Estos son los alimentos “malos” que no deben faltar en su dieta

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abril 11
/ 2016

Es el caso de estos cinco alimentos, que ni son tan malos como siempre se ha dicho, ni son tan sumamente buenos como nuestro propio titular asegura. Lo que sí es realmente bueno, es que empiecen a formar parte de tu dieta. Sácales de la lista negra y mételos de nuevo en la cesta de la compra: alimentos básicos que además son de lo más baratos.

Las normas y recomendaciones sobre nutrición cambian casi cada día, más aún teniendo en cuenta que si hay algo que mueve el interés de cientos de personas en todo el mundo es el ser capaces de alcanzar esa abstracta meta de llevar una vida saludable. Así, lo que hoy es malísimo para tu intestino puede que dentro de un mes sea considerado superalimento por alguno de los miles de nutricionistas que hacen uso de la libertad de expresión para soltarnos su retahíla de directrices alimenticias.

Nadie está diciendo que todos mientan, pero tampoco que siempre digan la verdad. El hecho es que hay muchas creencias que no tienen ninguna base científica o, peor, que siguen a rajatabla aquellas creencias populares que recientes estudios se han molestado en desmentir o, cuando menos, dar un nuevo enfoque. Es el caso de estos cinco alimentos, que ni son tan malos como siempre se ha dicho, ni son tan sumamente buenos como nuestro propio titular asegura. Lo que sí es realmente bueno, es que empiecen a formar parte de tu dieta. Sácales de la lista negra y mételos de nuevo en la cesta de la compra: alimentos básicos que además son de lo más baratos.

Patatas

“La patata es uno de los pocos vegetales considerados insalubres. Precisamente como consecuencia de su alto índice glucémico, suele agruparse con los alimentos elaborados a partir de hidratos de carbono refinados, los que todo el mundo insiste debes evitar”, explica Scott Harding en ‘The Conversation’. Lejos de ser el equivalente a un plato colmado de pasta, la realidad es que las patatas son un fuente rica en hidratos de carbono naturales, vitamina C, vitaminas del complejo B y minerales.

No obstante, tanto Harding como otros tantos estudios, lo que marca la diferencia en este alimento es la forma en la que se cocine, siempre mejor hervidas que fritas. El proceso de elaboración modifica los almidones de la patata, elementos que se han llevado la peor reputación durante estas últimas décadas siendo en realidad la clave para proteger nuestras bacterias intestinales. La recomendación: cocinar y enfriar las patatas para aumentar la cantidad de almidón y que actúe como una fibra dietética para nuestro organismo. Un alimento ideal para bajar de peso gracias a su capacidad para llenarnos con una pequeña ración.

Huevos

Durante mucho tiempo, se pensaba que los huevos eran malos para el corazón y aumentaba los niveles de colesterol en sangre, y por eso en casa apenas los comíais. Sin embargo, los nuevos estudios han demostrado que el incremento del dañino colesterol está más ligado a la ingesta de grasas saturadas y trans que a la de productos que contengan colesterol. Es decir, que el dedo acusador apunta con inquina a las carnes rojas y a la bollería industrial, dejando libre, por fin, al huevo.

Una de las fuentes más importantes de proteínas, los huevos además contienen gran cantidad de grasas saludables, fósforo, hierro, cinc, vitaminas A, E, B2 y B12 y ácido fólico. ¿Necesitas más argumentos para no obviar tu ración semanal de al menos tres unidades? Allá va: los huevos no engordan y sacian nuestro apetito durante más horas que multitud de aperitivos, de ahí que sean pocas las dietas que no los incluyan entre sus menús.

Mantequilla vs. margarina

Una de las ‘batallas’ más confusas en lo que a alimentación se refiere, la eterna duda sobre cuál de las dos es mejor para la salud continúa siendo motivo de debate. Cuando le pidieron al experto en nutrición Kris Gunnars que analizase para ‘Business Insider’ algunos de los principales problemas de salud que pueden derivarse de los malos hábitos de la dieta moderna, no dudó en sacar este recurrente tema a la palestra.

Como explica Gunnars, “la mantequilla en realidad contiene nutrientes que protegen contra enfermedades del corazón como la vitamina K2”, por lo que tendría más sentido dejar de promocionar e impulsar el consumo de margarina y volver a la tradicional mantequilla (eso sí, como todo, en su justa medida).

Es más, existen diferentes estudios que demuestran que sustituir la mantequilla por margarina rica en grasas insaturadas puede suponer un gran beneficio para la salud cardiovascular. Estos hechos se explican debido a que la sustitución de grasas saturadas por insaturadas favorece el mantenimiento de los niveles normales de colesterol, algo muy importante teniendo en cuenta que el colesterol elevado es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Ante tanta duda, ya son varias las marcas especializadas en una u otra, que han sacado a la venta versiones en las que ambas aparecen mezcladas en el mismo bote. Un ‘ni para ti ni para mi’ en toda regla que, por el momento, puede mantener en tablas las histórica disputa.

Lácteos

Hace tiempo que te pasaste a los yogures, leches y quesos desnatados porque los productos ‘light’ son mucho mejores para el organismo y, además, adelgazan. ¡Error! Los lácteos enteros, tal y como demostró una investigación publicadada en la revista ‘American Journal of Clinical Nutrition’, además de ser una importante fuente de proteína y calcio, contienen una serie de grasas saludables que nos ayudan a mantenernos saciados durante más tiempo y, en consecuencia, comemos menos y bajamos de peso.

Sin embargo, no todos los expertos piensan así y otros como el metaestudio publicado en ‘Nutrition Reviews’ acusaba a los ‘enteros’ de tener relación con el desarrollo de algunos tipos de cáncer como el de próstata o el de ovario, recomendando encarecidamente decantarnos por la rama baja en grasas de leches y yogures.

Todavía hay mucha controversia sobre los daños colaterales que puede tener el consumo de lácteos para nuestro intestino especialmente llegados a una determinada edad en la que, según advierten algunos expertos, podríamos ser incapaces de digerirlos correctamente.

Cerveza

Al margen de si quienes están detrás de la financiación de los estudios son o no las grandes empresas cerveceras, el hecho es que cada día surgen más informaciones sobre los beneficios para nuestra salud de beber el adictivo y refrescante zumo de cebada. Entre los más recientes se encuentra el publicado en la revista ‘Journal of Agricultural and Food Chemistry’ según el cuál el consumo de cerveza cuida de nuestra salud cardiovascular gracias a los antioxidantes y las propiedades antiinflamatorias que contiene. Tras meses de trabajo, aquella investigación pudo demostrar que en los hombres con enfermedad arterial coronaria, el consumo de una sola cerveza diaria de unos 350 mililitros durante un mes ayuda a reducir el riesgo de un ataque al corazón.

Y no es una información aislada. Otro estudio titulado ‘Bases científicas de los efectos beneficiosos del consumo moderado de cerveza en el sistema cardiovascular’, dirigido por el doctor Ramón Estruch, consultor senior en Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, observó que los marcadores inflamatorios y la estabilidad de la placa de ateroma (cúmulo de grasa en la arteria) relacionados con los problemas cardiovasculares se vieron reducidos tras la ingesta de cerveza.

Suma y sigue porque incluso se ha llegado a decir que su consumo nos hace más inteligentes, reduce hasta en un 50% la posibilidad de desarrollar cataratas y elimina casi por completo el riesgo de padecer doloroso cálculos renales. Eso sí, todas estas investigaciones coincidieron en una cosa más allá de lo buenísima y saludable que es la cerveza: hay que hacer un consumo moderado.

 

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