La pelea que comenzó por Facebook terminó con la muerte de un niño de 6 años

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febrero 25
/ 2016

Buscaban venganza por una pelea en Facebook cuando el pasado sábado abrieron fuego afuera de un edificio de apartamentos ubicado en el noroeste del Condado Miami-Dade contra un hombre a quien la policía identificó solamente como “Ju Ju”.

Por su parte, Ju Ju devolvió los disparos y se desató un violento tiroteo en donde dos agresores sobrevivieron. En medio de la balacera, fue alcanzado por los disparos King, estudiante de primer grado de la escuela primaria Van E. Blanton, cuando iba a comprar algunos caramelos.

Tras obtener dos órdenes de registro y arresto, el miércoles la policía arrestó a Irwen Pressley, de 17 años, y a Leonard Adams, de 18 años, y los acusó de homicidio en segundo grado por la muerte de King y de intento de homicidio en primer grado por agredir con armas de fuego a su blanco. Ambos fueron llevados a la cárcel Turner Guilford Knight (TGK) sin derecho a fianza.

Pressley, que estaba bajo libertad provisional por robo a mano armada, lleva puesto un monitor electrónico que lo ubica en el lugar de los hechos en el momento de la balacera. La policía también encontró una pistola de 9 mm en la casa de Pressley que, según dijo, el adolescente admitió haber usado para dispararle a Ju Ju. De igual modo, la policía señaló que Adams sufrió una herida en el cuello de un proyectil que Ju Ju disparó.

Los arrestos, apenas cuatro días después del incidente, para una comunidad estremecida por las muertes violentas de niños y adolescentes, tuvieron lugar rápidamente.

El asesinato de King condujo a marchas, vigilias con velas y peticiones para obtener información o pistas sobre los culpables. Muchas personas, cansadas de una violencia casi diaria, se comunicó de una forma u otra con la policía, dijo un portavoz.

“El respaldo ha sido abrumador”, dijo Santonio Carter, padre del niño muerto. “Pero no debió morir mi hijo de seis años para que la comunidad brindara su amor. No nos vamos a parar”.

En todo el condado, cerca de cuatro docenas de niños y adolescentes, la mayoría en barrios pobres, han perdido la vida y muchos más han resultado heridos en balaceras desde enero de 2015.

Aunque la policía ha podido localizar a los sospechosos, el ciclo de violencia armada ha seguido.

Alberto Carvalho, superintendente de las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade, quien ha acudido en persona al lugar de los tiroteos para pedir el cese de la violencia, aplaudió el trabajo de la policía, pero señaló que desde la muerte del pequeño Carter el sábado han tenido lugar otros encuentros a tiros.

El miércoles por la noche, la policía estaba investigando dos balaceras más en el noroeste de Miami-Dade: un muchacho de 16 años fue herido en una pierna y otro murió baleado a pocas cuadras de distancia. El martes, un adolescente de 13 años fue baleado por una mujer que conducía un automóvil en North Miami Beach que pensó que le quería robar su auto. El mismo día, un joven de 16 años resultó herido en el hombro por un grupo de muchachos que andaban en bicicleta, mientras jugaba con unos amigos en el sur de Miami-Dade.

“Es un frenesí armado que no se ha detenido”, dijo Carvalho

Se cree que los arrestos de Adams y Pressley no serán los únicos en una investigación que tiene todavía muchas interrogantes que contestar. La policía dijo que “una gran cantidad de armas” se han confiscado y al menos eran tres los agresores. Hasta el momento las autoridades no han dicho si fue una bala disparada por Adams o Pressley la que mató a Carter. El miércoles tampoco se sabía con certeza si la policía había comprobado el proyectil que mató al pequeño con alguna de las armas que halló.

La policía le pidió a la comunidad que se mantenga vigilante. Están todavía buscando un Lexus de color negro, modelo de principios del 2000 que probablemente tiene infinidad de agujeros de balas.

ENH