de esa dictadura cubana son la principal asesoría en el tema de la represión.

Es la aplicación de sus métodos que oprimen al pueblo cubano, la más genuina experiencia dictatorial latinoamericana, que hoy solo puede exhibir Cuba y Venezuela, como dos malas manchas dictatoriales en el continente americano.

Esto debemos tenerlo presente en las luchas que libramos contra el hambre, la inseguridad (más de 2 mil asesinatos en lo que va de enero 2016 hasta la fecha); la inflación que es una vergüenza para un mundo que marcha hacia la democracia y donde la inflación tiene países que no llega ni al 1%.

Compárese con la venezolana que está cercana al 700%, la más alta del mundo.

No se requiere ser economista ni científico social para comprender cómo esos niveles inflacionarios golpean el bolsillo de los sectores más desposeídos y de la clase media, ni tampoco para descubrir que hay sectores del chavismo que forman parte de ese 81% que está en contra del régimen de Maduro.

Somos mayoría, pero no vamos a decir que todo ese 81% pertenece a la oposición democrática porque un porcentaje de él lo conforman sectores chavistas frustrados, desencantados que también quieren un cambio en la situación actual. Este es un fenómeno que debemos estudiar con detenimiento, y saber evaluar que crece con esa frustración. Insistimos mucho en estos factores que se expresan a favor del cambio y que en encuestas como las de Datanálisis e Hinterlaces ubican el descontento alrededor de un 91%, casi unánime.

Lo cierto es que es imposible que una pequeña minoría pueda gobernar un país con una abrumadora mayoría en contra, y un país en rebeldía como lo demuestra el número de protestas que se suceden en forma de saqueos, tranca de calles, enfrentamientos con la policía y la Guardia Nacional, y una voluntad inquebrantable para derrotar la dictadura militar que desgobierna a la nación venezolana y que responde con represión al clamor de un pueblo.

Podemos inspirarnos en nuestras luchas, y en la lucha de otros pueblos del mundo, para levantar la esperanza en la victoria, en desplazar del poder a esta camarilla dictatorial y volver a vivir en democracia, en la República civil.