¿Para todos? Este es el precio que tiene algunas bolsas de comida de los CLAP 

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junio 21
/ 2016

El día que entregaron las bolsas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) en Rancho Grande, en el barrio de Lídice, había menos productos que los prometidos por los consejos comunales. En una misma comunidad, variaron cantidades de Harina PAN, pasta, arroz y azúcar. Sin corresponder con los datos de familia aportados en el censo, después de la entrega, los vecinos se preguntaron unos a otros “¿y a ti qué te llegó?“. Luego de indagar, se dieron cuenta de que no solo había menos de uno y otro bien, sino que presuntamente fueron extraídos varios productos.

“De alrededor de 400 bolsas entregadas, solo unas 72 vinieron con leche“. Así lo denunció Sol Guerra, miembro de un consejo comunal que opera en parroquia La Pastora..

Como opositora e integrante del consejo, Rivas aseguró que dentro de estas estructuras se vive la discriminación partidista y la arbitrariedad de quienes entregan los alimentos. Aunque los Clap fueron presentados como mecanismos para paliar la escasez y distribuir productos equitativamente y sin exclusión, vecinos opositores en distintas comunidades aseguran que este tipo de afirmaciones por parte del oficialismo están lejos de la realidad.

“Los Clap no pertenecen a ningún partido político, no tienen carácter partidista. Son herramientas para garantizar en la emergencia la distribución equitativa de los productos de la cesta básica“, señaló Freddy Bernal, jefe del Centro de Control y Mando del Estado Mayor para estas organizaciones el pasado sábado 11 de junio.

No obstante, un usuario del portal digital Efecto Cocuyo denunció a través de la plataforma Whatsapp que no quisieron anotarlo en el censo por “tener cara de escuálido“. El usuario reside en Los Rosales, en la parroquia Santa Rosalía, en el Distrito Capital.

Otro residente de Villa de Cura, estado Aragua, manifestó por esa misma vía que cuando fueron a entregar la bolsa de comida en su urbanización, no pudo recibirla. “Dijeron que mi padre fue verificado por Maisanta y que aparece que firmó contra el presidente de la República”, expresó el usuario.

Lo mismo le ocurrió a Sol Guerra luego de que oficialistas expresaran que en el casco central de La Pastora no entregarían las bolsas porque “ahí votaron en contra del proceso” y en esa zona viven puros “mantuanos“.

Un árbitro sin vigilancia

La discrecionalidad también toca a la puerta de quienes reciben las bolsas de los Clap. No solo en productos, sino en precios, los usuarios reportaron cambios hasta entre una entrega y otra. En otros casos, se registraron ausencias mayores a los 15 días establecidos para la siguiente entrega.

Cerca del barrio El Canal, en Guanare, Portuguesa, una familia contó a Efecto Cocuyo vía Cocuyo Whatsapp que su bolsa vino equipada con nueve productos: un paquete de toallas sanitarias, dos afeitadoras, cuatro kilos de pasta, cinco de harina, dos kilos de arroz, 1 kilo de granos, una lata de sardinas, un litro de desinfectante y otro de jabón líquido. En total, tuvieron que cancelar al Clap 5.500 bolívares en efectivo por la entrega.

A pesar de la variedad de bienes, el padre de familia aseguró que el consejo comunal no le resolvió ningún problema: “No nos dieron, azúcar, mantequilla ni leche”. Agregó que en otras casas se quedaron sin las bolsas porque los vecinos no tenían suficiente efectivo para pagar a los comités en el momento.

A Verónica*, residenciada en San Martín, los Clap le han entregado la bolsa en tres ocasiones. “Somos de los más privilegiados“, aseguró. La primera entrega le costó a la madre de familia un total de mil bolívares y trajo 13 productos: dos aceites, dos kilos arroz, dos kilos de pasta, 2 litros de leche, dos mantequillas, salsas de soya y ajo y otros condimentos.

La segunda entrega vino con ocho productos y le salió más barata. “Trajo dos kilos de arroz, dos kilos de harina, dos kilos de caraotas, un litro de leche y condimentos. Esa me costó 500 bolívares“, precisó.

A solo 10 minutos de Maiquetía, en Montesano (La Guaira), Junior recibió una bolsa con dos kilos de harina PAN, dos de arroz, dos de azúcar, dos litros de aceite, un kilo de leche en polvo y un paquete de avena de 800 gr. La entrega, hecha hace 15 días, costó 750 bolívares.

En Juan Griego, estado Nueva Esparta, la familia Escalona sigue esperando que le llegue la primera bolsa, aunque los consejos comunales avisaron que el “combo” de 13 productos tendría un costo de 4.300 bolívares y solicitaba que el dinero estuviese listo. Nadie sabe en qué quedó el proceso.

A la buena de los inventarios

Sol Guerra, integrante del consejo comunal de La Pastora, explicó que el contenido de las bolsas está condicionado a la disponibilidad de productos que tengan los comerciantes de la zona. Desde el pasado 1 de junio, el Gobierno del Distrito Capital emitió una providencia en donde precisa que los comercios ya no expenderán más productos regulados y que estos serán destinados a los Clap, que estarán encargados de su distribución.

El domingo, 12 de junio, el consejo comunal del casco central de La Pastora informó a los residentes de la zona que los Clap serían abastecidos con los dos únicos locales que funcionan en el sitio: dos bodegas pequeñas.

“Así pasa en el mercado La Pastora. Una vez llega algo, es inmediatamente retenido por los Clap. Ellos responden por el dinero una vez que el producto lo hayan llevado a las casas. Luego le entregan a los vendedores el costo de la mercancía“, señaló Guerra.

Sin embargo, en un recorrido realizado por Efecto Cocuyo por locales de la avenida Baralt, los comerciantes aseguraron que está previsto que los Clap cancelen a los dueños del sitio los costos de los alimentos 48 horas después de que sean despachados. A pesar de que ya les fue informado que no pueden expender productos “bachaqueables“, aún no están al tanto de cómo serán incorporados a la logística de los consejos comunales.

Los productos dentro de la bolsa también dependerán de los alimentos y bienes de higiene que tengan disponibles los establecimientos comerciales. También del volumen de dinero que los vendedores puedan manejar.

En ocasiones, la venta de comida regulada, como Harina PAN o pasta, vienen condicionados y se instaura como requisito comprar cierta cantidad de un producto para poder adquirir otro.

“A algunos les dicen que tienen que comprar un paquete de atún para que les puedan vender tantos bultos de harina. Entonces, pasa que el vendedor se queda con algo que no se mueve en la bodega o que meten otra cosa en la bolsa que termina aumentando su costo”, afirmó Guerra.

Como miembro del consejo comunal, señala que los Clap carecen de organización. Con los comerciantes involucrados en la operatividad de las agrupaciones, hay otro actor que teme no solo por sus ventas, sino por los pagos de la mercancía.

Mientras unos reciben las bolsas a 500 bolívares y otros a 5.500, hay quienes aún esperan porque llegue el primer kilo de alimento. “No hay contraloría que garantice que un producto va a llegar. Puede desaparecer, puede llegar a la mitad o puede que alguien saque algo de la bolsa”, denunció Guerra. “Como hay colectivos involucrados y están armados, nadie les va pedir explicación”.

EC