El gurú que intento matar a un periodista en televisión

En el año 2008 ocurrió un hito de la televisión en India. Un hombre trató de matar a otro en un programa en directo. Con una particularidad: lo haría únicamente con sus poderes mágicos. Nunca antes un programa tuvo tanta audiencia durante tanto tiempo. El show se extendió hasta la noche.

Pero primero es importante hablar del protagonista de la historia, un tipo que se asemeja al camino emprendido por el gran James Randi: el periodista, presentador y escéptico indio, Sanal Edamaruku.

Nacido en 1955 en Kerala (India), Sanal fue no fue educado bajo alguna religión en concreto. De hecho, el hombre ha contado en numerosas entrevistas que su padre insistió en que la escuela lo inscribiera como el primer alumno de la India “sin religión”. Siendo así, uno puede entender el rumbo que tomó su vida.

A los 15 años se convirtió en un activista racionalista, lo hizo después de ver como moría un joven de su barrio al que, tras un accidente, su familia rechazó la medicina por la “curación de la fe”. En 1977 obtuvo un master en Ciencias Políticas y la licenciatura de periodismo, y en 1982 pasó a centrar todos sus esfuerzos en la Asociación Racionalista India y a publicar sus propias obras. En el año 2011 Edamaruku fue elegido miembro del Comité para la Investigación Escéptica (es socio honorífico de la Racionalist Association del Reino Unido).

Una vida involucrada en acabar con las supersticiones de su país que se ha visto eclipsada por sus intervenciones en casos muy sonados. Uno de ellos, probablemente el más famoso, ocurrió el 3 de marzo del 2008.

Unos días antes, el maestro y gurú tantra, Surinder Sharma, había sido invitado junto a Sanal a un programa de televisión para debatir sobre el tema “poder tántrico vs ciencia”. La idea surgió después de que un político acusara a sus oponentes de usar el tantra para hacerle daño. India TV organizó el programa.

Durante el mismo, Sharma se jactó de que era capaz de matar a cualquiera a través de su magia tántrica en tan sólo tres minutos. Edamaruku lo desafió y se ofreció para el “ritual” dónde y cuando quisiera. Sharma aceptó el reto y el primer intento tuvo lugar en la televisión en directo.

Comienza el ritual. Después de unos minutos cantando y lanzándole a Edamaruku (mientras este ríe) su poder tántrico para asesinarle, Sharma pasa a un plan B más violento para tratar de intimidar al escéptico. Primero pasa su mano sobre la cabeza de Sanal, luego le lanza agua, blande un cuchillo sobre su cuerpo, vuelve a presionar fuertemente la cabeza de Sanal.

En ese momento, el periodista pide ayuda, ya que Sharma estaba presionando “lo suficientemente fuerte como para matarme de la manera convencional”. El presentador pide al gurú que recuerde las normas, sólo puede hacer uso del Tantra.

Tras casi dos horas sin éxito, y con el programa pasado de tiempo, Sharma pide que se lleve a cabo una “ceremonia de destrucción definitiva” que sólo se podía realizar por la noche. Así, el espectáculo se amplía con una nueva amenaza del gurú: “esta noche vas a morir”, le dice a Sanal. Cientos de millones de espectadores en la India estaban intrigados por saber el final.

Dicha ceremonia tuvo lugar en un altar bajo el cielo nocturno, una hora antes de la medianoche, como quería el gurú. Además, a Sharma lo acompañaron un grupo de maestros del tantra.

Comienza el nuevo ritual. Los espectadores son partícipes de cómo el gurú desmenuza un pedazo de papel con el nombre de Sanal, luego mezclado en mantequilla y finalmente arrojado al fuego.

Más tarde le toca el turno a un terrón de trigo que Edamaruku había tocado, también termina en el fuego. El desafío llega a su fase final. Una cuenta atrás determinará el dramático final del periodista… aunque Sanal finalmente no es asesinado.

El episodio, conocido como el Gran Desafío del Tantra, fue ampliamente divulgado y supuso un duro golpe para la reputación de esta tradición esotérica en el país. Edamaruku, quién rió durante todo el programa, dijo posteriormente que lo hizo por el absurdo del asunto y para tranquilizar a los televidentes que no debían temer por su seguridad.

Sanal Edamaruku ha dedicado parte de su vida a recorrer cientos de aldeas para demostrar el engaño de los brujos y maestros espirituales que se aprovechan de muchas pueblos.

Actualmente vive exiliado en Finlandia. En su país está acusado de blasfemo y podría acabar en la cárcel o asesinado. ¿Su delito? Haber señalado a un grupo de devotos católicos que el agua que estaban bebiendo de los pies de un Cristo milagroso en realidad provenía de una tubería de desagüe rota.

Por cierto, después de muchas horas intentando matarlo en directo en la televisión, el gurú Sharma miró a la cámara y sugirió que le resultaba imposible porque Edamaruku debía estar protegido por un poderoso dios a quien servía.

Edamaruku también miró a la cámara y le respondió que era ateo.

También podría gustarte Más del autor

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.