Gallegos y el triunfo de la barbarie ; Por César Miguel Rondón 

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junio 17
/ 2016

El diario 2001 vuelve a titular en el día de hoy con el tema del saqueo a las tumbas de los ex presidentes. Dice: “Saqueo a tumbas de expresidentes levanta roncha. Parientes de Gallegos y Medina Angarita reiteran que los panteones familiares fueron profanados, aunque el Alcalde de Caracas califica de patraña la información difundida. Ecarri denuncia “parapeteo exprés” del sarcófago del escritor sin pesquisar. La AN investigará el caso”.

Es insólito que, en medio de tantas y tan graves dificultades por las que atraviesa el país, sea noticia que se profanó una tumba para robar unos huesos. Y es noticia porque no es un hecho accidental, sino que forma parte de una penosa y lamentable práctica que se ha hecho frecuente en estos años de revolución bolivariana. Esta práctica viene de Cuba, de los llamados “paleros”, los ritos ñáñigos. Se supone que ellos “trabajan” con los muertos, como ocurre con el vudú haitiano. Dicha práctica ha logrado muchos seguidores, especialmente, al parecer, entre los afectos a la revolución.

Según el libro de David Placer, Los brujos de Chávez, el expresidente era el primero que se inclinaba sobre estas creencias. Inclusive advierte que el propio Chávez era “palero”.

Con tantas angustias que vivimos, con tanto que aprender, con tanto tema importante al cual dedicarnos, resulta absurdo que tengamos que detenernos a averiguar qué es eso de los paleros. David Placer, a propósito del reciente saqueo de las tumbas de los ex presidentes, me comentó: “los paleros me cuentan que un policía busca restos de un policía, un general busca restos de un general, un político busca restos de un político. ¿Por qué? Porque se supone que al ser personas que en vida tuvieron la misma profesión del palero le van a proteger, le van a ayudar y se van a convertir, pues, su gran instrumento para triunfar.” ¿Quién puede, entonces, si el asunto funciona con semejante lógica, estar profanando tumbas de expresidentes? ¿Qué es lo que está buscando?

El hecho tiene una gravedad particular porque sí despierta sospechas. Por un lado nos contacta el propio Medina Felizola -hijo del General Medina Angarita- para denunciar que han profanado la tumba de su padre. Y Theotiste Gallegos -la nieta del escritor- por las redes sociales difunde la noticia de que han profanado la tumba de sus abuelos para llevarse los huesos. Y llama enormemente la atención que Jorge Rodríguez suspenda por un momento sus muchas actividades para boicotear las firmas del revocatorio, para decir que eso, la profanación de las tumbas, es mentira.

¿Por qué le interesa a Rodríguez desmentir la noticia? ¿Por qué hace de eso un punto tan importante y crucial?

Lo cierto es que por las redes circularon las fotografías y los videos que nos muestran las tumbas profanadas de ambos expresidentes. Y pocas horas después de conocido el escándalo, apareció la fotografía donde vemos al Ministro de Cultura, Freddy Ñañez, acompañado de Roberto Hernández Montoya, presidente de la Casa Rómulo Gallegos, “verificando” que las tumbas no habían sido profanadas. Pero la trampa es tan burda y torpe, que donde están parados se ve claramente la división entre el mármol viejo, que quedó intacto tras la profanación, y el nuevo cemento que, evidentemente, se colocó minutos antes. De allí que Antonio Ecarri denuncié lo que él define como “parapeteo exprés”.

¿Por qué ese interés en negar algo que sin duda ocurrió? Hoy El Universal, que es un diario no precisamente opositor, destaca en su primera página: “Cuadrillas del municipio libertador, limpiaron y restauraron la tumba profanada del expresidente Rómulo Gallegos”. Es decir, El Universal da como un hecho no sólo que sí fue profanada la tumba, sino que fueron las propias cuadrillas de Jorge Rodríguez las que la restauraron.

Despierta todo tipo de sospechas y suspicacias que se ponga tanto empeño en querer ocultar lo evidente. Pero sí es realmente lamentable que, ya en la segunda década del siglo XXI, tengamos que detenernos sobre este tipo de cuestiones oscuras, de brujería y ritos perversos, que vienen vaya usted a saber de cual sociedad primitiva. Pero así es la Venezuela que estamos viviendo. Una Venezuela anacrónica, absurda, donde por lo visto la brujería negra vale tanto como la ciencia más importante, pulcra y exacta. Es una pena.

Para cerrar, un pequeño detalle que destella entre los escombros profanados. Quien con intenciones brujeriles se haya llevado los huesos de estos expresidentes, ¿lo hizo para qué? Porque es curioso se llevó los restos de dos expresidentes que fueron derrocados por golpe de estado.