La lógica del golpe ; Por César Miguel Rondón

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febrero 16
/ 2016

Una vez que el Tribunal Supremo de Justicia decidió desconocer la decisión de la Asamblea Nacional, que negó el Decreto de Emergencia Económica solicitado por el gobierno, el presidente de dicha Asamblea, Henry Ramos Allup, resumió la grave situación de la siguiente manera: “Este gobierno está buscando que le den un golpe de estado”.

Tiene su lógica la afirmación de Ramos Allup. Si el presidente desde que subió al poder se ha comportado como el niño malcriado e incomprendido, al que le va mal en la escuela porque la maestra la tiene cogida con él, el niño al que no le rucharon las metras sino que se las robaron, el niño al que todo le sale mal porque todos estan en su contra y nadie lo quiere. Pues bien, para ese niño llorón que se hace la victima constantemente, nada mejor que coronar su fracaso siendo la victima verdadera y definitiva de un golpe de estado. Saldría del poder, según su curioso criterio, de manera un tanto honrosa, a lo Allende, aunque sin el extremo de la muerte, que tampoco hay que exagerar. Yo quería hacer tanto por el país –diría desde la capital de algún país amigo- pero no me dejaron, me dieron un golpe de estado. A su vez, le dejaría el país un problemón: un gobierno militar (porque todos sabemos que los golpes sólo los pueden dar los militares) sin melindres ni disimulos, sin apellidos.

Sin embargo, si bien tiene lógica la observación, la frase de Ramos Allup sería lo peor que nos podría pasar a los venezolanos. No solo porque el presidente y su gobierno saldrían ilesos, políticamente hablando, sino porque le dejarían al país un problemón: otro gobierno militar, pero esta vez ya sin caretas ni fecha de vencimiento. Pero, en honor a la verdad, después de estos 17 años de desaguisados, de corrupción sin límites, de violaciones a la Constitución y a las leyes, de la destrucción económica, social, moral e institucional del país, ¿todavía hay alguien que, en su sano juicio, quiera seguir con un gobierno militar?