Esto es lo que le sucede a tu cuerpo si aguantas las ganas de ir al baño

Seamos claras. Todo el mundo tiene un apretón de vez en cuando. Sin embargo, la realidad es que ir al baño en la oficina o en un bar puede ser muy incómodo. Por eso, hay quien se las ingenia para esperar a llegar a casa para descargar. Si lo consigues, sabrás que es incómodo, pero quizás lo que no sabes es que también puede ser malo para tu salud.

El horario y la frecuencia de “ir al baño” depende de cada persona, pero suele suceder después de comer. Por las mañanas, el café también actúa como estimulante intestinal, obligándote a hacer una vista al señor Roca.

Después de dos horas…

La primera vez que retienes el impulso es sencillo. Aprietas un poco las nalgas y…¡listo! Sin embargo, ¿qué pasa cuando llevas dos horas con ‘eso’ ahí dentro? El doctor Nikel Sonpal, profesor clínico auxiliar en el Colegio Tuoro de Medicina Osteopática en Nueva York, explica que “en las primeras horas, sientes una sensación de presión abdominal. Algunas personas lo describen como cólicos abdominales, mientras que otras tienen más urgencia”.

Después de seis horas…

“Aguantarte las heces empieza a tener un impacto en tu cuerpo”, explica Sonpal. Aunque en este punto podrías perder la urgencia de defecar, esto no es bueno. La caca no desaparece por arte de magia sino que se está convirtiendo en estreñimiento.

Después de 12 horas…

Cuanto más esperes para ir al baño, más sufrirás cuando te sientes en el retrete. En este punto, según Sonpal, empezarás a notar el vientre distendido. Esto sucede porque la presión se acumula hasta tal punto que es imposible mantener el estómago plano. Si sigues esperando para defecar, corres el riesgo de experimentar tensiones, sangrado o, incluso pequeñas lágrimas.

Si sigues aguantando…

Llegado a este punto, aunque nunca se ha oído que alguien haya muerto por aguantar las ganas de hacer caca, es posible que tengas que tirar de laxantes para poder evacuar. O, aún peor, que necesites la ayuda de un médico para sacarlo de forma manual. Si quieres ahorrarte verte en una situación así la solución es sencilla: ve al baño cuando tu cuerpo te lo pida.

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