Niño revela las atrocidades durante su cauterio bajo el Estado Islámico

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abril 06
/ 2016

Aymán Sharaf Khaji, un niño yazidí de 11 años que permaneció 8 meses cautivo bajo el Estado Islámico, ha contado su escalofriante experiencia en una entrevista a la agencia Sputnik.

“El yihadista encerró a una niña de dos años en una lata y la puso al sol durante siete días”

El menor relató su trágica experiencia desde el momento en que fue capturado, el pasado 3 de agosto, en la ciudad iraquí de Sinyar, poblada mayormente por yazidíes, siendo después recluido en una escuela en la ciudad de Tal Afar, junto a otros 100 menores, donde sufrieron los abusos por parte de los terroristas.

“Allí no había espacio. Dormíamos en el suelo con nuestros zapatos bajo de nuestras cabezas”, cuenta. Según recuerda Aymán, los terroristas orinaban en el agua que les daban de beber y agregaban drogas anestésicas.

El miedo, el hambre y la violencia

Sus captores los obligaban a rezar a las 4 de la madrugada y a recitar el Corán. Aquellos que no lograron hacerlo fueron sometidos a apaleamientos que podían durar hasta seis horas. Dos muchachos que lograron escapar fueron capturados casi inmediatamente y después los torturaron.

Además de dar clase a los menores de “religión”, los obligaban a aprender a manejar armas, explicándoles que luego las usarían en contra de otros yazidíes en Sinyar, así como a glorificar al Estado Islámico.

“Viví en medio de miedo, el hambre y la violencia”, cuenta.

Luego Aymán fue trasladado a la prisión de Badush cerca de Mosul, la segunda más grande de Irak, donde solo había menores, mujeres y personas de la tercera edad.

“Vivimos en terribles condiciones antihigiénicas. No había comida”, relata. Finalmente fue trasladado a una aldea cerca de Tal Afar.

Aymán y otros 34 menores cautivos intentaron escapar en tres ocasiones. La última vez, los niños se escondieron durante todo el día en los campos, fuera de su prisión, sin agua ni comida, y solo empezaron a moverse al anochecer. Finalmente, se salvaron al encontrarse con soldados y milicias yazidíes en la provincia de Dohuk.

Ahora Aymán vive con su familia en un campo de refugiados en el norte de Irak, y espera poder ir algún día a Alemania para encontrar allí asilo, cuenta a Sputnik.

ART