Lácteos Los Andes derramó el dinero invertido por el Estado

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abril 16
/ 2016

La empresa socialista Lácteos Los Andes (Enlandes, LLA) arrojó pérdidas de 61,40% en 2012, a pesar de que su capital aumentó 93,53% entre 2011 y 2012, según la Memoria y Cuenta del Ministerio para la Alimentación (Minpal), al que está adscrita la fábrica estatal.

Los resultados que reporta el balance general 2012 del ministerio coinciden con las denuncias que desde abril presentan sus trabajadores: que la otrora empresa líder del mercado nacional de los pasteurizados “está en quiebra “.

Los mismos empleados que en 2008 aplaudieron la nacionalización de LLA, ahora piden una nueva intervención del Ejecutivo. Pero esta vez, para destituir a la gerencia por manejos irregulares, impulsar la producción y tomar las riendas del “control obrero”.

A tres años de haber sido comprada por el Estado, los trabajadores retratan un panorama de la pasteurizadora muy diferente al que soñó el presidente fallecido Hugo Chávez para garantizar la “soberanía alimentaria”: caída de la producción en 40%, falta de materia prima ; sobresueldos de gerentes y asesores externos; recepción de 355 mil 628 toneladas de leche en mal estado (certificado por el Departamento de Control de Calidad) proveniente de la estatal Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, La Casa, adscrita al Minpal.

La falta de materia prima que tiene prácticamente paralizada la producción, también está certificada en la Memoria y Cuenta 2012 del Minpal. Si bien entre 2010 y 2011 la adquisición de insumos (leche y pulpa de frutas principalmente) aumentó 131.39%, no ocurrió igual en los últimos dos años. De 2011 a 2012 el inventario de materia prima apenas se incrementó en 1,41%.

En declaraciones a Últimas Noticias y El Mundo Economía & Negocios (Emen) (19/8/13), el ministro Félix Osorio dijo que la producción de la empresa no ha caído, a excepción de la leche, que bajó “por falta de materia prima “.

Pero el martes, un trabajador de la empresa que prefirió dejar su nombre en reserva, dijo que mientras esperan 800 mil toneladas métricas de pulpa procedente de Chile, ya se agotó el inventario de jugos de pera, manzana y durazno y no pueden distribuirle al oriente del país sino productos nacionales: papelón, mango y piña.

Empresa que no cuaja

El 6 de junio de 2010, en el programa número 360 de Aló, Presidente, transmitido desde la planta procesadora de Cabudare (Lara) de LLA, un Chávez entusiasta y orgulloso resaltaba que la producción de la empresa había aumentado 1.550% en cuestión de dos años, al pasar de 17 mil litros diarios procesados a 282 mil litros al día. También, recordó que en ese momento abarcaba 40% del mercado de leche.

Rainer Vivas, productor de leche del municipio Sucre (Socopó) del estado Barinas (el segundo de mayor producción del país), reconoce que hoy en día la producción “ha tenido altibajos”.

El representante de la Federación Bolivariana de Ganaderos y Agricultores de Venezuela (Fegaven) explica que la entrega de materia prima a la receptora local de LLA ha presentado dificultades, pero igual “mantienen su apoyo a la planta del Estado”.

En medio de la crisis, se conoció que el pasado 9 de septiembre, Nicolás Maduro Guerra, hijo del actual Presidente, se reunió con los trabajadores en la planta de Cabudare. “Se llevó los estados de cuenta para estudiarlos y abrir una investigación a los gerentes. Nos prometió una solución”, aseguró un trabajador.

Emen intentó ubicar al presidente de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional (AN), Pedro Carreño, para conocer si ya fue iniciada tal investigación. Pero hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.

También se intentó contactar -sin éxito- a la junta directiva, integrada por Hairo Alí Arellano Araujo y Moisés Lares González, quienes habrían sido destituidos, según informó García. Pero se supo que el martes pasado, ambos gerentes se encontraban presentes en la planta de Cabudare.

