Música misteriosa suena todos los días en las Cataratas del Niágara

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febrero 03
/ 2016

La música suena fuera del restaurante Wine on Third, en Niagara Falls. Y suena, y suena.

Cada noche, un fragmento del himno de batalla de la Universidad de Iowa suena en un enervante ciclo de repetición desde un edificio vacío al otro lado de la calle frente al restaurante.

Nadie sabe por qué sigue ocurriendo, ni siquiera después del revuelo mediático de la semana pasada, que trajo consigo toda clase de teorías. El motivo sólo puede suponerse.

Si el propietario del edificio tiene una riña con Wine on Third —dicen sus propietarios— no se los ha comunicado.

No era por el caucus de Iowa. Las asambleas de partido en el estado se celebraron y no hubo ningún cambio.

Eamon Weber, hijo de uno de los propietarios del restaurante, dijo que la música parece tener intenciones de perjudicar al establecimiento, pero no sabe por qué. “Todos se preguntan, ¿por qué crees que lo hace? Me gustaría tener una idea, en serio”, dijo Weber. “Asumimos que es en nuestra contra y lo hace para molestarnos, porque realmente no hay nada más en la calle”.

Por su parte, el propietario del edificio vacío, Joseph Anderson, no ha respondido a las peticiones para comentar al respecto.

“Es egoísta”, dijo Brook D’Angelo, empleada de Wine on Third, justo cuando un arreglo de trompeta y platillos estallaba afuera. “No es el único en la cuadra”.

La animada canción empezó a sonar cuando el restaurante abrió su nueva y ampliada terraza para atender al aire libre a los visitantes en verano, dijo Weber. La hora a la que suena, entre las 3 y las 11 de la noche, siete días a la semana, coincide con el momento de más trabajo del restaurante.

“El problema no es que sea excesivamente fuerte, es que es repetitivo y molesto”, dijo el alcalde Paul Dyster, quien en el verano cenó ahí con su esposa en la terraza.

El incesante compás no está lo bastante alto como para violar las ordenanzas municipales sobre ruido, pero las autoridades estudian otras posibles soluciones, incluida la idea de regular la música en ciertos distritos.

“Espero que al final”, dijo el alcalde, “la buena vecindad y el sentido común prevalezcan”.

PN