El desesperado clamor de una paciente con cáncer para terminar su tratamiento

A- A A+
abril 19
/ 2016

La imagen de Yasmari Bello llorando en una protesta de pacientes exigiendo medicinas en la plaza Francia de Altamira rodó por el mundo y fue portada en los periódicos venezolanos el pasado 31 de abril. Sus amigos que migraron la empezaron a contactar para saber si estaba deprimida y ella debía explicar que sus lágrimas no eran de tristeza ni desesperanza, sino de rabia porque no puede culminar su tratamiento de quimioterapia. Pidió no salir más en una foto llorando. Publicó el diario El Nacional.

Bello a los 39 años de edad se declaró sana, pese a que en enero interrumpió el tratamiento. Le faltaron 4 ciclos de quimioterapia de las 38 que estableció su oncólogo para curar el cáncer de mama que se le diagnosticó en noviembre de 2014. “No hay células cancerígenas en mi cuerpo, pero necesito terminar el tratamiento para no recaer. Me recetaron femara como prevención por 5 años y tampoco lo hay”, explica.

Desde hace nueve años trabaja con niños con cáncer. Después de ser voluntaria no imaginó pasar a ser paciente. “Cuando me dijeron que tenía cáncer pensaba que se había equivocado el médico. La gente se cree inmortal. Seis meses antes había perdido a unos gemelos y en ese momento estaba entregando la tesis de una maestría en la Unimet, pero pasé a no saber si en seis meses estaría viva. Llegó el acto de graduación y ya estaba operada y en tratamiento”, rememora.

Ella acudía a las charlas que organiza Laboratorios Roche para que sus pacientes aprendan a nutrirse y mejorar su calidad de vida mientras reciben la quimioterapia. Allí se enteró que el herceptin, uno de los fármacos que usaba, no llegaría por un tiempo por problemas de deudas y negociaciones con el gobierno venezolano. Luego de importar las medicinas se tardarán al menos otras cinco semanas en llegar. Desde enero está sin respuestas.

“Así te trates la enfermedad en una clínica debes llevar suero, protectores gástricos y hasta el yelco para tomar la vía en vena y suministrar la medicina. Mi crisis fue tanta que le tuve que pedir ayuda a mis amigos que se fueron ya del país para resolver el tema de la escasez. Luego que superé tantos obstáculos, entonces no hay el medicamento. No puedes continuar el tratamiento por la escasez y qué pasa con mi vida. Yo lloré en la protesta de Altamira en marzo por rabia, pero no estoy deprimida”, explica Bello.

El desespero por la escasez terminó en una de las primeras cartas que ingresó al buzón de Facebook del presidente Nicolás Maduro la misma noche que anunció que abría su cuenta. Solo recibió una llamada de un médico de la que prefiere no hablar, pero el resumen es que no hubo medicamentos para terminar su tratamiento.

El día de la protesta, que organizó la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida, ella estaba con otras mujeres con un cabello que comenzaba a crecer. Algunas lo tapaban y otras lo lucían con orgullo. Mostraban en carteles las medicinas que necesitaban para salvar sus vidas: herceptin, aromasin, femara, zometa, zoladex, taxol, placilatel, granocyte y tamoxifeno.

Las 60 mujeres activistas se conocieron por la red social Twitter pidiendo medicamentos y ahora se agruparon en la Asociación Civil Conquistando la Vida y se certificó como Conferencista Internacional para motivar a las personas con la misma enfermedad.

El Dato
El cáncer de mama es la primera causa de muerte en mujeres venezolanas. Pese a las campañas hubo un retroceso en un año: de ser el tercer causante de fallecimientos en 2012 en mujeres, en 2013 se situó como el primero con 2.063 (3,62% de todas las muertes en el país). En Venezuela al menos 9 fármacos oncológicos para tratar la enfermedad no se consiguen: herceptin, aromasin, femara, zometa, zoladex, taxol, placilatel, granocyte y tamoxifeno. Cada año un promedio de 50.000 personas son diagnosticadas con cáncer y otras 23.000 mueren.

EN