En su lugar, Luis Moreno sería el nuevo gerente general (y “gerente obrero”, designado por sus compañeros) aunque aún no se ha oficializado su nombramiento en Gaceta Oficial (GO). Sin embargo, los trabajadores anunciaron a Emen que tienen tres semanas esperando por la formalización, por lo que han decidido iniciar reuniones con los voceros de las plantas y distribuidoras de LLA en todo el país.

Pese a que los obreros alertaron que podría declararse una “emergencia alimentaria”, ni Moreno ni el Minpal (a quienes también se trató de consultar) se han pronunciado sobre la crisis.

Razones de la crisis

El conflicto de LLA estalla en medio de una escasez general de alimentos de 19,2%, según el Banco Central de Venezuela (BCV). En agosto se reportó un nivel de escasez de leche líquida pasteurizada de 81,5%.

Los problemas contrastan con la inversión que el Estado ha realizado en los últimos dos años. En 2012, a la empresa le fue adjudicada una partida de Bs. 4 mil 262 millones, de los cuales Bs. 3 mil 526 millones (83%) correspondieron a proyectos.

Uno de ellos es la construcción de una planta de LLA en Zaraza (Guárico), plan anunciado el 10 de noviembre de 2011 por el entonces ministro de alimentación, Carlos Osorio.

Ya tiene un año paralizada y ni la mitad de la infraestructura levantada, según un informe redactado por la Comisión de Contraloría y Gestión Pública del municipio Pedro Zaraza, a pesar de que se le asignaran recursos en dos oportunidades: Bs. 137.399 millones en 2011 y Bs. 228.423 millones en 2012, provenientes del Fondo Nacional para el Desarrollo Endógeno ( Fonden ).

Desde hace tres años, mientras la producción bajaba, la nómina crecía: de 4 mil trabajadores fijos en 2010, la empresa socialista pasó a 5 mil 669 en 2011. En 2012 ya ascendía a 6 mil 531, según el balance de gestión de Minpal (2011 y 2012).

En medio del conflicto, aparecen varios factores: ineficiencia, falta de gerencia profesionalizada y esquema administrativo con fines ideológicos más que comerciales, analiza el ingeniero químico y experto lácteo, Rodrigo Agudo.

La empresa, que durante 20 años funcionó bajo esquema privado, se convirtió en líder del sector pasteurizado, dominando 33% del mercado de leche y jugos, describe el especialista.

Cuando fue adquirida por el Estado, cambió su orientación hacia el mercado social (Pdval, Mercal), perdiendo presencia en el comercial tradicional.

“Los Andes se convirtió en un hueco negro de los recursos del Estado. Sus deudores son los mismos organismos estatales. En cinco años ha triplicado su nómina (más grande que cualquier empresa privada). Ante la baja de la producción, la sobrecarga laboral es fuerte”, observa Agudo.

Manuel Cipriano Heredia, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga), considera que el problema de LLA radica en la falta de materia prima . “Existe un rezago entre los costos de producción y los precios máximos fijados para los productores. LLA paga a precios regulados, por lo que los productores se han desplazado a mercados más rentables como las queseras, que concentran 70% de la producción nacional. Al no tener suficientes proveedores, la estatal recurre a la importación. El Gobierno compra en el extranjero a dólar preferencial leche líquida y UHT, con lo cual están pagando por 88% de agua”.

Para el productor barinés Rainer Vivas, no se trata solo del control de precios, sino de la falta de subsidios permanentes y otros beneficios para apoyar la labor del campesino. “La nacionalización de LLA fue una buena decisión. Pero faltan mecanismos para incrementar la producción”.

Heredia concluye que “LLA es solo parte del problema. El Gobierno debe entender que todos los sectores involucrados en lácteos debemos sentarnos a discutir la regulación de precios y una política para el desarrollo de la industria”.

EM