Saltar al contenido

Maduro nombró a Delcy Rodríguez como vicepresidenta

15 junio, 2018
delcy rodríguez

El presidente Nicolás Maduro renovó su gabinete, designando a Delcy Rodríguez como nueva vicepresidente, acto que muchos usuarios en Twitter calificaron como “maquillaje” o “una farsa”.

Lo más importante fue la sustitución de Tareck el Aissami por Delcy Rodríguez en la Vicepresidencia. Hasta ayer, Rodríguez ejerció de máxima autoridad de la constituyente, cuerpo que el martes elegirá su nuevo presidente.

El premio de consolación para El Aissami es el nuevo Ministerio de Industrias y Producción Nacional; además, se desempeñará como vicepresidente del Área Económica.

Entre los cambios se cuentan la designación de Marleny Contreras, esposa de Diosdado Cabello, como ministro de Obras Públicas. El despacho de Turismo que ocupaba ahora será para Stella Lugo, ex gobernadora de Falcón.

Otra novedad es la creación del Ministerio de Atención de las Aguas, y será Evelyn Vásquez la encargada de resolver la crisis que se presenta en este servicio público. Dante Rivas será ministro de Pesca y Acuicultura. Yomana Koteich, la interventora de Banesco, ejercerá como ministra de Comercio Exterior e Inversión Internacional, y Mayerlin Arias, como ministra de Agricultura Urbana.

Hipólito Abreu va al Ministerio de Transporte; en su Twitter declara que está orgulloso de ser Tupamaro. Es un servicio a punto de colapso. Caryl Bertho fue designada en el Ministerio de la Mujer y Heryck Rangel, en el de Ecosocialismo. Eduardo Piñate irá al despacho de Trabajo.

¿Tras la prosperidad? Maduro, al momento de informar los cambios, afirmó que buscan “una revolución económica para construir las bases del bienestar y la prosperidad”.

Luis Salamanca, politólogo; Félix Seijas, de la encuestadora Delphos; Juan Barreto, de Redes, y Hebert García Plaza, ex ministro de Chávez, coinciden en afirmar que los cambios son cosméticos y que no auguran cambios en la política económica del país. Además, de que se trata de reacomodos internos del poder.

Seijas destacó que lo más relevante fue la salida de El Aissami. “Era una figura importante y que representa ciertos intereses. Su sustitución es bastante significativa. Las aguas no están tranquilas y los regímenes hegemónicos lo que hacen es reducir el círculo a los más fieles”.

Apuntó que hay que esperar porque cómo será la cartera creada para él, y si maneja recursos, entonces, continuará en las contrataciones. “Seguirá importante en el mundo de los negocios, pero no en el político”.

Salamanca subrayó que en el sector castrense no hubo cambios. Prosiguen en sus cargos el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y el resto de los oficiales que desempeñan puestos clave en la administración pública.

La tigresa.

Al designar vicepresidente a Rodríguez, el presidente la felicitó “por defender como una tigra la revolución”.

Salamanca no le ve lógica a este cambio. Expuso que ella era la presidente de la ANC y se había encargado de motorizar ese suprapoder. “Eso no tiene lógica más que una redistribución del poder interno, para Maduro ir fundamentando su estructura y tratar de hacer ver que hace lo que se debe hacer”.

Seijas no cree que la salida de El Aissami sea para mejorar la cara del gobierno en el ámbito internacional, porque al nombrar a Rodríguez “las cosas no mejoran. No es una cara menos comprometida, es la presidente de una ANC que no la reconoce nadie”.

Que lo hagan bien. Barreto hizo votos porque el nuevo gabinete lo hiciera bien. “Yo habría apostado a un mayor refrescamiento, pero en todo caso Maduro tiende la mano y está apostando a la seguridad en la confianza que tiene en algunos cuadros más que en la renovación real”.

Acotó que en los puestos claves que toman decisiones de Estado “puso a la gente que considera que son los de él, y los otros, los muchachos, en ministerios que no tienen la relevancia política en la toma de decisiones; son cuadros más bien operativos. Son ministerios de complementos”.

García Plaza escribió en Twitter: “@NicolasMaduro trata de camuflar su rostro de Gob Dictatorial y antidemocrático, con la designación de un gabinete feminista, pero deja intacta su estructura represiva y de persecución; el cambio de Delcy solo indica que van a tratar de aprobar la nueva CRBV en diciembre”.