¡Por falta de alimentos! Aumentan casos de mortalidad infantil en Venezuela

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marzo 15
/ 2016

La crisis alimentaria existente en el país ha llevado a la población a adoptar “una dieta de sobrevivencia”, indicó Maritza Landaeta de Jiménez, miembro del Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) quien aseveró que los venezolanos están destinando 75% de su dieta al consumo de carbohidratos, situación que evidencia la ausencia de proteínas de alto valor biológico en la alimentación y que se traduce en el incremento de los casos de anemia en el país.

La especialista precisó que la situación se agrava cuando 25% de los embarazos del país corresponde a adolescentes, y se sabe que muchas de ellas tienen anemia, en consecuencia, sus niños nacen con muy bajas reservas de hierro y con bajo peso. Las consecuencias de esta crisis alimentaria y nutricional, ya se están viendo.

Está aumentando la mortalidad materna, la mortalidad infantil y el porcentaje de niños con desnutrición. Ya es frecuente llegar a hospitales y ver niños con desnutrición grave y se estima que por cada niño que llega con desnutrición grave a un centro de salud, en su comunidad puedes tener 20 niños con una desnutrición moderada. Es decir, sí hay un problema de hambre y de nutrición cuando no hay pan para toda la población”.

En nota de prensa enviada por la ONG, explica Landaeta que las proteínas como: pescados, huevos, leguminosas o granos y las carnes “son el tipo de alimentos con mayores dificultades para su adquisición y los que han sufrido el impacto más alto de la inflación, por lo tanto las familias se ven limitadas a consumirlos y, sobre todo, la población de bajos recursos”.

Indicó que el cuerpo humano requiere fuentes de hierro. “Lo grave es que las proteínas de origen animal, los granos y la harina de maíz enriquecida son las principales fuentes de hierro y una caída en el consumo de estos se traduce en el incremento de la anemia en la población porque no tienen alimentos que lo suplan”.

Advirtió los riesgos de la anemia en la ciudadanía. “El impacto que esto puede tener en la población y en el país es muy significativo. Un cerebro anémico es un cerebro que no aprende, un cerebro con muy bajas calorías es un cerebro que no aprende. Desde el punto de vista de salud pública, el país debe estar en un alto riesgo de tener ahorita niños con retardo de crecimiento por no consumir la cantidad de proteínas y calorías que necesitan para crecer y estar sanos, y también con problemas de desarrollo cognitivo por no tener una alimentación adecuada”.

La especialista detalla que para comenzar a atender este problema es necesario precisar los grupos poblacionales que requieren la mayor prioridad con la alimentación, que serían los niños lactantes, preescolares y escolares, las embarazadas y los ancianos; y a la vez establecer una estrategia de ciclos cortos de producción, que son aquellos alimentos que se producen en 3 meses (vegetales, hortalizas, tubérculos, huevos, pollo y pescados).

NTN24