¡Militares en todo! Un Estado Mayor regirá la cultura

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febrero 09
/ 2016

La creación de un Estado Mayor para la Cultura, instancia que tiene como finalidad de “escuchar ideas y debatir los procesos y las políticas del sector”; es una de la primeras acciones tomada por Freddy Ñáñez, actual ministro de Cultura, designado el pasado 6 de enero. Medida que ha generado malestar a algunos artistas, creadores y gestores culturales del país, debido a que, si bien consideran que la intención de reunir inquietudes y propuestas puede ser positivo, el nombre que se le dio a este “consejo asesor” difiere con la filosofía y esencia del hecho cultural.

Para el sociólogo y gestor cultural Tulio Hernández, llamar a un aparto cultural Estado Mayor para la Cultura es “un exabrupto”. Y recuerda que Estado Mayor es un término “absolutamente militar”, que proviene de la guerra, que designa un comando de oficiales que tienen el poder para decidir la estrategia de guerra de unas tropas u Ejército.

No hay algo más opuesto –continúa– a lo militar que el mundo de la cultura. Un Estado Mayor para la Cultura es tan grotesco, tan impertinente, como un General pasado de peso, con una boina roja, haciendo el papel de Sigfrido en una puesta en escena del El lago de los cisnes. Es la negación de la cultura. “Por esa vía podríamos terminar denominando al Ballet Teresa Carreño Escuadrón de baile del Teresa Carreño o a la junta directiva de los museos, Estado Mayor de los Museos”, indica el sociólogo.

“Es muy triste que después de 17 años de Gobierno se cree una instancia que no está en ninguna Ley, que solo demuestra que no ha habido una política cultural de Estado”, acota.

El escritor y agitador cultural Willy McKey, tampoco está de acuerdo con el nombre que se le dio a esta instancia asesora. “El poeta Acevedo (Ángel Eduardo) decía: ‘cultura es todo aquello que no es verdor’, y eso es una idea complicada para un gobierno tan militar. El juego polisémico de la poesía te hace empezar a creer que todo lo que no es verdor en efecto es cultura y un Estado Mayor para la Cultura tiene una resonancia verde muy oscura”, explica.

Quiénes lo conforman
El pasado viernes 29 de enero, en un acto celebrado en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), se presentaron las figuras que conforman el Estado Mayor para la Cultura y los puntos que se trabajarán en este.

Luis Britto García, Lilia Vera, Román Chalbaud, Cristóbal Jiménez, Fruto Vivas, Cecilia Todd, Juan Antonio Calzadilla, Régulo Pérez, Juan Calzadilla, Francisco Sesto, Pedro Calzadilla, Iván Pérez Rossi y Carlos Azpúrua, entre otros, son algunos de creadores y cultores que darán aportes al ministerio.

A algunas de estas personalidades McKey no las visualiza con una instancia de este tipo. “Es difícil leer nombres como Luis Britto García, Lilia Vera o Cecilia Todd asociados a una figura de la neolengua, tan milica, como Estado Mayor para la Cultura”, afirma. Y considera que con esto se genera una suerte de “exhibicionismo demagógico”, al vincular la instancia con personas, “que tienen una respetabilísima carrera cultural, pero que no tienen por que saber de gestión cultural”, apunta.

Por su parte, Hernández resalta el hecho de que “solo estén convocados intelectuales y artistas, en su mayoría de Caracas; parte de las élites culturales desde los años 60 y 70. No hay jóvenes, ni artistas campesinos, indígenas, ni gestores culturales de base. Es un Estado Mayor centralista y elitista”.

Cómo trabajará el Estado Mayor para la Cultura

El Estado Mayor para la Cultura tendrá cuatro áreas de trabajo: Impulsar el trabajo creador, fortalecer la venezolanidad, fomentar la economía cultural y desarrollar nuevas formas organizativas basadas en los poderes creadores del pueblo.

Prioridades del sector
Aun cuando ni McKey ni Hernández fueron invitado a participar en esta instancia asesora –a la que aseguran tampoco quisieran pertenecer, por el tono militar que la envuelve. “No habría aceptado jamás participar en una cosa que se llama Estado Mayor, si lo hubiesen llamado consejo asesor, consultivo o ágora, iría. Pero una cosa que se llama Estado Mayor, no”, aclara Hernández –, tienen algunas sugerencias y recomendaciones para Ñáñez.

El autor de Vocado de orfandad, cree que el encargado de la cartera de Cultura debe cumplir las promesas del Gobierno anterior. “Todavía se espera la digitalización de la Biblioteca Nacional y la Hemeroteca, que son dos organismos que deberían estar al servicio del país y no lo están”, recuerda.

También propone convertir los museos en espacios de exploración estética; y que se atienda a los Premio Nacional de Cultura, muchos de los que poseen este reconocimiento “no reciben los beneficios de ser un premio Nacional de Cultura, por razones políticas estrictamente”, asegura.

Hernández considera que Ñáñez debe eliminar la discriminación por razones ideológicas y políticas en la asignación de recursos y en la aprobación de proyectos culturales del Estado. “Poner a los creadores populares a componerle canciones al golpe de Estado del 4F, como hizo Pedro Calzadilla, es un irrespeto a todos los venezolanos. Privar como hizo Farruco Sesto a los actores que habían firmado para el revocatorio del año 2004, a que trabajaran en producciones cinematográficas o teatrales financiadas por el Estado, es una barbaridad”.

Luego, considera se debe hacer una convocatoria nacional para diseñar un plan de cultura a mínimo 10 años , con metas y estrategias claras, y con cuatro líneas básicas: establecer la relación entre educación y cultura, que la escuela se convierta en el gran centro natural de creación de políticas y diseños culturales; la creación de un sistema de cultura nacional, articulando el trabajo del Ejecutivo nacional, las gobernaciones, alcaldías, artistas, colectivos organizados de cultura y el sector privado; atender la relación cultura-comunicación, la televisión debería ser un gran aparato cultural; y establecer relaciones con las industrias culturales.

TC