“Maduro y su entorno llevan adelante un plan para que intenten derrocarlo”

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febrero 10
/ 2016

El secretario general de la MUD, Jesús “Chúo” Torrealba, durante una entrevista con el diario El Tiempo, indicó los pro y contras de las formas constitucionales para terminar con el mandato de Nicolás Maduro.

La autoridad de la Unidad, reconoció durante el encuentro con el diario regional que la prioridad es restablecer al país desde lo económico ya que es por lo que más se sufre en la actualidad.

A CONTINUACIÓN LA ENTREVISTA COMPLETA:

–¿De qué manera buscarán el cambio político en el país? ¿Activarán el referendo revocatorio (RR)?

–En agosto del año pasado la MUD emitió un documento en el cual se aclaró que las vías para el cambio político son la enmienda o la reforma constitucional, el referendo y la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), pero hoy la Unidad se inclina por la enmienda o la reforma.

Estas vías ofrecen ventajas porque son participativas (deben ir a referendo aprobatorio); provee de estabilidad política al país y permite que sean consensuadas o concertadas.

No descarto que sectores del oficialismo entiendan que, más allá del liderazgo tóxico de Maduro y (Diosdado) Cabello, participar en concertar una solución política es deseable y posible, además puede darle oportunidad a su proyecto de mantenerse en el futuro. De no hacerlo el chavismo podría desaparecer.

–¿Por qué no el revocatorio?

–Hay sectores que al comienzo se inclinaban por el revocatorio, e incluso aún hay personas que opinan que esa debería ser la vía, pero el RR y la ANC no ofrecen las mejores condiciones para el cambio necesario.

La ANC no es el método más adecuado por ser demasiado engorroso. El RR dificulta la transición, no la facilita. Sus condiciones presentan ventajas ostensibles para el funcionario en ejercicio y complica el que se pueda modificar al mandatario, es decir, si la oposición saca 6 millones de votos y Maduro saca 5 millones. Maduro no es revocado porque se deben obtener más votos que los logrados por el funcionario en su elección original. Es una vía falaz para lograr la modificación gubernamental.

Hasta ahora no se han especificado los puntos que contendrán la enmienda o la reforma, ya que primero se tiene que tomar la decisión de la herramienta a usar. Sin embargo, Torrealba señaló que ambas iniciativas “buscan básicamente el recorte de mandato presidencial”.

MADURO BUSCA EL GOLPE

Durante la entrevista, concedida en su oficina en el edificio Pascal, en Caracas, Torrealba destacó que la MUD no es la única que busca cambios políticos en el país. Afirmó que desde la Presidencia también se estudia cómo dar un giro de tuercas, pero que los mantenga en el poder.

Al respecto expresó que el Presidente y su entorno llevan adelante un visible plan para que intenten derrocarlo y de esta manera “Maduro tenga su propio 13 de abril”.

“Todas las incongruencias que actualmente comenten no son aleatorias, forman parte de un plan. Por eso el impedimento para adquirir medicinas o alimentos o que el Presidente proponga diálogo y luego los ministros no asistan a las interpelaciones en la Asamblea Nacional (AN)”.

“Maduro quiere que lo tumben, porque si ese intento resulta fallido el Gobierno vuelve como triunfador, fortalecido y aplicaría con mayor reciedumbre aún su radicalismo e intimidación, pero si es exitoso, el oficialismo se colocaría como el principal agredido y, tras lo que podría ser un Gobierno muy inestable, volverían como la primera opción para el mando de la nación. Ese cálculo no sólo es equivocado políticamente hablando, sino que es tremendamente irresponsable y coloca en vilo lo que queda de paz social en Venezuela. Nosotros no queremos un desenlace, queremos una solución”.

–¿Entonces el tiempo es vital para las aspiraciones de la MUD?.

–Sí. En la Unidad asumimos que estamos en un escenario exigente porque hay que hacer los cambios bien y rápido. La reforma o la enmienda la puede aprobar la mayoría que hay en la AN. El presidente del parlamento, Henry Ramos Allup, y el jefe de la bancada opositora, Julio Borges, ya afirmaron que en el primer semestre de este año se debe plantear la vía para la solución.

–¿Habrá cambio este año?

–El año pasado dijimos que ‘el gobierno cambia o hay cambio de gobierno’ y como el gobierno no cambió hay que cambiar al gobierno. Igual, yo tengo mucho optimismo porque hay elementos que permiten serlo: el pueblo venezolano tiene una alto compromiso cívico. Los que restregaban en la cara las fulanas primaveras (protestas por descontento) como solución ahora ven que se equivocaron; también se evidenció el 6 de diciembre y el 5 de enero un elevado compromiso constitucional del estamento militar. Asimismo la comunidad internacional tiene una nueva actitud hacia lo que sucede en Venezuela, luego de tener 17 años de apatía o complicidad, pero ahora la visión es otra, ahora hay solidaridad. Necesitamos hacer las cosas bien y no ‘como sea’. Este Gobierno no tiene cómo llegar a final de año, los ingresos por petróleo se estiman que podrían ubicarse en $34 mil millones si el barril de petróleo se mantiene a $30. Con los ingresos no se podría ni siquiera importar un tercio de las medicinas necesarias. Las cuentas no dan. La crisis se ha acelerado en todos los órdenes y no se trata de darle más dinero a un Gobierno que ha botado más de $ 1 billón durante 17 años en el poder.

