Las armas del pueblo están en los cuarteles ; Por Froilán Barrios

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abril 13
/ 2016

El virulento lenguaje presidencial de llamados a la insurrección popular por temer a perder el poder, se entrelaza con el discurso del Vicepresidente de descubrir que la escasez y la inseguridad son inducidas y la intención de mantener la irracional gestión así conduzca al país a la prehistoria.

Cual Nerón tropical desata incendios por doquier adjudicando diariamente conspiraciones y golpes de estado a sus adversarios opositores, demostrando que el método de gobierno aprendido en los febriles cursillos de la Habana, es la provocación permanente como cortina de humo, para esconder las verrugas de la estafa política más prominente de nuestra historia republicana.

En verdad desde el descubrimiento de aquellos famosos paracachitos de 2003 hasta el presente 2016, hemos conocido toda una galería de la distracción como estrategia gobernante, que comprende desde ataques nucleares, guerra asimétrica, decenas de magnicidios, donde los torpes agentes del imperio en su cobarde huida abandonan los misiles y todo armamento bélico como prueba de la agresión antipatriota.

En los entretelones de los laboratorios de la maldad resalta como táctica la emboscada, y el deseo que algún sector opositor mordiera el anzuelo de la lucha armada y así producir la versión criolla de Playa Girón, que tanto argumento suministró a la dictadura casi sexagenaria del Caribe para mantenerse hasta hoy. En el guión venezolano conllevó al régimen a fabricar su propia guerrilla con apellido bolivariano y de confrontación permanente con supuestos paras criollos.

Todo este entramado orientado para justificar a un proyecto político hasta el 2021 o el 2051, comienza a derrumbarse por la ineficacia de una gestión que ha derivado en la hambruna colectiva de un pueblo, quien hubiera preferido gobernantes que utilizaran su demostrado ingenio tristemente caracterizado por el resentimiento, la perversión y el saqueo nacional, en el desarrollo de una economía prospera como lo han logrado mandatarios en otras latitudes en nuestro continente, demostrado suficientemente en los indicadores socioeconómicos de la CEPAL.

En lugar del drama que atraviesa toda la geografía nacional donde observamos pueblos nómadas, quienes se trasladan a las capitales de estado en busca de alimentos y en medio de la desesperación ocurren saqueos a establecimientos, asaltos a unidades transportadoras de alimentos, linchamientos, como muestra de la degradación de su nivel de vida alcanzada en nuestra sociedad.

Por tanto resulta irresponsable convocar a confrontaciones armadas a una nación, donde la fuerza bélica la controla el Estado a través de las FANB, institución por cierto de profunda extracción popular, característica por cierto poco común en nuestra región, donde la discriminación priva en los altos mandos de sus ejércitos. El Desenlace de la crisis que padecemos no será fabricando odios y resentimientos entre nosotros, ni facilitando la acción hamponil, sino en la existencia de un gobierno responsable que promueva la identidad nacional.