Estas son las malas noticias para Lula por caso de Petrobras

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junio 14
/ 2016

La Corte Suprema de Brasil encargó al estricto juez federal Sergio Moro, a cargo de la investigación de las irregularidades en la estatal Petrobras, el análisis de los cargos que pesan contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La decisión fue tomada por el juez Teori Zavascki, uno de los 11 miembros del tribunal, quien la fundamentó en que Lula carece de la condición de aforado que le habría garantizado ser juzgado por la Corte Suprema, por lo que debe serlo en primera instancia.

Lula ha sido acusado de ocultación de patrimonio, lavado de dinero y falsificación de documentos, en todos los casos asociados al escándalo de corrupción en la petrolera estatal, por lo que el caso ha sido remitido al juez Moro.

En marzo pasado, en una decisión que se sospecha que pretendía darle el fuero privilegiado que no tenía en la época, la presidente Dilma Rousseff, ahora suspendida de sus funciones para responder a un juicio político, llegó a nombrar a Lula ministro de su gabinete.

El ex presidente, sin embargo, no llegó a asumir por una decisión del propio Supremo, tomada sobre la base de unos audios difundidos por el juez Moro en los que Rousseff conversaba con Lula y daba a entender que su nombramiento podía tener relación con su situación judicial.

Esa grabación había sido hecha con autorización judicial, pero Zavascki ordenó excluirla del proceso, ya que su divulgación no había sido autorizada.

Los casos que Zavascki remitió al juez federal Moro se refieren a la propiedad de un apartamento de playa y de una casa de campo, que en los documentos legales aparecen a nombre de personas relacionadas con Lula, quien se sospecha que es el verdadero dueño.

Hace menos de dos años, el desconocido magistrado federal brasileño Sergio Fernando Moro comenzó a ser públicamente visible tras tomar en sus manos la causa de corrupción estatal por millonarios desvíos de la petrolera Petrobras, que involucra a grandes empresas y un importante número de políticos, entre ellos el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y por la que la oposición y parte de la sociedad han pedido el impeachment de la mandataria Dilma Rousseff.

El caso Lava Jato es una de las mayores pesquisas que se ha visto en Brasil y está encabezada por el juez que es considerado uno de los mayores especialistas en investigar lavado de dinero en el país.

Moro, casado con Rosangela Wolff de Quadros Moro, su asesora jurídica, y padre de dos hijos, nació en 1972 en Maringá, una ciudad en el sureño estado de Paraná.

Estudió Derecho en la Universidad regional de Maringá, cursó un programa para instrucción de abogados en la Harvard Law School (Estados Unidos) y participó en el “Programa para Visitantes Internacionales” organizado en 2007 por el Departamento de Estado norteamericano, especializado en la prevención y el combate al lavado de dinero. Del mismo modo, se instruyó en el análisis de crímenes financieros, y en los delitos realizados por grupos criminales organizados.

Es maestro y doctor en Derecho del Estado por la Universidad Federal de Paraná (UFPR), actual profesor adjunto de Derecho Procesal Penal en dicha universidad y asesor de la Comisión de Constitución y Justicia del Senado brasileño. A su vez, se desempeña como magistrado titular de la 13º Corte Penal Federal de Curitiba. Es hijo de Odete Starke, profesora de lengua portuguesa, y Dalton Áureo Moro, el ya fallecido profesor universitario de geografía.

En su experiencia previa a hacerse cargo de la causa conocida como Lava Jato, una de las más importantes en la historia del gigante sudamericano, Moro fue colaborador de la jueza Rosa Weber, actual magistrada del Supremo Tribunal Federal, quien en 2005 demostró que varios parlamentarios habían recibido sobornos periódicos por apoyar las iniciativas legislativas del Ejecutivo liderado por el entonces presidente Lula Da Silva.

Moro fue el responsable de dictar la orden de “conducción coercitiva” por la que la policía debió trasladar al ex presidente a una comisaría para prestar declaración sobre los supuestos beneficios que recibió de las empresas que desviaron recursos de Petrobras, hecho que conmocionó al país.

Desde el comienzo de su investigación, el magistrado ha sido visto como uno de los símbolos brasileños en contra de la corrupción y su repentina y destacada aparición pública le valió la posibilidad de dar conferencias en universidades y ante empresarios.

A su vez, ha escrito varios libros y artículos académicos, todos ellos de carácter legal, entre los que se encuentran títulos como “Crimen de Lavado de Dinero” y “Desarrollo y Aplicación Judicial de las Normas Constitucionales”.

Moro fue considerado una de las 100 personas más influyentes de Brasil en 2014 por la revista brasileña Época y recibió la medalla del Mérito Legislativo en 2015 por recomendación del líder del Partido Popular Socialista (PPS) en la Cámara de los Diputados, Rubens Bueno.

IB