La única explicación para intermediación del chavismo en negociaciones de paz del ELN

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marzo 31
/ 2016

Este miércoles Caracas acogió el anuncio oficial de la incorporación de la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) al histórico proceso de diálogos en busca de la paz en Colombia. El gobierno del presidente Nicolás Maduro también auspiciará y recibirá rondas de negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y miembros del grupo insurgente izquierdista. Pero esta participación del chavismo no es nada casual. Tanto la prensa colombiana, así como el diputado opositor por el estado Apure, Julio Montoya, varios actores políticos y pobladores de municipios fronterizos han denunciado que el ELN opera libremente en territorio venezolano.

Hace más de tres años se inició el complejo proceso de negociaciones entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) bajo los auspicios de la Cuba gobernada por los hermanos Castro. Pero la responsabilidad por la muerte de 260.000 personas, la desaparición de otras 45.000 y el drama de 6,6 millones de desplazados, también es compartida por el ELN (además del Estado colombiano).

Montoya, una de las personas que desde Venezuela le solicitó públicamente al Gobierno del presidente Juan Manuel Santos que incluyera en sus negociaciones de paz a esa guerrilla, expresó su respaldo poco después del anuncio del acuerdo de conversaciones.

“La presencia del ELN en territorio venezolano es importante, sobre todo en el eje Apure-Táchira. Si se va a conseguir la paz con las FARC, no tiene sentido que no se logre con el ELN. Esperamos que la paz en Colombia conlleve también a la paz en nuestras fronteras”, dijo el parlamentario a el medio informativo  El Estímulo. Añadió que el próximo jueves el Parlamento Latinoamericano va a tratar el tema.

La internacionalista María Teresa Belandria interpreta que el hecho de que Venezuela se vaya a convertir en una de las sedes de las comisiones de diálogo entre el ELN y el Gobierno colombiano- cosa que se anunció este miércoles-, indica que el país es confiable, tanto para la guerrilla, como para el gobierno de Juan Manuel Santos.

Esa cercanía también se nota en el hecho de que Caracas haya sido elegida como escenario para hacer el anuncio público.

La analista recordó que no es primera vez que un grupo armado escoge a Venezuela como representante para mediar en este tipo de procesos. Luego de que en los diálogos entre las FARC y Bogotá, las partes designaran en 2011 a Cuba y a Noruega como países garantes, se llegó a la conclusión de que se necesitaba nombrar a más facilitadores y la guerrilla escogió a Venezuela y el gobierno colombiano a Chile.

“Venezuela se convirtió en el proveedor logístico de las negociaciones de paz en La Habana”, sostuvo.

Lo que sucedió en 2011 con las FARC, se está repitiendo ahora con el ELN. “El gobierno de Santos, comenzó conversaciones secretas con ese grupo armado en Venezuela y en Ecuador hace más de un año. Lo que se está anunciando ahora es el inicio de las conversaciones públicas”, destacó Belandria.

El analista, Luis Daniel Álvarez, reseñó que el ELN, a diferencia de las FARC, es un grupo que se ha visto disminuido en fuerza. “Según cálculos conservadores, para la época del presidente Álvaro Uribe, quedaban entre 800 y 1.500 combatientes. Es decir, los podías sentar a todos en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela y aún quedaban asientos libres, pero esto no quiere decir que la negociación no sea importante”.

Álvarez señaló que el principal lugar elegido para negociar era Caracas, pero dada la situación crítica que atraviesa el país, surgieron dudas de que el punto de encuentro se mantuviera. “Venezuela podría quedar como garante, pero no como sede de negociación ya que lo mínimo que puede pasar es que se vaya la luz”.

Los apagones, la escasez de comida y medicinas, la altísima tasa de homicidios, así como la crisis institucional hacen pensar acerca de la capacidad que tiene el gobierno del presidente Nicolás Maduro para ser garante de este tipo de acuerdos.

Belandria considera alarmante es que Venezuela sea considerado una nación confiable para establecer un proceso de diálogo entre partes que mantienen un conflicto armado de más de medio siglo, pues “ese mismo gobierno no ha sido capaz de abrir las puertas al diálogo con la oposición de su propio país”.

Destacó que aunque la intención del gobierno pueda ser que se termine el conflicto armado en el país vecino, no se está buscando lo mismo en el territorio nacional.

“El gobierno venezolano puede sentar al ELN con el gobierno colombiano, pero no sentarse con la guerrilla venezolana ya que esta, mejor conocida como, el Frente Bolivariano de Liberación, es una guerrilla pro-gobierno”, destacó en referencia a los llamados “Boliches” que operan especialmente en municipios del Alto Apure.

EE