Esto es lo que hace una mañana achocolatada por tu salud

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mayo 23
/ 2016

El chocolate es uno de esos placeres que casi todo el mundo disfruta y aunque usualmente se come en el postre o como merienda, en algunas preparaciones queda delicioso en el desayuno y además de sabor, te dará un extra de energía para destacar en un día largo.

Claro que comer trozos de chocolate en ayunas no es la mejor idea, pero sí puedes incluir un poco de sirope achocolatado en tu café, para degustar un mocaccino casero, o hacer una leche achocolatada fría o caliente, que sea suave y baja en azúcar, y si gustas un sabor intenso, ve por un chocolate caliente. Si prefieres algo más ligero, anímate a preparar una infusión de cacao, que te dejará con un cálido aroma y no es nada empalagosa.

Si en vez de bebidas, prefieres incluirlo como alimento, unas galletitas con chispas de chocolate son buena compañía de un vaso de leche, así como un croissant con un poco de chocolate derretido en su interior acompaña bien a un café o una taza de té.

Otra opción chocolatera es una rebanada de torta de chocolate, pero es mejor una estilo ponqué o bizcocho que algo muy cremoso como una marquesa o un dulce frío, más apropiado para otro momento del día. También puedes salir de la rutina con unas panquecas de chocolate, simplemente sustituye una cuarta parte de la harina en la mezcla por cacao en polvo, o preparar tus panquecas clásicas y espolvorea una combinación de canela, cacao y azúcar impalpable cuando estén tibias.

Para una alternativa más ligera, rallar algo de chocolate negro en la granola o agregarle a ésta chispas de chocolate sin azúcar resulta muy agradable. Incluso puedes luego combinarla con yogurt (lo mismo puedes hacer con tu cereal favorito en vez de granola, y combinarlo con leche).

En general, la idea de incluir el chocolate en el desayuno es ser sutil, e incorporar cantidades pequeñas que deleiten tu paladar y no que lo aturdan.

CV