–Se han escuchado sobre la posible renuncia del presidente Maduro.¿ Cómo observa tal posibilidad?

–Como estrategia nunca me ha gustado porque coloca la acción en manos de Maduro y eso sería correr un riesgo muy grande. Claro, es el deber ser. Si él no tiene el deseo o la capacidad para proponer soluciones debería apartarse. Lo más saludable sería convocar una nueva elección, pero el problema no es ‘quítate tú para ponerme yo’, no es quitar a Maduro para poner a Aristóbulo (Istúriz), a (Jorge) Giordani, a Cilia (Flores) o a (Héctor) Navarro. Hay que cambiar el modelo. Acá no es que se van a perder votos o puestos, acá se están perdiendo vidas, no sólo por la inseguridad, sino también por el hambre y la falta de medicamentos. Igual nosotros no subestimamos a Maduro, ha demostrado que su capacidad de daño es infinita.

–¿Y la mejora en lo económico no la abordará la MUD?

–El conjunto de medidas económicas hasta que se produzca el cambio gubernamental debe ser propuesto por el Ejecutivo nacional, es su deber, deben gobernar. Si no es capaz de hacerlo, que renuncie, si no quiere asumir todos los costos políticos, que se aparte y permita a las fuerzas emergentes construir las soluciones.

–¿Pero si logran el cambio que buscan, qué harán por la economía del país?

–Hay retos muy grandes, el petróleo está a la baja y todo indica que seguirá siendo así, nuestros inventarios de comida están en un nivel crítico. Los programas de ajustes implican sacrificio para la población, pero Maduro ya generó las peores situaciones posibles. Ha aplicado un paquete económico feroz, ha destruido el aparato productivo e incluso ha impulsado la mayor desregularización del trabajo que es el llamado bachaqueo. Aquí se van a necesitar medidas exigentes. Sincerar los precios relativos, seguramente los precios deberán aumentar a los que actualmente marcan, pero no llegarán a los del mercado negro. Se necesita buscar ajustes que ofrezcan seguridad ciudadana, jurídica y al acceso a los productos. Debemos adaptarnos a un nuevo escenario mundial con respecto al petróleo, se debe empujar en el país un modelo sobre la base del esfuerzo y talento del venezolano. Guayana, con la represa del Guri y la CVG, fue una muestra de las posibilidades de lograr avances más allá del petróleo.

PACTO NACIONAL

Torrealba considera que lejos de planes o decisiones puntuales, tras los 17 años de Gobierno chavista en Venezuela, se necesita “hacer una amplia convocatoria nacional para establecer un nuevo pacto”.

Para la oposición es necesario que se llegue a un acuerdo que tenga como fundamentos “el pan (la alimentación), trabajo, seguridad, democracia y libertad. Creemos que pueden ser los cinco objetivos de un nuevo pacto para transformar al país”. “Necesitamos un nuevo modelo, la estrategia no puede ser de supervivencia”, afirmó el secretario de la MUD, quien agregó que es inminente la búsqueda de fórmulas que procuren la vida en tranquilidad y estabilidad dentro de la nación.

“Hay factores que tanto en la oposición como en el Gobierno no se han entendido. Uno de ellos es la palabra ‘transición’ y es el tema de fondo porque aquí en Venezuela la transición ya comenzó. La vieja mayoría ya se disolvió y se está conformando una nueva mayoría”.

–¿Ha habido cambios en la oposición?

–Desde el 6 de diciembre se han visto modificaciones. Hay un proceso de recomposición. No es lo mismo estructurarse para encarar una elección que para legislar. Para esto se necesita una dosis mayor de rigor y seriedad, pero todos estamos en la misma autopista del cambio. La diversidad de la MUD supone enormes diferencias a dirimir ante las situaciones actuales, pero veo que el Psuv está más complicado en este aspecto.

–¿Con respecto al TSJ, cómo la oposición mantiene esa relación?

–El TSJ es un problema y no lo es. Maduro quiere imponer una visión que reduce todo a un choque de escritorios entre el TSJ y la Asamblea Nacional, pero esa no es la realidad. El país tiene una clara y amplia decisión de cambio y el choque de poderes, al final, no es entre el Legislativo y el Ejecutivo o el Judicial, sino entre el poder de la gente contra la corrupción del Gobierno. Nos parece peregrino ese intento de poner a chocar al Tribunal Supremo de Justicia contra el parlamento. Aquí la pelea es democrática, es en la calle. Incluso algunos compañeros de la Unidad deben recordarlo: el parlamento y los demás poderes, representan al país, pero no lo sustituyen.

SM