“Periqueros y contrabandistas” ; Por César Miguel Rondón

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junio 30
/ 2016

El oficialismo, a través de todos sus medios, le da mucho despliegue, pretendiendo que esta sea la noticia del día, a unas declaraciones de Didalco Bolívar. Últimas Noticia las asume como el gran titular de hoy: “Plantean disolver la Asamblea. Didalco Bolívar dijo que el Gran Polo Patriótico solicitaría a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia la abolición.

La petición será por usurpación de funciones, violación a la constitución y traición a la patria. Convocan a una movilización el sábado en Caracas en apoyo al presidente Maduro”.

El diario La Voz, en Guarenas, también le dedica su gran titular, advirtiendo en el antetítulo: “Plantean llamar a nuevas elecciones legislativas.” ¿Por qué esta noticia no puede tomarse en serio? Pues, porque después de que el propio Nicolás Maduro y Aristóbulo Istúriz plantearon la disolución de la Asamblea, y todavía no ha pasado nada, que lo plantee ahora un personaje menor en la jerarquía chavista como lo es Didalco Bolívar, no tiene absolutamente ninguna trascendencia.

Pero, sobre todo, no se puede tomar en serio porque, si el argumento es llamar a nuevas elecciones legislativas, entonces el 100% de los diputados terminarán siendo diputados opositores. Si el régimen ha hecho lo indecible para impedir el referéndum revocatorio, porque saben de sobra que no se pueden someter a ninguna contienda electoral, esta información que divulgan los medios oficialistas no tiene ningún asidero con la realidad.

Es Ramos Allup el que replica. Informa Tal Cual: “Vamos a abrir otra vez el proceso de postulación de magistrados.” Y llama al diputado oficialista Pedro Carreño a que se inscriba en el proceso que busca revocar a los magistrados electos por el chavismo en diciembre.

¿Quiénes son esos magistrados de última hora o magistrados express? Los de la Sala Constitucional: el inefable Calixto Ortega y Luis Damiani Bustillos. Éste, según El Nacional, es el ponente del Psuv contra las firmas del revocatorio: “El magistrado Luis Damiani Bustillos determinará si la MUD cumplió los trámites legales o incurrió en un gran fraude como ha alegado el Alcalde Jorge Rodríguez con la intención de impedir que se pueda realizar el referéndum este año”. Otro obstáculo, otro estorbo que, dado el ímpetu y la decisión demostrados recientemente por la abrumadora mayoría de los venezolanos, seguramente no llegue a nada.

Volvamos a Ramos Allup. En la sede de la Guardia Nacional ayer hubo un acto de desagravio. En fotografía de primera página en el Correo del Orinoco se puede ver, en Villa Zoila, al alto mando del componente en parada militar. La leyenda que acompaña reza: “Repudio a las ofensas.

La Guardia Nacional Bolivariana ratificó su lealtad a la Constitución Nacional, al Presidente Maduro, a la revolución bolivariana y al pueblo venezolano ante el reiterado atropello de parlamentarios de la derecha contra ese componente”. Esto a propósito de las fuertes opiniones de Ramos Allup contra la Guardia Nacional.

El General Reverol, su comandante, expuso: “Su lenguaje prosaico y chapucero es producto de la descomposición del lodazal de donde viene que lo aleja de representar a los venezolanos que lo eligieron el pasado 6 de diciembre”. Y más adelante: “Acusar de contrabandistas y periqueros a nuestros efectivos militares es un acto de cobardía extrema, sobre todo cuando su techo de vidrio está a la luz pública”.

Lamento mucho, general Reverol, informarle que, mientras usted dice eso sobre los contrabandistas y periqueros de la Guardia, hoy en el portal Aporrea –no precisamente de la oposición de derecha– se lee: “El Ministerio Público imputará en las próximas horas ante el Tribunal Quinto de Control del Estado Vargas, al Primer Teniente y Sargento Mayor de la Guardia Nacional Bolivariana, Higmar Vivas Peña y Jimmy Useche Méndez, respectivamente, tras el decomiso de 600 kilos de cocaína en una avión de la línea Aeromexico. El alijo fue incautado el pasado jueves 16 de junio en el aeropuerto internacional de la ciudad de México, procedente de Venezuela”.

¡Qué pena que la realidad aplaste toda la posible credibilidad de sus palabras, General Reverol!