¡No vivió para contarlo! Entró a robar en una casa y encontró la muerte

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mayo 23
/ 2016

Los días de robo de Maikel acabaron este domingo. En el último asalto en una vivienda que intentó hacer el dueño le disparó en la cara cuando lo vio rompiendo la protección de una de las ventanas.

Al delincuente, de 22 años, le faltaba poco para terminar de cortar con una segueta el hierro forjado de una de las ventanillas de la sala cuando fue sorprendido.

El hampón pensó que no había nadie en la casa 48B-114, del barrio Milagro Sur, de San Francisco, porque no vio el carro del dueño estacionado en el garaje. Por eso, se metió a robar a las 4:30 de la mañana del domingo, junto con otros cuatro delincuentes integrantes de una banda delictiva.

En un morral negro desgastado llevaron todas sus herramientas para consumar el plan de robo, como unos delincuentes “profesionales”. Tenían la segueta, una llave de tubo y un liquido para dormir a sus víctimas.

Mientras Maikel, junto con dos de sus compinches, rompían la protección, los otros dos hampones estaban en el frente de la vivienda cumpliendo funciones de “moscas”. Observaban toda la calle, alertas de que ningún vecino o policía se acercara a la casa.

Esa noche, la hija menor del propietario de la vivienda no podía dormir, por ello el hombre la fue a acompañar a su habitación, la más cercana a la puerta principal de la residencia.

La mascota de la familia fue quien alertó el peligro. Los ladridos de la perra hicieron que el padre de la pequeña caminara por la casa para revisar que todo estuviera en orden.

El presentimiento del hombre se cumplió, apenas se asomó en la sala observó al delincuente, un joven delgado y con una gorra que le tapaba la frente, picar el hierro.

El hampón, al sentirse descubierto, apuntó con su escopeta al propietario de la vivienda, pero éste se agachó con rapidez y gateó hasta su cuarto en búsqueda de una pistola que tenía guardada.

Al ladrón no le dio tiempo de accionar la escopeta y su víctima le ganó en velocidad. Le disparó un solo balazo que le perforó el rostro y lo tumbó al suelo.

Con la detonación, los otros cuatro hampones huyeron del sitio y dejaron botado a su cómplice.

Al amanecer, la familia de Maikel se enteró de lo sucedido. Una mujer, quien se identificó como la hermana, se acercó hasta la casa donde el muchacho intentó cometer su último robo. Maldijo a los periodistas por hacer su trabajo, mientras daba vueltas en la calle de un lado a otro. “No me importa si estaba robando, a mí si me duele él”, comentó entre dientes.

Funcionarios del Cicpc-Zulia levantaron el cadáver del hampón y lo trasladaron hasta la morgue de LUZ.

En la casa hallaron la escopeta con la que Maikel iba a matar al padre de familia para poder robar.

“Vivía él o vivía yo”, expresó el dueño de la residencia.

PN