¡Pendientes! Maduro podría disolver la Asamblea Nacional

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enero 30
/ 2016

No acostumbro a pronunciarme por lo que escriban o digan terceras personas, pero en días donde se encuentran en “extremas dificultades” el gobierno, el PSUV, sus aliados y ese ente abstracto que se llama “Revolución Bolivariana” donde teóricamente cabemos todos los revolucionarios (y no solamente un grupito) me veo forzado a evitar que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela sea usada como papel toilette (tualé) por ignorantes de la ciencia jurídica, quienes proponen criminales disparates en prensa escrita y TV creando confusión colectiva. Estos advenedizos aprovechan el cuadro de stress postraumático, angustia, desconcierto y depresión severa que sufre el pueblo chavista como resultado de la aplastante derrota electoral sufrida el pasado 6 de diciembre de 2015. En mala hora aparecen curanderos jurídicos haciendo propuestas alocadas y hoy les voy a responder.

Ante la amenaza de Henry Ramos Allup contentiva de un presunto despido masivo contra los trabajadores de la TV de la Asamblea Nacional, un “constitucionalista revolucionario” sobrevenido (esos que ahora aparecen en TV fabricados desde una caja de jabón) dijo que Maduro podría exterminar el poder legislativo y para ello invocó el artículo 240 constitucional, primer aparte:

“La remoción del Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva en tres oportunidades dentro de un mismo período constitucional, como consecuencia de la aprobación de mociones de censura, faculta al Presidente o Presidenta de la República para disolver la Asamblea Nacional. El decreto de disolución conlleva la convocatoria de elecciones para una nueva legislatura dentro de los sesenta días siguientes a su disolución”.

La gravedad del error reside en interpretar erróneamente el texto fundamental de la nación y lanzar esa basura leguleya al espacio mediático. No todo el mundo sabe sobre Derecho pero por sentido común (y eso lo debe tener un autoproclamado “constitucionalista revolucionario”) debería ser prudente evitando expresar “estoraques” o mamarrachos no verificados que debiliten, confundan, embrutezcan o siembren falsas expectativas al golpeado pueblo chavista con una mágica fórmula que solo contribuye a hundir más al amenazado gobierno de Maduro y al propio movimiento revolucionario.

No escribiré yo aquí una Tesis de Derecho Constitucional, ni comentaré de mis estudios doctorales, ni haré gala de los certificados jurídicos que obtuve en Nueva York, sur de España o Venezuela Bolivariana; ni empezaré a hablar inglés ni ninguno de mis otros tres idiomas (como ex traductor de congresos internacionales de comunistas) aunque otros académicos chavistas frecuentemente alardean del francés; prefiero no usar adornos y ser directo, claro, preciso y apto para todo público.Mi certeza es: sólo si mi conocimiento llega al pueblo, es que vale la pena mi trabajo.

Veamos los hechos y el Derecho:

1) Sólo el caso específico del 240 constitucional permite al Presidente disolver el parlamento. Ya ocurrió en Ecuador y se llama en doctrina “Fuego Cruzado”.

2) Disolver el parlamento invocando la defensa de los trabajadores no tiene base constitucional ni legal.

3) Si el parlamento viola derechos de los trabajadores, no se puede disolver ese órgano, sólo podría solicitar concretamente la nulidad del acto violatorio que ocasiona la violación de un derecho específico de los trabajadores. El procedimiento sería exclusivamente por vía judicial y lo dictaría el Tribunal Supremo de Justicia. Ejemplo: Ramos Allup y su nueva Asamblea Constitucional dictan una “Ley que contra el ingreso de militantes chavistas a cargos públicos”. En ese caso yo actúo judicialmente denunciando la violación del principio de no discriminación que dice:

Artículo 21: “Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia: No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona”.

Pero hablemos de política pura: lo menos que necesita el gobierno es negar que ocurrió la apabullante derrota del 6-D mediante la fabricación de una fórmula mágica. La obligación ahora es la crítica y la autocrítica para entender la causa de este escandaloso fracaso. Lo menos que necesita el gobierno es contarse electoralmente (si se disolviera la Asamblea, inmediatamente se llamaría a elecciones para escoger a una nueva) porque si el 6-D el PSUV y sus amigos obtuvieron 42% de los votos tengo certeza de que hoy obtendrían menos. Lamentablemente cuando la gente ve un árbol caído se aleja y busca al nuevo árbol dominante. Eso se llama oportunismo, y en Venezuela no crea nadie que son pocos los oportunistas y que son muchos los militantes formados ideológicamente con disposición a luchas y sacrificios.

La estupidez que propuso un genio leguleyo es un suicidio. Es como el boxeador malcriado que recibe tremendo golpe y cae a la lona. Entonces a duras penas se levanta y en vez de evitar el intercambio de golpes, correr un poco, amarrar los brazos del enemigo (o sea, inteligentemente ganar tiempo para recuperarse) prefiere continuar la lucha golpe por golpe y por desbocarse le propinan el definitivo nocaut. De boxeo conozco bastante porque lo estudio y practico desde niño.

Yo por sentido común, evitaría adelantar otra elección hasta que no se normalice la situación económica resolviendo la escasez de alimentos y medicinas porque de lo contrario la derrota sería peor que la del 6-D. El mensaje es: con Guerra Económica, el PSUV no gana más nunca una elección en Venezuela. ¿Acaso no se ha dicho que quien ganó el 6-D fue la guerra económica? Pregunto: ¿eso ya se resolvió?

Por favor señores leguleyos con el disfraz de abogados constitucionalistas revolucionarios, por amor propio desistan de hacer el rídiculo en televisión y desaparezcan de los programas de opinión. Asimismo a los directivos de la televisión oficial que me han vetado porque no me sumo al elenco de focas y jalamecates, entonces por lo menos tengan dignidad de justificar sus sueldos llevando a expertos con solvencia intelectual. Maduro tiene el arma para disolver la Asamblea Nacional pero no debe activarla.

Agrego a las medidas que sirven de solución, la urgencia de corregir el sectarismo, el voluntarismo, el culto a los funcionarios, la desunión entre revolucionarios, la falta de espacios amplios para la discusión interna más allá de los partidos y la ausencia de tolerancia para la crítica y la autocrítica. No todo el que critica es imperialista, capitalista, pityanqui, ni pelucón. Por lo menos yo soy comunista adaptado al siglo XXI (pero no de los falsos que apoyaron a Caldera).

TC