La república de Weimar y la de Maduro ; Por Froilán Barrios

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mayo 04
/ 2016

Este periodo de la historia política de Alemania fue uno de los más convulsionados, desarrollado desde 1918 hasta 1933 reconoce la derrota del imperio alemán en la primera guerra mundial, en medio de una terrible crisis económica y social la nación herida fue obligada a indemnizar mediante exigencias y reparaciones a los países aliados afectados por la Gran Guerra, en el ámbito de la capitulación de los tratados de Versalles y en el contexto de una hiperinflación donde un dólar en tan solo tres meses paso a valer 160 millones de marcos alemanes, el boleto de un trolebús o un periódico valían 2 y 3 millones de marcos respectivamente. La hiperinflación de 1923 acabó con la sociedad germana de preguerra, conduciendo a ritmo frenético a la miseria absoluta al pueblo alemán.

En comparación con el citado caso alemán algunos piensan que en nuestro país la hiperinflación no ha tocado a su fin, y que hasta ahora lo que hemos visto son los trailers del film de horror que se nos avecina. Lo cierto del caso es que ante el brutal impacto que conocemos de una inflación 2014 de 80%, de 2015 con un registro de 300% y la que se pronostica para 2016 de 700% y de incluso para 2017 de 2000%, los aumentos de salarios anunciados pomposamente por el mandatario nacional no emocionan a nadie, para muestra desde diciembre 2014 hasta el pasado 30-04-2016 el acumulado de los aumentos presidenciales ronda el 170%, siendo por lo tanto incapaz de dotar al trabajador venezolano de suficiente poder adquisitivo para subsistir.

Es más la irresponsabilidad presidencial lo conmina a anunciar ininterrumpidamente aumentos salariales y por otro lado no dota a una gran parte del aparato administrativo nacional para honrarlos. Es el caso de las 335 alcaldías y 24 gobernaciones donde los trabajadores en muchas de ellas continúan devengando el salario mínimo de inicios de año 2016 de 9648 y la cesta ticket de 6.800, lo que significa que el aumento decretado para este año en marzo pasado de 11.578 bs, y la cesta ticket de 13.800 tampoco la han recibido. Que se podrá esperar entonces del recién decretado aumento de salario mínimo a 15.050 bs. Y la cesta ticket de 18.300 bs.

Pretendiendo darse un baño de popularidad el pasado primero de mayo con este aumento, su efecto producirá todo lo contrario, mas fuentes de trabajo cerradas y decenas de miles de pequeñas y medianas empresas donde laboran millones de trabajadores con un futuro incierto, por decisiones inconsultas que no guardan ningún tipo de racionalidad con la realidad de un mercado prácticamente paralizado por la escasez de divisas, la caída de los servicios públicos electricidad y agua, que ha determinado semanas de 1 día de labor, ya que en el sector público se labora desde enero de este año, solo hasta mediodía.

Para colmo de males su anuncio de convocar a una huelga general si la oligarquía toma el palacio de Miraflores y por otro lado su discurso y ejecutorias de arremeter contra las empresas que cierran como el caso de la Polar, donde fue ordenada la toma militar de las instalaciones, anuncian un peligroso trance para nuestro país. En el caso de la República de Weimar sabemos que sirvió de marco al ascenso del nazismo en 1933, aquí no sabemos a qué callejón de la historia nos conduce este desastre de gobierno.