Hiroshima ; Por Miguel “Nacho” Mendoza

A- A A+
marzo 21
/ 2016

La palabra “Hiroshima” me trae a la mente la imagen de la nube de hongo que produjo el ataque nuclear ordenado por el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, en el año 1945, contra el Imperio Japonés. Más de 160.000 inocentes fueron reducidos a cenizas; un conocimiento adquirido en un ensayo que, como estudiante, me tocó hacer sobre La Segunda Guerra Mundial. El día de hoy, a esa referencia visual, se le suma una nueva imagen que también tiene que ver con una “bomba”, pero de esas que lanzan en programas matutinos de entretenimiento.

La pequeña ciudad donde vivo en los Estados Unidos se llama Doral, apodada, entre locales y visitantes frecuentes, “Doralzuela”, un híbrido entre su nombre original y el del país de procedencia de más del 70% de sus habitantes; Venezuela. En nuestra ciudad se respira la idiosincracia del venezolano, se notan las costumbres, se come la comida típica, se escucha la música tradicional, te encuentras muchas veces con la bandera, e incluso tenemos una estatua de Bolívar detrás de una arepera. Hay quienes dicen que Doral es el corazón del exilio. Como es de suponer, en su totalidad, es una comunidad opositora, hay asilados, perseguidos políticos, expropiados, gente que realmente siente odio por el gobierno de turno.

En Doral casi todos se conocen, saben un poquito de la vida del otro, cuáles son sus negocios, el carro que maneja, etc; ustedes saben, “pueblo chiquito, infierno grande”. Cada vez que abre sus puertas un nuevo establecimiento comercial en la ciudad, son muy pocos los que no se enteran. A través de las redes sociales se filtró una foto reciente del Alcalde, también venezolano, haciendo acto de presencia en la inauguración de un spa, como muestra de apoyo a los jóvenes emprendedores e inversionistas que aportan al continuo crecimiento y desarrollo de la ciudad. En la fotografía, con una gran sonrisa y una amplia evolución en su apariencia, aparece “Iroshima” Bravo, venezolana que ocupó varios cargos importantes dentro de las líneas del chavismo, una paisana que en muchas de sus intervenciones públicas se mostró como chavista radical. Militó por las filas del PSUV, fue diputada, dejó su huella en el SENIAT, en el Ministerio de Turismo, se rumoró un vínculo sentimental con el fallecido político oficialista William Lara y luego con el mismísimo comandante Hugo Chávez.

Doral se revolucionó al enterarse de que la dueña del nuevo spa del pueblo era el mismo personaje a quien muchas veces se le vio en entrevistas, un poco desaliñada, con camisa roja y hablando sobre las atrocidades del imperio. Las tarjetas de presentación del spa decían: Jennifer Bravo. En un intento de pasar desapercibida, nuestra compatriota le dio uso a su segundo nombre, pero no tuvo éxito. ¿Saben ustedes cuánto vale abrir un negocio pequeño en los Estados Unidos? ¿Cuántos dólares se necesitan para lograrlo? ¿Qué venezolano tiene acceso a esa cantidad? Ayer hablaba con un amigo sobre la visita de su hermana y sus cupos de viajero y resulta que la tarjeta solo le permitía gastar 25 dólares diarios de los 700 aprobados.

He recibido cientos de peticiones de ayuda de parte de gente varada en otros países por el bloqueo de tarjetas del Banco Bicentenario; viví una experiencia con una señora y su esposo en Panamá que tenían tres días durmiendo en el aeropuerto porque habían perdido el avión y ya no tenían cupo, no había manera para ellos de volver a menos de que yo los ayudara; están los que no logran aprobación, los que sueñan con un grado educativo y deben renunciar a ese sueño, los que tienen familiares enfermos esperando divisas preferenciales y les toca enfrentar el fallecimiento de su ser querido por no haber podido brindarles una intervención temprana, en algún país conocido por contar con especialistas en sus casos, todo por la falta de dólares.

Por la medida pequeña, montar un negocio como el “Spa de Iroshima” no baja de 300.000 dólares de inversión. ¿De dónde nuestra ex-diputada sacó ese dinero? ¿A cuántas personas hubiese podido asistir el gobierno con esa cantidad? ¿Un sueldo de cargo político es así de alto? ¿Cuántos funcionarios han desangrado la economía de Venezuela y se han enriquecido con chanchullos y trampas, utilizando las divisas de todos los venezolanos? ¿Cuántos han sido descubiertos? ¿Quiénes siguen en el poder? A Iroshima le detonó su bomba porque confiada en su artillería, no se percató de que había pólvora en el aire y se llevó por delante a millones de venezolanos con una onda expansiva que ahora mantiene alerta a todos los que nacimos en Venezuela. Los corruptos no se salvarán ni que se cambien el nombre, un país completo sabe quiénes son, conocemos sus caras, no hay escondite que valga.

De bomba en bomba irán perdiendo su guerra declarada en contra de los ciudadanos. Así como a Japón le tocó recuperar Hiroshima después del desastre que dejó la bomba, muchos queremos recuperar nuestra Venezuela aunque sigan saliendo bombas como la de “Iroshima”.