“Estamos pasando hambre”, fue el grito que retumbo en los alrededores de Miraflores

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junio 02
/ 2016

A pocas calles del palacio presidencial de Venezuela, grupos de personas se manifestaron contra el gobierno y fueron dispersados con gases lacrimógenos: “Tenemos hambre”, gritaban. La protesta fue controlada, pero dejó al desnudo el aumento de la tensión social en el país petrolero.

Cargando una bolsa con dos paquetes de harina de maíz para hacer las típicas arepas venezolanas, Yelitza González, camina sofocada alejándose del epicentro de los disturbios, una estratégica avenida en Caracas que conduce al Palacio de Miraflores, y que los manifestantes bloquearon con basura y otros obstáculos.

“Esto está pasando por culpa de este gobierno que está poniendo a pasar hambre a este país. No tengo nada de comer en la casa. A mi esposo no le alcanza el dinero, el salario no alcanza para nada”, afirmó a la AFP esta ama de casa de 40 años, con la voz entrecortada por el malestar y la marcha acelerada.

Ella vive en el barrio popular San José, a un kilómetro de allí. Acababa, según relata, de hacer varias horas de fila para comprar comida en un supermercado cercano, cuando empezaron a reunirse grupos para protestar.

“Decidí sumarme porque la protesta es de todos, porque la estamos pasando muy mal. Este país necesita levantarse”, agregó, apurando aún más el paso rumbo a su casa.

Largas filas, vigiladas por la policía militarizada, se forman todos los días en los supermercados para comprar alimentos subsidiados. En varios establecimientos de Caracas y otras ciudades han ocurrido saqueos y protestas en las últimas semanas.

El coordinador del Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social, Marco Ponce, precisó a la AFP que la ONG contabilizó 94 saqueos y 72 intentos de saqueos y unas 500 pequeñas protestas principalmente por la escasez de productos básicos, en los primeros cuatro meses del año.

Golpeada por el desplome de los precios del crudo, Venezuela padece una profunda crisis política, institucional, social y económica, con una grave carestía de productos básicos y medicinas.

La encuestadora Datanálisis midió en más de 80% la escasez de alimentos en comercios en Caracas -la ciudad más abastecida de Venezuela- en abril. Por su parte, la inflación fue de 180,9% el año pasado y el FMI la estima en 700% para 2016.

Maduro, que impulsa un plan de “motores económicos” para reactivar la producción y la industria, asegura que la escasez es provocada por empresarios de derecha que especulan y acaparan la comida para provocar descontento popular y desestabilizar a su gobierno.

“Señor presidente: ¡Estamos pasando hambre!”

La protesta comenzó a mitad de la mañana. Vecinos que estaban haciendo fila reclamaron por la falta de distribución de alimentos en un supermercado, y bloquearon las avenidas Fuerzas Armadas y Urdaneta.

Contingentes de la militarizada Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional llegaron de inmediato, con equipos antimotines, que coparon las calles aledañas.

“Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer” y “¡tenemos hambre!”, gritaban algunos manifestantes, desafiando los numerosos efectivos de seguridad.

Los manifestantes intentaron llegar a la sede de Gobierno, pero fueron repelidos por las fuerzas de seguridad y grupos de simpatizantes del gobierno, que gritaban la consigna: “la calle se respeta”.

“Señor presidente: en realidad estamos pasando hambre, el pueblo está cansado. Es lo que tengo que decirle. No tengo miedo. En mi casa no tengo nada. Hago colas para allá y para acá y no hay nada”, declaró a la AFP Roberto Marcano, obrero de 26 años.

Con una piedra en la mano, Francis, una estudiante de 21 años, aguarda la acción policial. “Esto es por si nos atacan, tenemos que defendernos. Yo estoy protestando porque ya estamos cansados de que no se consigan productos, de las colas”, declaró a la AFP.

La oposición venezolana responsabiliza de la crítica situación al gobierno de Maduro e impulsa un referendo revocatorio del mandato presidencial, en tanto que la Organización de Estados Americanos (OEA) empuja un diálogo como salida a la crisis.

Pero la polarización va en aumento. La oposición anunció esta tarde que las autoridades electorales suspendieron una reunión clave en la que debían informarles si se cumplieron los primeros requisitos para poder avanzar en el proceso de activación del referendo.

Para el vicepresidente del Parlamento de mayoría opositora, Enrique Márquez, si el referendo no se hace este año “se elevaría la presión social a límites insospechados”. “Es la única válvula de escape”, afirmó.

SM