Mexicanos víctimas de los terremotos pasan unas tristes navidades

Sin festejos pero con esperanza, un árbol de pino artificial es lo único que indica estos días la llegada de la Navidad en muchos hogares del Istmo de Tehuantepec, en el sur de México, donde miles de personas pasarán unas fiestas sin casa ni regalos tras los terremotos de septiembre.

Para decenas de miles no habrá cena navideña, ni se recibirán regalos, ni mucho menos tendrán un espacio para convivir después de que los terremotos del 7 y 19 de septiembre los dejara sin vivienda.

Estos sismos, que se sintieron con fuerza en el centro y sur del país, dejaron 471 muertos y unos doce millones de damnificados. Se calcula que unas 250 mil personas perdieron sus hogares.

Solo en Juchitán de Zaragoza, en una de las zonas más pobres de México, unas 40 personas perdieron la vida y otras miles se quedaron sin hogar.

En esta empobrecida región, el movimiento sísmico de magnitud 8,2 del 7 de septiembre provocó que cientos de familias emigraran en busca de seguridad, pero la mayoría se quedó soportando las más de 10.000 réplicas registradas hasta la fecha.

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