¡Mansitos! Esto es lo que cobran por un número para comprar alimentos

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junio 08
/ 2016

Dormir en la calle parece una práctica común en el estado Táchira por la necesidad de comprar en supermercados alimentos a precios regulados, y así huir de los revendedores que ofrecen alimentos y bienes básicos con márgenes de ganancia de hasta 1000%.

Antes, los ingresos a los supermercados se hacían por orden de llegada, pero actualmente lo que sucede fuera de los establecimientos en las madrugadas se ha vuelto un negocio para quien tiene tiempo de “organizar y controlar” a quienes ingresan a comprar.

Los denominados “bachaqueros” son los primeros en llegar a los sitios, con hoja en mano y pequeños cuadros con números asignan a quienes van llegando el orden en que entrarán, pero esa iniciativa de organizar a las personas no es gratuita.

Mariangel Morales junto a su hermana Marta Morales narraron que en todos los supermercados a los que van la situación es la misma: gente con cobijas porque durmieron en el sitio, otros con listas que organizan, otros con comida envasada y otros con gran cantidad de efectivo para pagar su ingreso sin hacer cola.

Precio según el número

Si una persona quiere entrar a un Farmatodo entre los primeros 50 números sin hacer cola deberá cancelar 2.000 bolívares y tendrá que recibir el dinero del organizador para que compre también para él o ella, es decir, que la mitad de lo que compre de productos regulados será entregado, según información de una usuaria que prefirió reservar su identidad, pero que ha debido presenciar tal situación cuando acompaña a su hija a comprar leche de fórmula.

“Los bachaqueros siempre tienen prioridad, vigilantes y policías se hacen los locos y permiten que esto pase y nosotros no tenemos ese dinero para pagar y entrar, nos toca esperar que ellos hagan su mercado y luego si nos dejan a nosotros y es injusto”, explicó Jhenifer Villamizar al salir de Locatel ubicado en la avenida 19 de abril, luego de esperar por ocho horas para comprar dos kilos de harina de trigo y un kilo de arroz.

Cancelar ese precio haría que la Jhenifer, por ejemplo, no deba hacer cola, sino llegar a las 6 de la mañana y ubicarse según corresponda el número que compró e ingresar a la hora que abra sus puertas el establecimiento comercial. Pese a los gritos e insultos de las personas, en tres supermercados y cuatro farmacias ubicadas en distintas zonas comerciales y residenciales esta dinámica se cumple.

Quienes no quieran compartir lo que por número de cédula le corresponde pero sin embargo quiere entrar entre los primeros 100, debe pagar 5.000 bolívares y luego de que entren los números del 1 al 50 podrá ingresar inmediatamente, también según el número por el que pagó.

Las personas que llegan y no compran “el numerito” suelen gritar, insultar y hasta empujar, pero en la madrugada y primera hora nunca hay presencia policial que impida el negocio, por lo que entran a los supermercados después que han sido despachados los privilegiados 100.

17 “bachaqueros” detenidos

Las denuncias sobre las personas que mantienen negocios afueras de los supermercados son reiteradas de manera extraoficial a las autoridades, por lo que el prefecto de la ciudad de San Cristóbal en conjunto con la Policía del Táchira han continuado con las investigaciones y ya han detenido a siete personas por la reventa de productos personales y medicamentos.

Dos hombres y cinco mujeres, de nacionalidad venezolana, fueron los primeros detenidos en San Cristóbal por las acusaciones que han realizado las personas en su contra y que posterior a un trabajo de seguimiento e investigación permitió que fuesen privados de libertad y encontrados en su sitio de residencia los números que venden, además de pañales, papel higiénico, leche de fórmula, champú, jabón, cremas hidratantes, toallas sanitarias, entre otros.

Posteriormente, diez personas más fueron detenidas por el mismo delito de acaparamiento y reven ta de alimentos. El director de Politáchira, Amador Torres, aseguró que se mantienen las averiguaciones sobre otras personas que también operan bajo la misma modalidad en otros supermercados, no solo en San Cristóbal sino en otros municipios del Táchira.

“En conjunto con otros cuerpos de seguridad nos mantenemos alertas sobre las irregularidades que se están registrando con la reventa de alimentos, las personas nos cuentan dónde y cómo es la modalidad de los bachaqueros pero debemos confirmar y asegurarnos de que sea cierto y estamos trabajando en ello” indicó el director de la Policía del Táchira.

También Luis Osorio, prefecto de la ciudad de San Cristóbal informó sobre otra persona de nacionalidad peruana de quien han recibido acusaciones de ser “cabecilla de una banda de bachaqueros” que opera en Barrio Sucre, una zona de la capital.

Esta mujer “la peruana” no fue detenida, pero en su hogar se decomisaron productos y una computadora portátil donde se encontraron los números que se venden según la modalidad anteriormente expuesta.

Siguen las investigaciones

Aunque las autoridades aseguran tener como prioridad desmantelar las “bandas de bachaqueros”, aún la modalidad que ellos han impuesto se cumple, aunque el ciudadano común llegue en la noche o la madrugada, siempre entra de primero un grupo privilegiado ante los ojos de los empleados del establecimiento comercial.

El jefe de seguridad ciudadana, el director de Politáchira y el prefecto de San Cristóbal han asegurado que investigarán a los administradores de los supermercados donde se permite este tipo de prácticas pues algunos de los siete detenidos han asegurado que ellos son cómplices del trabajo de reventa que realizan.

Pero sobre la complicidad de los administradores aún no se conocen mayores detalles pues “se está investigando cómo debe ser y no queremos entorpecer la investigación diciendo quienes son y cuáles son los lugares, llegará el momento en que les caiga el peso de la ley” explicó Amador Torres.

Con o sin la presencia de los revendedores y organizadores de colas la situación en los supermercados sigue siendo crítica y la compra de alimentos no es tarea fácil.

EP