El “colectivo” del TSJ ; Por Marianella Salazar

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marzo 09
/ 2016

Resulta alarmante, por decir lo menos, la insoportable lentitud con la cual la Asamblea Nacional se ha tomado el gravísimo problema que representa el secuestro del Tribunal Supremo de Justicia a manos de magistrados exprés, en algunos casos con prontuarios y expedientes criminales. Cómo es posible que casi terminando el primer trimestre del año, la abrumadora mayoría del Parlamento, instalado el pasado 5 de enero, que recibió un mandato claro y específico, no haya destituido a ese nido de artimañas que sigue línea directa de los pranes de Miraflores.

En un temible “colectivo” se ha convertido la nefasta Sala Constitucional y todo el rojo Tribunal Supremo, esperpento que deshonra la justicia de un país arruinado y azotado, que convulsiona en estado terminal. No es posible, que desde su instalación, los parlamentarios hayan estado amenazando o anunciando la destitución sin poder concretarlo, como si se tratara de simples amenazas, dando chance a que el desnaturalizado TSJ se salga con la suya y se sacara de sus entrepiernas la sentencia número 9, que cercena las atribuciones de la Asamblea Nacional para dejarla como un jarrón chino.

Es indispensable hacer un llamado desde todas las tribunas para exigir a la MUD, como brazo político de la mayoría parlamentaria, que de manera urgente apruebe la destitución de esos magistrados exprés, designados de manera fraudulenta y nula, y nombre un nuevo TSJ que cumpla con la ley y garantice la ruta de transición que ponga fin a este aborto revolucionario para abrir las puertas finalmente a la tan necesaria reconstrucción nacional.

Es tan grotesco el adefesio en el que se ha convertido el máximo tribunal, que hasta el rojo-rojito contralor general de la República ha manifestado claramente que la AN tiene plena competencia para remover a los magistrados del TSJ, en un acto sin precedentes dentro de un alto cargo de la nomenclatura chavista en funciones. Entonces, señores diputados, ¿qué es lo que están esperando? Cualquier salida que planteen dentro de la ruta pacífica, electoral y constitucional será torpedeada desde el “colectivo” del TSJ para evitar la salida del régimen y, por ende, las investigaciones y las penas para los grandes mafiosos y ladrones que arruinaron a Venezuela. Continuar alargando la vida de un TSJ viciado de todos los males de la decadencia chavista es un grave error, que el país entero exige a la Asamblea Nacional enmendar de manera inmediata.

Mientras tanto, es indispensable la movilización nacional para exigirle la renuncia a Nicolás Maduro, por inepto, cómplice y primer responsable de un régimen podrido hasta la médula más profunda de sus débiles cimientos. Por muchísimo menos de lo que estamos pasando salió el golpista de Hugo Chávez a las calles en la Venezuela de los noventa, a pedir la renuncia del presidente Rafael Caldera, que lo había sobreseído y dejado en libertad, para desgracia de todos los venezolanos.

Es la hora de que la Asamblea se amarre los pantalones, actúe con firmeza y sin intereses partidistas que mellen la orden inequívoca expresada por el voto popular el 6-D, y tome las decisiones que el país espera sin más demora. Si deciden extender la agonía de todos, Venezuela nunca se los perdonará y les pasará por encima para hacerse respetar.

Tic tac

La encuesta de la semana pasada encargada por el ministro de la Defensa y el CEO revela que 66% de la población pide la salida de Nicolás Maduro de la presidencia, que 27% está dispuesto a protestar en la calle para exigirle la renuncia. Calculan que solo en Caracas casi 1 millón de personas está esperando que el liderazgo opositor haga la convocatoria para salir.