La destrucción del trabajo en nombre de los trabajadores ; Por Froilán Barrios

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abril 20
/ 2016

El Ingreso Nacional contiene entre sus elementos fundamentales la participación del Capital y el Trabajo en la economía de un país, donde las remuneraciones son el aporte de millones de trabajadores registrados en la Población Activa, el Capital es el aporte del Estado y sector privado. Mientras mas equilibrada es esta relación, mayores signos de prosperidad serán factibles en la sociedad, para muestra veamos los indicadores socioeconómicos de la Unión Europea, Noruega, Estados Unidos y de la Cepal en América Latina.

En estos países la existencia de políticas públicas que fortalezcan al mundo del trabajo, son condición esencial de programas de gobierno que promuevan la presencia del Estado, inversión de capital privado y expansión del empleo decente a millones de trabajadores. Aun cuando las desigualdades sociales persisten y generan conflictos laborales, existe un marco de dialogo para abordar soluciones en el contexto de la Globalización.

Evidentemente éste no ha sido el curso adoptado por quienes gobiernan Venezuela desde 1999; cuyo signo ha sido un discurso redentor hacia los trabajadores, reafirmado en la imposición de una nueva Ley del Trabajo mediante decreto en 2012, ha tenido solo como objetivo condicionar absolutamente el desarrollo económico nacional, al proyecto político socialismo del siglo XXI de la hegemonía gobernante.

Pues bien los resultados han sido devastadores, cuando portavoces sindicales resaltan que más de 5 millones de trabajadores no pueden subsistir con su salario, la cantidad resulta conservadora cuando agregamos a la economía informal y a los desempleados cuya cantidad duplica la cifra señalada, al certificar que en realidad somos un país de pobres que alcanza a 80% de la población activa.

Por otro lado expertos laboralistas señalan que el número de trabajadores formales descendió el ultimo año (2015), perdiendo el sector privado mas de 500.000 puestos de trabajo, donde trabajadores migran al sector informal para ganar más dinero, al punto que solicitan sus prestaciones sociales para “invertirlas” en el mercado de canje de productos, donde se les multiplica el 2.000%, resalta el nuevo gran negocio del siglo XXI, el bachaqueo, “éste es más rentable que ganar un sueldo fijo trabajando para una empresa”, sin tener que pagar impuestos o alquilar locales de venta.

En este contexto producto de la caída de los servicios de electricidad y agua, el ejecutivo nacional promueve asuetos como remedio y la distracción al malestar salarial de sus trabajadores, generando en 2016 la perdida de un mes de trabajo en el sector y la desatención al ciudadano, lo que aunado al ausentismo generalizado de 20% en el sector privado por la interpretación discrecional del Ley del Trabajo, las marchas convocadas directamente por el Presidente de asistencia obligatoria, y la caída de 50% de la capacidad instalada industrial como lo señala el Presidente de Fedecamaras, demuestran la involución de la cultura del trabajo en Venezuela, país donde se destruye trabajo en nombre de los trabajadores.