El discurso de Ramos Allup ; Por César Miguel Rondón

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febrero 18
/ 2016

El de ayer en la Asamblea Nacional, es el debate que mejor representa lo que está ocurriendo en el país. Se discutía la Ley de Amnistía, que fue la gran bandera que llevó adelante la oposición en su campaña electoral. Se juega lo medular con esta ley, tanto para el oficialismo como para la oposición. Algo que, inclusive, va más allá de la libertad de los presos políticos. Si triunfa la oposición, aprobando la Ley de Amnistía, no solo salen a la calle los líderes presos sino que queda en evidencia toda la trampa y manipulación que ha llevado adelante el régimen en estos años, especialmente en los últimos de Nicolás Maduro. Si triunfa el oficialismo y no se aprueba la ley ni se logra ejecutar, triunfa exactamente lo anterior y la oposición habrá recibido un revés de impredecibles consecuencias.

Lo que resalta es que ayer hablaron las voces fundamentales de lado y lado. Por primera vez, desde que dejó la presidencia de la Asamblea, Diosdado Cabello subió a la tribuna de oradores para pronunciar un discurso vehemente y altisonante. Destaquemos lo más importante:

“Pero esa ley de impunidad no va a ser ejercida ni va a ser ejecutada. No va a haber libertad para los asesinos, tengan la seguridad. No va a haber libertad para quienes acabaron un país. No va a haber libertad para los que trafican con droga. Para los ladrones no va a haber libertad. Aquí va a haber paz, va a haber justicia. Cada uno de ustedes, que cobraron algunos esto que yo estoy diciendo (sic), tienen que defenderlo. Los entiendo, por eso gritan, el que más grita más cobró. ¡El que más grita más cobró! ¡El que más grita más cobró! Vamos a ver, ustedes qué dicen, si en un mes o dos meses tienen a sus asesinos en la calle. En un mes y dos meses seguirán en la cárcel, como debe ser, pagando por sus crímenes”.

Curioso. “El que más grita más cobró”, lo dice gritando con más fuerza cada vez que repite la frase; a todo gañote, para decirlo en criollo. Se refería Cabello a que los que le gritaban en las barras del hemiciclo. Según él fueron a gritar pagados, con lo cual evidencia, dado que cada quien se mide por su propia vara, que los que antes allí gritaban iban pagados. Y llama la atención que Cabello acusa la misma característica de Maduro, que cuando declara pareciera hacerlo frente a un espejo: “No saldrán a la calle los asesinos, no saldrán a la calle los que acabaron con un país, no saldrán a la calle los que trafican con drogas”. Peligroso el terreno donde se mete el diputado porque allí la salpicada puede ser fuerte. “Aquí habrá paz y justicia”. Y, precisamente, eso es lo que se busca: paz y justicia; sobre todo cuando todavía queda en la memoria la indignación tras la lectura de la desgarradora crónica de Leonardo Padrón, donde narra cómo a Joselyn Prato la torturaron porque se había metido con la esposa del jefe.

Después respondió Henry Ramos Allup:

“Solo sostenidos por el Alto Mando militar y por el mal llamado Tribunal Supremo de Justicia, no podrán seguirse sosteniendo de espaldas a la realidad nacional; ni que metan presos, ni que amenacen con fusiles, ni que atropellen, ni que chantajeen, ni que sigan delinquiendo. No nos van a adocenar y van a salir del poder de manera democrática, constitucional, pacífica y electoral, porque ustedes han causado una enorme desgracia en Venezuela. Y van a salir del poder. Finalmente quiero decir algo. Ustedes saben la procesión que tienen por dentro. Tres grupos militares conspirado y cuatro grupos en el Psuv cayéndose a cuchillo y forzando la renuncia de Nicolás Maduro. Eso lo saben ustedes… Diosdado, tú estás muerto. A ti te rasparon y te dejaron nada más cuatro miembros de la dirección nacional. Te pasaron la aplanadora.”

¿Qué tiene de singular este discurso de Ramos Allup?

En primer lugar, habla con ese tipo de desfachatez con el que, durante 17 años, el chavismo retó al resto del país. Ahora es el opositor el que reta, cantando verdades duras y lapidarias. A su mismo nivel, Ramos le dice a Cabello “estás muerto”-políticamente, se entiende-, y esto es mucho para un hombre que, durante tantos años, se ufanó de tener todo el poder. Ese es el punto, Ramos fue de frente contra el que, para muchos, es el verdadero hombre fuerte del régimen: Cabello, que no Maduro. Y, en segundo lugar, el grave señalamiento, la denuncia de los tres grupos de militares que dentro de la Fuerza Armada están conspirando contra el gobierno, y de los cuatro grupos del Psuv que -a “cuchillo”- están también conspirando para salir de Maduro.

Este discurso de Ramos Allup preocupa por lo que explícita e implícitamente contiene. Por todo lo que implica. Se acabó la pelotica de goma y ahora a pichar arreao. Ahora la cosa ya pareciera haber entrado en su recta final.

Siento que ese discurso marca un punto de inflexión. No dudo que se trata de una pieza antológica y quizá histórica. Y así como todavía es referencia obligada el discurso de Rafael Caldera el 4 de febrero del 92, en el Senado, que inició el camino para la salida del poder de Carlos Andrés Pérez, el regreso al poder del propio Caldera, y, posteriormente, la entrada del chavismo, este discurso de Ramos Allup puede marcar el campanazo a otros destinos.